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Cada vez más niños con problemas emocionales o de comportamiento que están siendo tratados con más de un medicamento, una práctica llamada polifarmacia. Esta guía describe lo que los padres deberían saber para poder tomar decisiones informadas sobre la medicación de su hijo, en particular cuando hay más de un medicamento involucrado.

Riesgos y beneficios

Puede ser abrumador tener que tomar decisiones acerca de la medicación para un niño con problemas emocionales o de comportamiento, en especial cuando se trata de más de un medicamento.

Es frecuente que los médicos recomienden agregar otro medicamento cuando los niños tienen síntomas psiquiátricos complejos o no responden de forma adecuada al medicamento que están tomando.

Tomar múltiples medicamentos psicoactivos se conoce como “polifarmacia”, y los estudios muestran que el número de niños que toman más de un medicamento va en aumento.

La combinación de medicamentos puede ser efectiva cuando han sido prescritos por un médico especialista, quien además realiza un seguimiento cuidadoso. Pero es importante que los padres conozcan los riesgos inherentes a la adición de medicamentos, así como las señales de alerta en torno a la recomendación médica.

¿Por qué darle a un niño más de un medicamento?

Estas son las razones más comunes por las que un médico podría recomendar que se añada un medicamento al tratamiento:

  • Igual que si tienes la presión arterial alta y al mismo tiempo el colesterol alto quizá tengas que tomar dos medicamentos, hay niños que toman múltiples medicamentos porque tienen más de una condición. Por ejemplo, es común que un niño que tiene TDAH también tenga ansiedad o depresión, y en ambos casos la medicación podría ser parte del tratamiento.
  • Cuando un medicamento no está ayudando lo suficiente, el médico podría proponer añadir un segundo medicamento para aumentar el efecto del primero. Por ejemplo, si tu hijo tiene TDAH y no ha mejorado lo suficiente con un medicamento estimulante, el médico podría intentar añadir un medicamento no estimulante que también ayude con los síntomas del TDAH.
  • Cuando un medicamento está ayudando pero tiene efectos secundarios preocupantes, es posible que el médico los pueda evitar al reducir la dosis. Y después, tal vez quiera agregar un segundo medicamento para tratar los síntomas restantes. Por ejemplo, si tu hijo no puede tolerar la dosis necesaria para que un medicamento estimulante tenga efecto, el médico podría reducir la dosis y añadir una un medicamento no estimulante.
  • A veces se añaden medicamentos para contrarrestar los efectos secundarios del primer medicamento sin reducir su dosis. Por ejemplo, si tu hijo con TDAH tiene problemas de sueño como efecto secundario, el médico podría prescribir algo para contrarrestar el insomnio. En la mayoría de los casos, es preferible reducir la dosis o cambiar de medicamento, pero en algunos casos se prefiere esta opción.

¿Es seguro tomar más de un medicamento?

Hay muy poca evidencia científica acerca de la seguridad y eficacia de administrar múltiples medicamentos a niños. Pero la evidencia clínica sugiere que los “cocteles” de medicamentos pueden ser seguros y eficaces cuando son prescritos por un médico muy bien informado sobre los medicamentos y con amplia experiencia en el tratamiento con medicación en niños.

La experiencia en el tratamiento de personas adultas no es suficiente para guiar el tratamiento de niños, porque los niños (cuyos sistemas nerviosos aún están madurando) no siempre responden a la medicación de la misma manera que los adultos.

Sin embargo, no se deberían agregar medicamentos en vez de los tratamientos conductuales que han demostrado ser efectivos para niños con diferentes problemas, incluyendo TDAH, ansiedad, depresión y comportamiento disruptivo. La combinación de un medicamento con un tratamiento conductual debería ser considerada cuidadosamente antes de agregar más medicamentos.

¿Qué podría salir mal?

El riesgo de combinar medicamentos es que podrían interactuar de una manera que provoque un aumento de efectos secundarios incómodos o perjudiciales. Por ejemplo, se podría producir una superposición de efectos secundarios, explica el Dr. Ron Steingard, psiquiatra de niños y adolescentes del Child Mind Institute. Si un medicamento causa una sedación leve y el segundo hace lo mismo, el resultado puede ser tanta sedación que produce una alteración de la personalidad y una dificultad para que las personas se mantengan despiertas.

Otro tipo de interacción que puede ser problemática, añade el Dr. Steingard, se podría presentar en el caso de que dos medicamentos utilicen la misma vía metabólica (esto es, el mecanismo en el cuerpo que los descompone y los conduce al objetivo). Si se satura esa vía, se podría producir una acumulación de medicación y causar el tipo de efectos secundarios que se verían con una dosis mucho más alta de uno de los medicamentos.

¿A qué hay que prestar atención?

  • El médico debe tener una formación específica y experiencia con los medicamentos para niños, no solo para personas adultas.
  • Los medicamentos para tu hijo no deben ser prescritos por dos médicos diferentes, a menos que coordinen su atención y se comuniquen de forma estrecha entre sí. Si hay dos médicos en el equipo de tratamiento de tu hijo, uno de ellos tiene que asumir la responsabilidad.
  • Cada vez que se introduzca un medicamento, el médico debe especificar claramente de qué se trata. También debe identificar los síntomas que se espera que trate y cómo medirá si el medicamento está ayudando a tu hijo.
  • Con cualquier medicamento nuevo, el médico tiene que explicar los efectos secundarios a los que hay que prestar atención, así como cualquier cosa que pueda indicar que tu hijo está teniendo una mala reacción.
  • Si un medicamento no está funcionando o está ayudando muy poco, podría ser una señal de que el trastorno fue diagnosticado de forma equivocada. Es importante que el médico vuelva a evaluar el diagnóstico y el tratamiento antes de añadir otros medicamentos.
  • Antes de que un niño comience a tomar un segundo medicamento, se deben explorar otros apoyos. Por ejemplo, las investigaciones han demostrado que los medicamentos estimulantes para el TDAH pueden ser eficaces en dosis más bajas cuando se combinan con tratamientos conductuales.
  • Si tu hijo está experimentando efectos secundarios de un medicamento, es aconsejable explorar la posibilidad de reducir la dosis o cambiar de medicamento antes de añadir otro para tratar los efectos secundarios.

Cinco criterios para añadir medicamentos

  • Ningún niño debe comenzar a tomar dos o más medicamentos al mismo tiempo. Los medicamentos se tienen que introducir de uno en uno, lo que te permitirá a ti y al médico controlar los efectos secundarios que se pudieran producir, así como medir los efectos en el estado de ánimo y comportamiento de tu hijo.
  • Si tu hijo está tomando más de un medicamento, las dosis se tienen que modificar de una en una. Es imposible evaluar el efecto de cada cambio si se altera más de una variable.
  • Es importante añadir nuevos medicamentos y realizar cualquier cambio de dosis cuando la vida y la rutina de tu hijo sean lo más estables posible. Es necesario evitar momentos como el comienzo de un nuevo año escolar, las vacaciones, el traslado a una nueva casa o una enfermedad médica.
  • Cuando cambien o añadan medicamentos, es importante avisarle a todos los integrantes del equipo de tu hijo, incluyendo maestros y otros cuidadores, así como comunicarte posteriormente para saber cómo van las cosas.
  • Al evaluar los efectos de un medicamento, es importante tener en cuenta otros cambios en la vida de tu hijo que pudieran estar ocurriendo en el hogar o la escuela y que pudieran afectar sus emociones y comportamiento. No asumas que cualquier cambio es resultado de la medicación.

¿Tu hijo toma demasiados medicamentos?

Si te preocupa que tu hijo esté tomando demasiados medicamentos diferentes, o que no le estén sentando bien, el Dr. Steingard recomienda como primer paso acudir con el médico que prescribió el medicamento para comunicarle tus preocupaciones. Dile que te gustaría obtener una segunda opinión. Es tu derecho, y es común en otras áreas de la medicina. Un buen médico te brindará apoyo y te ayudará a encontrar otro médico que revise el caso de tu hijo.

¿Quiénes están en mayor riesgo de experimentar problemas?

Los niños que corren mayor riesgo de experimentar efectos perjudiciales debido a la medicación múltiple son quienes tienen un comportamiento problemático o peligroso.

Cuando los niños son difíciles de manejar en casa y en la escuela, los médicos generalmente prueban cualquier herramienta farmacéutica disponible que sea de ayuda. Si un medicamento ayuda un poco, pero no lo suficiente, los médicos pueden añadir más medicamentos para tratar de obtener un mejor resultado. Y otro. Y así sucesivamente.

El Dr. Steingard, que ha visto a niños que toman hasta una docena de medicamentos, recomienda explorar los apoyos conductuales antes de recurrir a múltiples medicamentos.

Los niños que tienen un trastorno de aprendizaje o de atención deberían obtener apoyo en la escuela para manejar su frustración. Si están fuera de control en casa, la capacitación para padres puede ser muy útil. La ansiedad y la depresión, que también pueden ser causa de agresión, responden bien a los tratamientos conductuales.

Pensar más allá de la medicación es una parte importante de la solución de problemas complejos que frecuentemente se pasan por alto.

Última revisión o actualización: 15 de septiembre de 2025.

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