Guía sobre la ansiedad

Los niños pueden ser diagnosticados con diferentes tipos de ansiedad dependiendo de con qué están teniendo dificultades. En esta guía aprenderá las señales y síntomas de los diferentes trastornos de ansiedad y cómo se tratan.

Trastorno de ansiedad por separación

Los niños con ansiedad por separación experimentan una gran angustia al ser separados de sus cuidadores. Para ser diagnosticado con un trastorno de ansiedad por separación, la angustia del niño debe ser excesiva para su edad y también impedir que participe en actividades apropiadas para su edad. 

Los síntomas incluyen: 

  • Preocupación de perder a los padres u otras figuras de apego por enfermedad o muerte
  • Miedo irracional a un evento que causa separación (como perderse o ser secuestrado)
  • Renuencia o rechazo a salir de casa para ir a la escuela
  • Miedo injustificado a dormir o estar solo
  • Pesadillas persistentes sobre la separación
  • Síntomas físicos (como dolores de cabeza o de estómago) junto con la separación o la anticipación de la separación

Para cumplir con los criterios para el trastorno de ansiedad por separación, el niño debe tener síntomas durante al menos cuatro semanas. 

Trastorno de ansiedad social

Los niños con trastorno de ansiedad social son excesivamente cohibidos y vergonzosos, lo que les dificulta socializar con sus compañeros y participar en clase. 

Para recibir un diagnóstico de trastorno de ansiedad social, el miedo de un niño a ser humillado durante los encuentros sociales debe ser bastante severo como para interferir en gran medida con su funcionamiento normal. Los síntomas incluyen: 

  • Evitar activamente situaciones sociales que provocan ansiedad o sufrir con angustia intensa durante dichas situaciones
  • Reacción de pánico (temblores, sudoración, falta de aliento) en respuesta a situaciones sociales o, berrinches y llanto en el caso de los niños pequeños
  • Miedo a parecer ansioso y ser juzgado negativamente por ello

Mutismo selectivo

Los niños con mutismo selectivo (SM) tienen dificultades para hablar en algunos entornos, como en la escuela cerca del maestro. Esta dificultad va más allá de la timidez típica: los niños con SM quedan “congelados” con ansiedad y se sienten incapaces de hablar. 

Para un diagnóstico de mutismo selectivo, un niño debe cumplir los siguientes criterios: 

  • El niño debe poder hablar en algunos entornos pero no en otros
  • La condición debe haber durado un mes (sin incluir el primer mes de clases)
  • La incapacidad del niño para hablar debe interferir con la escolarización y las actividades sociales
  • La incapacidad para hablar no debe ser atribuible a un trastorno de comunicación o una falta de conocimiento del idioma que se habla

Trastorno de ansiedad generalizada

Los niños con trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se preocupan por una gran variedad de cosas cotidianas. Su ansiedad puede distinguirse de la preocupación típica en su exceso, duración y falta de eventos precipitantes. Los niños con ansiedad generalizada a menudo se preocupan particularmente por el rendimiento escolar y pueden tener dificultades con el perfeccionismo. 

Se puede hacer un diagnóstico de TAG cuando la ansiedad de un niño está fuera de su control, se enfoca en una serie de actividades diferentes, causa angustia o deterioro significativo y está presente “por más días que los que no está presente” durante al menos 6 meses.  

Los síntomas incluyen:  

  • Desasosiego 
  • Nerviosismo 
  • Fatiga 
  • Falta de concentración 
  • Irritabilidad 
  • Tensión muscular 
  • Problemas para dormir 

Trastorno de pánico

Los niños con trastorno de pánico experimentan ataques de pánico repetidos e impredecibles que pueden causar sentimientos que a menudo se malinterpretan como muerte inminente y síntomas similares a un ataque cardíaco, y pueden provocar una desconexión de la realidad. 

Un diagnóstico de trastorno de pánico a menudo ocurre sólo después de que se agoten las explicaciones médicas de las señales y síntomas, así como también otros trastornos psiquiátricos, incluidos el TOC y el TEPT. Un profesional diagnosticará el trastorno de pánico si los ataques son recurrentes e inesperados, y si un ataque es seguido en los meses siguientes por otras señales que incluyen: 

  • Preocupación por la posibilidad de nuevos ataques
  • Miedo a los efectos de un ataque, incluidos la sensación de tener un ataque cardíaco o de estar “volviéndose loco”
  • Un cambio considerable del comportamiento normal después de los ataques, como evitar lugares asociados con ellos

Trastorno obsesivo compulsivo

Los niños con trastorno obsesivo compulsivo (TOC) tienen pensamientos y preocupaciones intrusivos que los hacen extremadamente ansiosos, y desarrollan rituales que se sienten obligados a realizar para mantener a raya esas ansiedades. El TOC se puede diagnosticar cuando un niño tiene obsesiones, compulsiones o ambas.  

  • Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos no deseados e intrusivos. Las obsesiones hacen que los niños se sientan molestos y ansiosos.
  • Las compulsiones son acciones o rituales que los niños deben realizar para deshacerse de su ansiedad.

Fobia específica

Un niño con una fobia específica tiene un miedo excesivo e irracional a algo en particular, como tener miedo a los animales o las tormentas. El objeto de una fobia específica debe ser algo que normalmente no se considera peligroso, y evitar ese objeto causará un deterioro significativo en el funcionamiento ordinario del niño. Es común que las personas tengan fobias múltiples.

Las fobias específicas se clasifican comúnmente en cinco categorías: 

  • Tipo de animal: si la fobia se refiere a animales o insectos
  • Tipo de entorno natural: si la fobia se refiere a objetos como tormentas, alturas o agua
  • Tipo de lesión por inyección de sangre: si la fobia se refiere a recibir una inyección o ver sangre o una lesión
  • Tipo de situación: si la fobia se refiere a una situación específica como volar, conducir, túneles, puentes, espacios cerrados o transporte público
  • De otro tipo: si la fobia se refiere a otros estímulos, como sonidos fuertes, personajes disfrazados, asfixia o vómitos

Tratamiento para la ansiedad

La ansiedad se trata mejor con terapia conductual o una combinación de terapia conductual y medicamentos. 

La terapia de elección basada en la evidencia para la ansiedad es la terapia cognitiva conductual o TCC. La TCC se basa en la idea de que la forma en que pensamos y actuamos afecta cómo nos sentimos. Al cambiar el pensamiento que está distorsionado y el comportamiento que es disfuncional, podemos cambiar nuestras emociones. 

Una de las técnicas más importantes en la TCC para niños con ansiedad se llama exposición y prevención de la respuesta. La idea básica es que los niños están expuestos a las cosas que desencadenan su ansiedad en pasos estructurados e incrementales, y en un entorno seguro. A medida que se acostumbran a cada uno de los desencadenantes, la ansiedad se desvanece y están listos para enfrentarse a los que son cada vez más potentes. 

Los medicamentos también puede aliviar los síntomas de ansiedad y pueden hacer que la terapia conductual sea más efectiva para algunos niños. Los ISRS, o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, han demostrado ser efectivos para controlar la ansiedad. 

Recursos adicionales: