Bipolaridad: Diagnóstico

El criterio para un diagnóstico de trastorno bipolar se basa en la presencia de un episodio maníaco, aunque la gran mayoría experimentará depresión como parte del trastorno. 

Un episodio maníaco es un período sostenido de “estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable” en un cambio distinto del funcionamiento normal, no solo “10 minutos de sentirse súper bien”, como dice un médico, sino un patrón de comportamiento. Algunos de los siguientes síntomas también suelen estar presentes: grandiosidad, disminución de la necesidad de dormir, hablar mucho más de lo “normal”, pensamientos acelerados, atención dispersa, impulso para lograr objetivos y conductas de riesgo. Estos síntomas deben interferir significativamente con las actividades normales (vida social, escuela, trabajo) o debe estar presente un episodio psicótico. 

Un adolescente en un episodio depresivo mayor mostrará un estado de ánimo deprimido o irritable la mayor parte del tiempo, o perderá interés o placer en las cosas que alguna vez disfrutó. Además, mostrará algunos de los siguientes síntomas: pérdida o aumento de peso marcados, dormir demasiado o muy poco, inquietud o letargo, fatiga, sentimientos de desesperanza, impotencia, inutilidad o culpa excesiva o inapropiada, pensamiento turbio o indeciso y una preocupación por la muerte, planes de suicidio o un intento de suicidio real. 

Esta sección describe la forma más grave de la afección, llamada trastorno bipolar I. Algunos también son diagnosticados con trastorno bipolar II, en el cual los episodios menos severos de hipomanía reemplazan los episodios maníacos. 

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