Una de las primeras lecciones de la vida real que aprenden los nuevos padres es que ese viejo dicho de dormir como un bebé es una farsa. Claro, algunas personas son bendecidas con pequeñas criaturas satisfechas que parecen dormir toda la noche. Para la mayoría de los demás padres, el sueño es una de las primeras batallas.

Los padres a menudo recurren al entrenamiento del sueño, una técnica para enseñar a los niños a dormir de manera  independiente. Pero hay mucha información (a menudo contradictoria) sobre cómo implementar el entrenamiento para dormir, y el tema puede ser acalorado en algunos círculos de padres, lo que hace que sea un territorio difícil de transitar.

Cuándo pensar en el entrenamiento del sueño

A las personas les encanta preguntar desde el primer día cómo está durmiendo el bebé, pero en esas primeras semanas es común y, de hecho, saludable, que los bebés coman aproximadamente cada tres horas las 24 horas del día. Poco a poco los padres pueden tener períodos más largos, y luego, justo cuando crees que las cosas están mejorando, te enfrentas a una de las temidas regresiones.

“Recomiendo un enfoque moderado”, dice la Dra. Wendy Nash, psiquiatra del Child Mind Institute. “Animaría a los padres a que no reaccionen ante una noche en particular, y a que en su lugar busquen tendencias y motivos”. Los brotes de crecimiento y la dentición son causas comunes de los trastornos del sueño, pero si duran más de una semana o dos el entrenamiento del sueño podría ser apropiado.

La edad más temprana recomendada para el entrenamiento del sueño varía enormemente y puede ir desde tres meses hasta más de un año. Lo más común es alrededor de los seis meses, pero es una buena idea obtener el visto bueno de su pediatra para asegurarse de que el peso de su bebé esté bien encaminado y de que reciba suficientes calorías durante el día.

Métodos de entrenamiento del sueño

Una vez que haya decidido seguir la ruta del entrenamiento del sueño, puede ser un desafío analizar todos los métodos diferentes que existen. En general, todos ofrecen formas de modificar el comportamiento de sueño de su hijo para garantizar que duerma lo suficiente como para crecer sano, y que los padres permanezcan cuerdos. Y, como señala la Dra. Nash, el método que decida dependerá de una serie de factores, como la edad, las creencias personales y los patrones de comportamiento del niño.

“Les recomiendo encarecidamente a los padres que evalúen cualquier consejo sobre el sueño con sus propios sentimientos e intuición”, dice. “Creo que  cuando los padres van en contra de su intuición, eso hace que se sientan estresados, enojados o frustrados con el niño”. Además, “lo que funcionó en una fase de desarrollo puede que no funcione (y es poco probable que lo haga) en otra”, advierte la Dra. Nash.

Método con llanto

Tres de las estrategias más populares en el llamado método con llanto (CIO, por sus siglas en inglés) se describen en los libros Solve Your Child’s Sleep Problems (Solucione los problemas de sueño de su hijo) de Richard Ferber, Healthy Sleep Habits, Happy Child (Hábitos de sueño saludables, niño feliz) de Daniel Weissbluth y The Sleepeasy Solution (Al fin mi bebé duerme de noche) de Jennifer Waldburger y Jill Spivack. Los métodos comúnmente llamados “Ferber” o “extinción gradual del llanto” guían a los padres para que sus hijos duerman de manera independiente, incluso si esto significa lágrimas. Los métodos que se describen en el primer libro y en el tercero ofrecen un enfoque gradual, que la Dra. Nash prefiere, en el que los padres acuestan a su hijo y poco a poco van aumentando los intervalos en los que entran a comprobar si el niño se ha quedado dormido. Weissbluth tiene un enfoque más frío, sin chequeos. Ambos tienen sus méritos, y dependen en gran medida del niño: para algunos, los chequeos pueden hacer que el niño se ponga más nervioso en lugar de tener un efecto calmante.

Shira Gregory durmió con su hijo hasta que él tenía siete meses y estaba firmemente en contra del método con llanto, pero se dio cuenta de que ninguno de los dos estaba durmiendo lo necesario. Después de mucha investigación y un intento fallido de un enfoque más suave, decidió darle una oportunidad a The Sleepeasy Solution.

“Sabía que iba a ser una de las cosas más difíciles con las que había tenido que lidiar hasta ahora”, recuerda. “La primera noche fue predeciblemente horrible, y tuve que decirme a mí misma que él iba a rechazar cualquier cambio importante, y que finalmente lo que estaba haciendo era enseñarle una habilidad valiosa (aprender a dormir por sí mismo). A la tercera noche, todos dormían bien. Esto fue revolucionario”.

Quienes se oponen al método con llanto citan estudios que muestran que causa daño a largo plazo al niño, que los defensores del método desacreditan con otros estudios y anécdotas personales de niños cariñosos y apegados que duermen a la perfección.

La Dra. Nash señala que una de las principales desventajas de estos métodos es que tienden a causar angustia a los padres, lo que a su vez puede hacer que se dejen llevar por el niño al día siguiente para compensar su culpa. “Usted debe buscar un equilibrio —aconseja— en términos de tolerar la angustia y a la vez ayudarlos a dar los pasos apropiados para su desarrollo”.

Método sin llanto

Los libros No-Cry Sleep Solution (El sueño del bebé sin lágrimas) de Elizabeth Pantley, The Baby Whisperer (El encantador de bebés) de Tracy Hogg y Good Night Sleep Tight (Buenas noches, que duermas bien) de Kim West, describen métodos más suaves de entrenamiento para el sueño (aunque a menudo se enfrentan entre sí). Hogg ofrece un enfoque de “cargar y dejar” en el que usted pone al bebé en su cuna, pero lo levanta y consuela si se pone a llorar, luego lo baja tan pronto como se sienta cómodo. Debe repetir hasta que el bebé esté tranquilo.

El método de West, Sleep Lady Shuffle, hace que los padres se queden en la habitación para consolar al niño mientras se duerme, pero cada noche se alejan más y más de la cuna. Las tres autoras recomiendan una serie de herramientas (ruido o sonidos, cortinas opacas, una rutina constante) para ayudar a crear un ambiente propicio para dormir. Estos libros son en gran medida anecdóticos y están escritos por padres o “expertos” en la crianza de los hijos, en lugar de profesionales médicos (aunque Hogg fue enfermera antes de convertirse en niñera de las celebridades).

Megan Lavigne, madre y entrenadora certificada de Gentle Sleep, tuvo un bebé que casi no dormía desde el primer día. “Pasé incontables horas meciéndolo en su cuna, o rebotando con él en una bola de yoga para que se durmiera”, recuerda. El sueño de su hijo mejoró ligeramente entre los tres y los seis meses, pero luego, de repente, volvió a despertarse varias veces por noche. Intentó esperar, pero a los nueve meses supo que tenía que hacer algo. Dentro de unas pocas noches de suave entrenamiento del sueño, todos en la familia estaban durmiendo mejor.

Lo que a Lavigne le gustó del enfoque de Sleep Lady es que “es suave, efectivo y lo suficientemente flexible como para permitir que los padres brinden más apoyo al niño cuando sea necesario”. Sin embargo, el lado negativo es que “puede llevar más tiempo que las técnicas más rígidas, debido a la naturaleza suave del método”.

Cuando el entrenamiento del sueño no funciona

Antes de decidir que el entrenamiento para dormir no funciona, asegúrese de que ha sido constante y le ha dado suficiente tiempo para obtener resultados. “Ninguna de estas cosas funcionará la primera noche”, dice la Dra. Nash. “Al mismo tiempo, si después de una o dos semanas no está viendo progreso, es hora de reconocer que esta no es la intervención correcta para su hijo”.

Para Courtney Legatti, el entrenamiento del sueño no fue la panacea que esperaba. Ella y su esposo probaron el método con llanto cuando su hijo tenía alrededor de seis meses y su sueño mejoró, pero a los 17 meses todavía se despierta al menos una vez por noche. “Simon lloró durante casi 2 horas la primera noche, alrededor de media hora la segunda noche y 11 minutos la tercera”, recuerda. Él lloraría de vez en cuando toda la noche.

“Terminaba entrando y alimentándolo porque era muy persistente”, dice ella. “Aprendí que el método con llanto funcionaría cuando recién lo acostáramos, pero no si se despertaba en medio de la noche”. El reflujo de Simon puede haber sido el culpable, pero Legatti no está convencida de que esa sea la razón. “Honestamente, creo que algunos bebés simplemente duermen mal”, agrega.

Si el entrenamiento del sueño no funciona después de ser consistente por una o dos semanas, tómese un descanso. Vuelva a intentar el mismo método más tarde o un método diferente. También puede consultar a su pediatra o a un asesor de sueño profesional, que puede trabajar con usted para crear un plan adaptado a usted y a su hijo (y, lo que es más importante, ayudarlo a cumplirlo).

Otras preocupaciones como el reflujo o los problemas sensoriales pueden estar también en la raíz del problema. Y, lo más importante, aconseja la Dra. Nash, confíe en sus instintos.

“De alguna manera recibimos este mensaje, tal vez de una sobrecarga de información, de que no sabemos qué hacer”, señala. “Yo diría que usted sabe mucho sobre qué hacer a continuación”.