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Información útil en caso de llevar a un niño a urgencias

Escrito por: Hannah Sheldon-Dean

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Una emergencia de salud mental suele ser una situación en la que el estado mental de alguien podría estar en peligro, ya sea para sí o para quienes le rodean. Es preciso llevar a un niño, adolescente o joven a urgencias si su comportamiento se vuelve peligrosamente arriesgado o violento, o si amenaza con hacerse daño o lastimar a otra persona.  

A veces, padres, directivos escolares o agentes de policía envían a un joven a urgencias si está fuera de control o parece estar fuera de la realidad. 

Si te encuentras en la situación de tener que llevar a un niño a urgencias, es importante que sepas qué esperar. Durante una crisis de salud mental, lo que ocurre en la sala de urgencias es diferente a cuando se acude por una lesión o enfermedad física. 

Evaluar la seguridad

En primer lugar, los médicos de urgencias no realizarán un diagnóstico ni tratarán lo que está perturbando a tu hijo. En el ámbito de la salud mental no existe un equivalente a arreglar una pierna rota.  

Lo principal que hacen los médicos en urgencias es evaluar la seguridad de los pacientes. La pregunta clave que tratarán de responder es si tu hijo es un peligro inminente para sí o para otras personas. Y harán recomendaciones acerca de los pasos a seguir.  

Si, pese a la angustia que siente tu hijo, no creen que haya un peligro inminente, podrían decidir que es seguro regresar a casa con una recomendación de seguimiento con un terapeuta. Si creen que tu hijo corre un alto riesgo de suicidio o de lastimar a alguien, el siguiente paso será la hospitalización. Esto se debe a que la principal prioridad de los médicos es mantener a tu hijo a salvo y con vida. 

Los médicos harán esta evaluación de seguridad al hablar contigo y con tu hijo. En algún momento te pedirán que salgas de la habitación para hablar en privado con tu hijo. Los médicos hacen esto porque a veces un niño les cuenta a los médicos un plan de suicidio del que no ha hablado con sus padres.  

Asegúrate de anotar los nombres de todos los médicos que hablen con tu hijo. Toma nota de todo lo que te digan. Tus emociones serán demasiado intensas para procesar todo lo que está sucediendo, así que escríbelo todo. 

Planes de seguimiento

Si tu hijo no cuenta con un equipo de atención ambulatoria (como un terapeuta o psiquiatra), intenta que el hospital programe una cita de seguimiento con un proveedor antes de que se vayan. La lista de espera en la mayoría de las clínicas puede ser de varios meses, y una gran ventaja de la visita a la sala de urgencias es que pueden ascender en la lista de prioridades. Una llamada de un hospital a una clínica será regresada mucho más rápido que cualquier llamada que tú hagas personalmente. 

Si llegas a urgencias por la noche o en fin de semana, pide el nombre del trabajador social del hospital que va a programar la cita de seguimiento y consigue su número de teléfono directo. Llama al trabajador social a primera hora del siguiente día hábil. Si no contesta, vuelve a llamar dos horas más tarde. Sigue llamando hasta que consigas la cita. Si no obtienes respuesta del trabajador social, considera la posibilidad de ponerte en contacto con la persona encargada en el hospital del área de defensa de pacientes. 

También puedes recurrir a un terapeuta por tu cuenta. Pero los terapeutas privados pueden ser caros y difíciles de encontrar. Es posible que quieras acudir a cualquier cita clínica que ofrezca el hospital, incluso si planeas ir con un proveedor privado después, para recibir algún tipo de ayuda mientras organizas tu plan a largo plazo. Para saber cómo buscar una terapia asequible, ve nuestros consejos para encontrar a un profesional de la salud mental infantil.

Si no estás de acuerdo con la evaluación de seguridad del médico

Si crees que tu hijo corre el riesgo de suicidarse o de lastimar a otras personas, expresa tu opinión de forma clara y contundente. Especifica tus preocupaciones: cosas que tu hijo te haya dicho y patrones de comportamiento que indiquen que las cosas están empeorando.  

Si tu hijo ve a un terapeuta con regularidad y el terapeuta puede ir a urgencias, pide a los médicos que hacen la evaluación en el hospital que hablen con ese terapeuta (tendrás que firmar una autorización para que los médicos le puedan compartir la información). Si aún así no aceptan retener a tu hijo, pregunta quién se hace responsable en caso de que tu hijo realice un intento de suicidio en las próximas 48 horas. También puedes considerar la posibilidad de escribir en los papeles del alta, antes de firmarlos, las palabras: “Los padres han comunicado al personal médico que consideran que no es seguro que el niño regrese a casa”.

Sobre la observación a corto plazo

Algunos hospitales disponen de una unidad de observación de corto plazo en la que los pacientes pueden permanecer hasta 72 horas. En algunos lugares esto se llama programa integral de emergencias psiquiátricas (CPEP). Cuando un niño está en alto riesgo y todavía no hay claridad en cuanto a la necesidad de un tratamiento hospitalario, un par de días en un entorno de bajo estrés como este (casi sin actividades, sin terapia, con observación las 24 horas y mucha televisión) puede ser un paso útil.

Si se recomienda tratamiento hospitalario

Si tu hijo es ingresado para recibir atención hospitalaria, pueden pasar uno o dos días, o incluso más, hasta que esté disponible una cama (sobre todo si llegaron tarde, un viernes o cerca de un día festivo). Esto significa que tu hijo puede estar en urgencias durante mucho tiempo.  

En la mayoría de los casos, la cama de hospitalización estará en otra instalación. Antes de que el equipo de trabajo social comience a buscar un lugar, pregunta cuáles son las opciones. En algunos casos, un centro puede estar lejos mientras que otro estar más cerca, o uno puede tener 12 camas (y quizás un entorno más tranquilo) en lugar de 24. 

Está bien preguntar qué unidades tienen la mejor reputación. Es posible que el médico de urgencias no haya estado nunca en ninguna de las instalaciones y que nunca haya tratado a alguien que haya salido de allí, pero por lo general el equipo de trabajo social conoce más acerca de las opciones. 

Los adolescentes de mayor edad pueden optar por unidades de adolescentes o de personas adultas. Cuando sea posible, opta por la de adolescentes. Es probable que en una sala de personas adultas las enfermedades sean más graves. 

Si tienes que esperar mucho tiempo hasta que haya disponibilidad de cama, no sientas que te tienes que quedar en urgencias con tu hijo todo el tiempo. De todos modos, es probable que tu hijo vea la televisión la mayor parte del tiempo. Ve a casa y recoge el cepillo de dientes de tu hijo, los artículos de aseo (nada en frascos de cristal), un par de pijamas (sin cordones), ropa interior, calcetines o zapatos sin cordones, así como ropa para un par de días. Lleva revistas, libros de adivinanzas o crucigramas, u otras formas de entretenimiento, los aparatos electrónicos no estarán permitidos en la unidad. También puedes llevar algo de comida para tu hijo, ya que la comida del hospital no es la mejor.  

Y no olvides ser amable contigo. Recuerda que estás haciendo lo correcto para tu hijo.  

Regresa a conectar con la atención para leer más sobre cómo obtener ayuda para niños.

Última revisión o actualización: 23 de septiembre de 2025.

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