Los casos de abuso sexual infantil muy sonados en lugares respetados como la Horace Mann School, el casillero de Joe Paterno en Penn State, las oficinas del venerado pediatra Melvin Levine o los claustros de la Iglesia católica sirven para ilustrar que el abuso es muy difícil de anticipar. “Nos engañamos a nosotros mismos al pensar que ciertas situaciones no son peligrosas”, dice el presidente del Child Mind Institute, el Dr. Harold Koplewicz.

“Al mismo tiempo, continúa el Dr. Koplewicz, no queremos que nuestros niños sientan miedo del mundo”. Y esto significa darles una educación completa acerca de los comportamientos de adultos que son apropiados y los que no, así como enseñarles que hablar sobre posibles abusos sexuales es siempre lo correcto. Cuando los padres hablan con los niños, dice el Dr. Koplewicz, deben hacer hincapié en que “si esto te sucede, tú no tienes por qué sentirte mal para nada”.

¿De qué otra forma se puede ayudar a los niños a entender la gravedad de la situación, y la manera adecuada de responder, sin asustarlos? No es difícil, responde la Dra. Jamie Howard, psicóloga clínica del Child Mind Institute, quien se especializa en familias y trauma. “Me preocupa menos asustar a un niño, que el hecho de que el niño no esté preparado para enfrentar una situación incómoda o incluso peligrosa”.

Así que, ¿cuál es la mejor preparación? “Cuando hablo con los niños más pequeños sobre el sexo y sus cuerpos, creo que lo más importante es ser concreto”, continúa la Dra. Howard. “Uno puede decir: ‘Las únicas personas mayores que pueden tocar tu cuerpo son mamá, papá y el doctor, en especial cuando se trata de tus partes íntimas’. Por supuesto, esto cambia con la edad, pero hablar de acuerdo con la edad de su hijo no quiere decir que no podamos también ser concretos”.

Anime a los niños a hablar

“Ser directo con los niños también los ayudará conforme van creciendo. Guardar silencio frente al abuso sexual a menudo proviene de sentimientos de vergüenza y culpa, lo que a su vez proviene de padres que muestran este tipo de reacciones hacia el sexo y temas relacionados. En su lugar, los padres deberían ser un modelo de franqueza y no preocuparse por parecer entrometidos. Si usted está preocupado por un adolescente, sólo pregúntele: “¿Alguien te está tocando el pene? Si él está siendo abusado, se lo dirá. Y si no, seguramente le gritará, pero eso es lo que los adolescentes hacen”.

Ya sea que estemos hablando de escuelas, doctores o iglesias, los abusos sexuales de los que hablamos suelen ser del pasado lejano. Es terrible pero cierto que debido a la incomodidad, la vergüenza y la culpa fuera de lugar, a veces pasan años para que estos abusos salgan a la luz. Las cosas eran diferentes en el pasado en materia de conciencia pública acerca de los depredadores sexuales. Hoy en día se enseña a los niños desde muy temprana edad que ser tocado sin haber dado permiso no es aceptable, que no es su culpa, y que deben reportarlo de inmediato.

¿Serán suficientes los procedimientos y la cultura que estamos cultivando actualmente para proteger a los niños de manera que ya no escuchemos las mismas historias en 20 o 30 años? “Las precauciones que hemos establecido en instituciones y entornos educativos han contribuido mucho a hacer que la gente esté más consciente de cómo interactúan los adultos con los niños, y simplificar los reportes”, explica el Dr. Alan Ravitz, psiquiatra forense. “Pero pienso que sería ingenuo pensar que se ha reducido el número de depredadores. Por lo tanto, sigue siendo de suma importancia la vigilancia de los padres y, sobre todo, educar a los niños para que sepan responder a situaciones incómodas y potencialmente dañinas. La estrategia principal debe ser animar a los niños a hablar con sus padres, sin importar lo que pase.

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Harry Kimball es director de comunicaciones y director interino de mercadotecnia y comunicaciones en el Child Mind Institute.