TDAH: Tratamiento

El tratamiento para el TDAH es generalmente una combinación de terapia y medicamentos.  

Psicoterapéutico: Una variedad de métodos conductuales y psicoterapéuticos han demostrado ser efectivos en el manejo de síntomas del TDAH. La terapia de interacción entre padres e hijos, que se enfoca en enseñar a los padres cómo promover comportamientos deseados al tiempo que se minimiza la impulsividad y la falta de atención, suele resultar exitosa.  La capacitación a padres es otra terapia que usa a la familia para abordar los síntomas, a diferencia de la terapia cognitivo-conductual que enseña al niño a controlar sus comportamientos al comprender el papel que tienen sus pensamientos y sentimientos.  Una comunicación estrecha con los maestros puede ayudar a su hijo a salir adelante a pesar del trastorno. Herramientas como registros de comportamiento diario pueden ser efectivas. La capacitación en habilidades sociales puede ayudar a su hijo a comportarse de manera más apropiada con otros niños, y la terapia familiar puede ayudar a los padres y hermanos a manejar el estrés que causan las necesidades y el comportamiento de los niños con TDAH.   

Farmacológico: Los medicamentos que se prescriben con más frecuencia para el TDAH son los psicoestimulantes.  Los dos más usados son conocidos genéricamente como metilfenidato y dextroamfetamina, cuyos nombres de marca son Ritalin y Adderall.  Lo que estos fármacos estimulan es la producción de ciertos neurotransmisores que parecen activar los centros de atención y control de impulsos en el cerebro.  Sirven para enfocar la atención y para frenar la impulsividad y la hiperactividad de los niños con TDAH. Los medicamentos estimulantes pueden tener efectos secundarios importantes, como dolores de cabeza, pérdida del apetito y problemas para dormir.  Algunos niños reciben prescripción de otros fármacos no estimulantes que han sido aprobados para el tratamiento del TDAH cuando los efectos secundarios de los estimulantes causan problemas o son excesivos.  

Muchos niños superan su diagnóstico al llegar a la edad adulta, ya que los síntomas aminoran o desaparecen.  Otros continúan presentando síntomas que los afectan seriamente en la edad adulta. Los síntomas relacionados con falta de atención e impulsividad tienen más probabilidades de persistir en la edad adulta que la hiperactividad motora.  

Relacionado:

Terapia conductual para niños con TDAH

Entender los medicamentos para el TDAH