Ask An Expert / Ansiedad

Mi hija dice “no puedes controlar mis pensamientos” cuando trato de consolarla. ¿Qué puedo hacer?

Tal vez necesite ayuda para desarrollar estrategias que pueda utilizar cuando está molesta.

Rachel Busman, PsyD
Rachel Busman, PsyD, ABPP

Senior Director, Anxiety Disorders Center; Director, Selective Mutism Service

Child Mind Institute

Mi hija de 7 años es en general una buena niña con una actitud saludable. Sin embargo, a veces se queda “atascada” en alguna situación, y se vuelve difícil de tratar. Por ejemplo, se enoja y me dice algo como: “No puedo mover las piernas para subirme a la cama” o “tengo los ojos borrosos y no puedo ver”. Estas cosas son reales para ella y se molesta mucho por ellas. Por lo general, yo la ayudo hablándole con calma, la abrazo, la distraigo y hablamos del tema. Últimamente, cuando en alguno de estos episodios yo le digo que no quiero que se enoje, ella me dice: “No puedes controlar mis pensamientos”. Me pregunto qué significa para ella “no puedes controlar mis pensamientos”. ¿Qué estará buscando?

No creo que podamos saber lo que significa “no puedes controlar mis pensamientos” en este momento. Puede ser que esté teniendo algunos pensamientos perturbadores que no puede sacar de su mente, o que esté tratando de decir algo más, tal vez algo como: “No sabes exactamente lo que pienso o siento, así que no puedes cambiarlo”. Sin más información, no es claro lo que quiere decir, pero parece ser que está comunicando angustia, por lo que es bueno que usted esté buscando respuestas.

Al parecer, su hija podría estar sintiendo algo de ansiedad. Cuando los niños están ansiosos o molestos, a veces pueden experimentar su ansiedad a través de sensaciones en su cuerpo, lo que podría explicar por qué dice que sus ojos están borrosos o que siente que no puede moverse. En ausencia de una condición médica o neurológica real, a menudo diríamos que estas cosas podrían deberse a un enorme estrés o ansiedad.

Cada niño y cada adulto enfrenta situaciones en las que nos sentimos completamente abrumados, pero esos momentos deberían ser muy poco frecuentes y de corta duración. Si un niño empieza a experimentar mucha angustia, y eso le impide participar en su familia, ir a la escuela y funcionar con sus amigos, es hora de preocuparse. Así que, como médico, me gustaría saber con qué frecuencia ocurren estas cosas.

Si su hija parece estar teniendo problemas, es una buena idea obtener una evaluación de diagnóstico para determinar si necesita ayuda. Si así fuera, ella debería contar con un programa de tratamiento que le enseñe estrategias que pueda utilizar cuando tenga pensamientos angustiosos o sensaciones molestas. Este programa también debería orientarla a usted sobre la mejor manera de manejar esas situaciones como madre, para que pueda seguir haciendo un gran trabajo ayudando a su hija.