Trastorno de adaptación: A qué estar atento

Si un niño experimentó un suceso estresante y, a partir de eso, no es el mismo de siempre, el niño podría tener un trastorno de adaptación. Las señales incluyen ansiedad o depresión anormales, problemas para conciliar el sueño o experimentar episodios de llanto frecuentes. Otras señales pueden ser no querer ir a la escuela, querer aislarse de la familia y de los amigos, sentirse irritable, o recurrir al vandalismo o a las peleas. Los sucesos estresantes que producen los trastornos de adaptación incluyen divorcios, cambios de casa o de escuela, rupturas de pareja o, para el estudiante perfeccionista, sacar malas calificaciones. Hay que estar alerta, en particular, con reacciones que se prolonguen más de lo que usualmente se espera y que interfieran en la vida diaria del niño de manera significativa.    

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