¿Por qué algunos niños batallan con comportamientos problemáticos?

Cuando los niños tienen explosiones emocionales frecuentes, esto podría ser una señal de que aún no han desarrollado las habilidades necesarias para afrontar sentimientos como la frustración, la ansiedad y la ira. Manejar estas grandes emociones de una manera sana y madura requiere una variedad de habilidades, entre las que se incluyen:

  • Control de los impulsos
  • Autorregulación emocional
  • Solución de problemas
  • Aplazamiento de la satisfacción
  • Negociación
  • Comunicación de deseos y necesidades a los adultos
  • Saber lo que es apropiado o esperado en cada situación

Otros niños podrían tener más problemas con los límites y el siguiendo reglas. Pueden ser desafiantes, o ignorar las instrucciones o hablar para tratar de librarse de cosas que no son opcionales. Usted podría notar patrones de comportamiento que aparecen a ciertas horas del día (como la hora de acostarse) durante ciertas actividades (como las tareas escolares) o con ciertas personas. También es posible que noten que su hijo se porta especialmente mal cuando está en casa pero no cuando está en la escuela, o viceversa.

En la infancia, hacer berrinches y portarse mal son comportamientos normales e incluso saludables. Son una señal de que un niño se está volviendo más independiente, indicaciones de que un niño está probando los límites, desarrollando habilidades y opiniones, y explorando el mundo que los rodea.

Pero cuando un niño se porta mal con mucha frecuencia, puede tensar la relación padre-hijo, creando una frustración y un resentimiento que no es saludable para la familia. Ya sea que su hijo se encuentre en las primeras etapas del aprendizaje de la autorregulación y los límites, o que su familia haya estado atravesando dificultades y ustedes estén buscando ayuda, esta guía está diseñada para explicar más sobre cómo los niños aprenden a controlar su comportamiento, qué pueden hacer los padres para ayudar en el proceso y cómo obtener más apoyo en caso de que lo necesiten.

Los berrinches pueden ser una conducta aprendida

A veces los padres sienten que los berrinches y otras formas de la conducta problemática son intencionales o manipuladoras. Sin embargo, los especialistas en conducta infantil están de acuerdo en que los berrinches generalmente no son una conducta voluntaria por parte de los niños, sino lo que se conoce como “conducta aprendida”. Esto significa que los niños aprenden que al hacer un berrinche obtienen el resultado que quieren.

En otras palabras, mientras que un niño que tiene problemas para controlar sus emociones puede no estar calculando conscientemente sus berrinches, puede que recurra a ellos porque no ha aprendido una mejor manera de resolver los problemas o de comunicar sus necesidades. Con frecuencia, los padres bienintencionados responden a los berrinches tratando de arreglar lo que sea que haya causado el problema, consolando al niño o dándole lo que pida. Lamentablemente, esto sólo refuerza el berrinche, haciendo que sea más probable que los niños continúen haciéndolo y menos probable que desarrollen formas más sofisticadas de manejar sus sentimientos.