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Protege tu matrimonio

Cómo evitar que el estrés por los problemas psiquiátricos de un hijo te separe de tu pareja.

Escrito por: Harold S. Koplewicz, MD

Experto clínico: Harold S. Koplewicz, MD

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Un niño con una enfermedad que pone en peligro su vida puede impulsar a una familia a unirse para conseguir la mejor atención posible, puede incluso impulsar a toda una comunidad. Pero cuando los niños tienen trastornos psiquiátricos, tristemente y con demasiada frecuencia, el efecto suele ser diferente.

Los niños con enfermedades mentales pueden ocasionar una gran tensión a sus padres, sobre todo cuando sus trastornos se manifiestan en forma de impulsividad, rebeldía, rituales agotadores o todas la anteriores. Los berrinches, las crisis emocionales o la agresividad hacia sus compañeros de juego pueden alejar a otras familias y hacer que ustedes experimenten una sensación de aislamiento. Un niño con un comportamiento disruptivo puede parecer que consume todo el oxígeno del hogar, dejando poco tiempo o energía para ustedes. Es posible que los padres no están de acuerdo con el diagnóstico o con el tipo de tratamiento que necesita su hijo. A veces, uno de los padres se obsesiona con ayudar a su hijo y el otro siente que le están excluyendo. El resultado es la discordia marital, que con demasiada frecuencia conduce al divorcio.

Por eso es fundamental que los padres de un niño con un trastorno psiquiátrico grave —desde TDAH hasta autismo o TOC— busquen lo antes posible un tratamiento basado en evidencia para su hijo. Pero también por eso, como padres, no deben descuidar su matrimonio y dejar que se convierta en una víctima más de la enfermedad del niño.

Las dificultades pueden comenzar tan pronto como se diagnostica la enfermedad, ya que cada uno de ustedes reacciona de manera diferente ante la realidad de tener un hijo con un trastorno grave.

“Con frecuencia, uno de los progenitores, por lo general el hombre, se muestra más estoico y menos emocional, mientras que la mujer expresa su dolor de forma más abierta”, afirma la Dra. Laura Marshak, consejera matrimonial y autora de Married with Special-Needs Children: A Couples’ Guide to Keeping Connected. “Con frecuencia, la madre se excede y dedica cada momento del día al aprendizaje, a buscar servicios y conectar con otras madres. Esto se vuelve agotador. En ese momento, las parejas se suelen separar”.

La división puede aumentar con las exigencias de atención. La Dra. Amy Keefer, del Instituto Kennedy Krieger, trabaja extensamente con familias de niños con autismo, que necesitan una terapia intensiva para obtener los mejores resultados. “Con frecuencia, veo una división del trabajo porque la terapia y las necesidades de cuidado del niño son mayores que las de un niño con un desarrollo típico”, dice la Dra. Keefer. “A veces, uno de los progenitores asume esa responsabilidad y la aborda a solas. Y eso genera todo tipo de dificultades en el matrimonio”.

Entonces, ¿qué puedes hacer para mantener una relación sólida y hacer tu mejor esfuerzo por tu hijo?

Prioriza tu relación

En primer lugar, protege tu matrimonio creando un espacio para él. La Dra. Marshak aconseja a las parejas que reserven un tiempo cada día en el que no sean mamá y papá. “Dedica 20 minutos al día a centrarte solo en tu pareja, sin hablar de los niños”, aconseja.

No podría estar más de acuerdo. Cuando veo a una pareja con un hijo muy difícil, escribo en una receta médica las palabras “4 horas en un motel”. Mis clientes por lo general se ríen, pero les digo que hablo en serio, y lo digo en serio. Creo que es absolutamente importante que se tomen un descanso de los retos de la crianza de los hijos y se vean como otras personas. Si las parejas con hijos de desarrollo normal necesitan cosas como “citas nocturnas” para mantener viva su relación, los padres de niños que son inusualmente dependientes o disruptivos lo necesitan y lo merecen aún más: tiempo para estar juntos sin hablar del niño.

Pónganse de acuerdo sobre el diagnóstico

En segundo lugar, protege tu matrimonio y a tu hijo, al obtener un diagnóstico en el que ambos confíen. Cuando no tienes la seguridad de saber qué hay detrás del comportamiento disruptivo o disfuncional de un niño, no puedes confiar en el tratamiento. Ambos deben identificar los comportamientos que les preocupan y causan problemas a su hijo; ambos deben estar en contacto con el profesional clínico que realiza la evaluación diagnóstica de su hijo y ambos deben participar en la decisión sobre el curso del tratamiento.

Presenta un frente unido

En tercer lugar, tu matrimonio irá mucho mejor (y a tu hijo le irá mejor) si tú y tu pareja están de acuerdo en cuanto al establecimiento de límites y la disciplina. Los niños que tienen ansiedad o un comportamiento impulsivo se vuelven más ansiosos e impulsivos cuando reciben señales contradictorias sobre lo que se espera de ellos por parte de sus padres y otras personas adultas importantes en sus vidas, y cuándo saben que se pueden salir con la suya. Se preocupan más, se portan mal y tienen más berrinches.

Años de experiencia con lo que llamamos terapia de interacción entre padres e hijos (PCIT) han demostrado que cuando los padres son consistentes en la forma en que reaccionan ante el comportamiento de los niños —con refuerzos positivos del comportamiento deseado y consecuencias predecibles para el comportamiento no deseado— se genera un gran impacto en la reducción de los comportamientos disruptivos.

Esto no solo ayuda a los niños a mejorar su comportamiento, sino que también brinda a los padres una mayor confianza en sus habilidades de crianza, lo que a su vez disminuye su estrés y el enfrentamiento entre sí. Más de una pareja me ha dicho que la capacitación salvó su matrimonio. Y eso también es una buena noticia para los niños. Cuanto más fuerte y saludable estés, más posibilidades tendrás de obtener lo que necesitas.

Última revisión o actualización: 28 de agosto de 2025.

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