Enseñamos a nuestros hijos pequeños todo tipo de formas de mantenerse a salvo. Les enseñamos a estar atentos a la estufa caliente, les enseñamos a mirar a ambos lados antes de cruzar la calle. Pero, la mayoría de las veces, la seguridad del cuerpo no se enseña hasta mucho más tarde, hasta que a veces es demasiado tarde. Estudios realizados por  Centers for Disease Control (CDC) estiman que aproximadamente 1 de cada 6 niños y 1 de cada 4 niñas son víctimas de abuso sexual antes de los 18 años. ¿Quiere saber algo aún más aterrador? Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (nsopw.org) ¡solo el 10% de los perpetradores eran personas extrañas para el niño y el 23% de los perpetradores eran otros niños!

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Estas estadísticas no me sorprenden. En mi consulta atiendo cada semana a niños que han sido víctimas de abusos sexuales. Muchos de ellos son menores de cinco años. Casi todos conocían a su perpetrador y, la mayoría de las veces, ¡se trata de otro niño!

Los padres me dicen con frecuencia que no pensaban que esto les pudiera pasar a ellos. Que nunca dejan a sus hijos con extraños. Que siempre mantienen a sus hijos al alcance de su vista.

¿Sus hijos se reúnen con otros niños para jugar? ¿Van a la guardería o al preescolar? ¿Tiene amigos o familiares en su casa? ¿Juegan en casa del vecino? El hecho es que no puede prevenir completamente el riesgo de que su hijo sea abusado sexualmente.

Los niños con los que he trabajado provienen de buenos vecindarios, y de buenos hogares, y van a escuelas muy buenas. He trabajado con niños que han sido abusados sexualmente en reuniones de juego con otros niños, cuando pasan la noche en casa de un amigo, en el salón de clases, en el parque, en el autobús escolar, en su cuarto de juegos y en el patio trasero.

Ahora que oficialmente lo he matado del susto, permítame rescatarlo de ese precipicio. Tenemos que permitir que nuestros hijos salgan al mundo e interactúen con quienes los rodean. Pero podemos brindarles los conocimientos que podrían salvarlos de ser víctimas.

Los padres no hablan con sus hijos sobre la seguridad del cuerpo con suficiente antelación. Piensan que los niños son demasiado pequeños para eso. Da mucho miedo. Pero nunca es demasiado pronto, y no tiene por qué ser una plática atemorizante. Aquí hay diez cosas que podrían ayudar a su hijo a ser menos vulnerable al abuso sexual:

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1. Hablar pronto sobre las partes del cuerpo

Nombre las partes del cuerpo y hable de ellas lo más pronto posible. Use nombres propios para las partes del cuerpo, o al menos enséñele a su hijo cuáles son las palabras reales para sus partes del cuerpo. No puedo describir la cantidad de niñas con las que he trabajado que han llamado a su vagina su “trasero”. Sentirse cómodo usando estas palabras y saber lo que significan puede ayudar a los niños a hablar claramente si algo inapropiado ha sucedido.

2. Enseñarles que algunas partes del cuerpo son íntimas

Dígale a su hijo que sus partes íntimas se llaman íntimas porque no son para que todo el mundo las vea. Explique que mamá y papá pueden verlos desnudos, pero la gente fuera de la casa solo debe verlos con la ropa puesta. Explique que el médico puede verlos sin ropa porque mamá y papá están allí con ellos mientras el médico está revisando su cuerpo.

3. Enseñar a su hijo los límites del cuerpo

Dígale a su hijo que nadie debe tocar sus partes íntimas y que nadie debe pedirle que toque las partes íntimas de otra persona. Los padres a menudo olvidan la segunda parte de esta frase. El abuso sexual a menudo comienza con el perpetrador pidiéndole al niño que lo toque a él o a alguien más.

4. Decir a su hijo que no está bien guardar secretos sobre su cuerpo

La mayoría de los perpetradores le dirán al niño que mantenga el abuso en secreto. Esto podría ocurrir de manera amistosa, como: “Me encanta jugar contigo, pero si le dices a alguien más a lo que hemos jugado no me dejarán volver.” O puede ser una amenaza: “Este es nuestro secreto. Si le dices a alguien, le diré que fue idea tuya, ¡y te meterás en un gran problema!” Dígale a sus hijos que no importa lo que les digan, los secretos sobre su cuerpo no están bien y que siempre deben contarle a usted si alguien trata de obligarlos a guardar un secreto sobre su cuerpo.

5. Decir a su hijo que nadie debe tomar fotos de sus partes íntimas

Este punto suele ser omitido por los padres. Existe todo un universo enfermo de pedófilos a los que les encanta tomar e intercambiar fotos de niños desnudos en línea. Esto es una epidemia y pone a su hijo en riesgo. Dígale a sus hijos que nadie debe tomar fotos de sus partes íntimas.

6. Enseñar a su hijo cómo salir de situaciones aterradoras o incómodas

A algunos niños les cuesta trabajo decir “no” a las personas, especialmente a otros niños mayores o a los adultos. Dígale a su hijo que está bien decirle a un adulto que tiene que irse, si algo que no está bien está sucediendo, y ayúdelo a encontrar las palabras para salir de situaciones incómodas. Dígale a su hijo que si alguien quiere ver o tocar sus partes íntimas él puede decirle que necesita ir urgentemente al baño.

7. Tener una palabra clave que sus hijos puedan usar cuando se sientan inseguros o quieran que los recojan

A medida que los niños crecen un poco más, usted puede acordar con ellos una palabra clave que puedan usar cuando se sientan inseguros. Puede ser usada en casa, cuando hay invitados en la casa o cuando están en una reunión de juego o en una pijamada.

8. Decir a sus hijos que nunca estarán en problemas con usted si le cuentan un secreto sobre su cuerpo

Los niños a menudo me cuentan que no dijeron nada porque pensaron que, además de todo, se meterían en problemas con sus padres. Este temor es a menudo usado por el abusador. Dígale a su hijo que independientemente de lo que pase, cuando le cuenten algo sobre seguridad o secretos sobre su cuerpo, NUNCA estará en problemas con usted.

9. Explicar a su hijo que el contacto físico podría hacerle cosquillas o sentirse agradable

Muchos padres y libros hablan de “buenas y malas caricias”, pero esto puede ser confuso porque a menudo estos contactos no duelen ni se sienten mal. Prefiero el término “caricias secretas”, ya que es una descripción más precisa de lo que puede suceder.

10. Decir a su hijo que estas reglas se aplican también con personas que conoce, e incluso con otros niños

Este es un punto importante del cual hablar con su hijo. Cuando se le pregunta a un niño pequeño cómo es una “mala persona”, lo más probable es que describa a un villano de caricatura. Usted puede decirle algo como: “Mamá y papá pueden tocar tus partes íntimas cuando te limpiamos o si necesitas crema, pero nadie más debe tocarte allí. Ni amigos, ni tías o tíos, ni profesores o entrenadores. Aunque te caigan bien o pienses que te están cuidando, no deben tocar tus partes íntimas”.

No soy tan ingenua como para creer que estas conversaciones prevendrán absolutamente el abuso sexual, pero el conocimiento es un poderoso elemento disuasivo, especialmente con los niños pequeños que suelen ser el blanco debido a su inocencia e ignorancia en esta área.

Y una sola conversación no suele ser suficiente. Busque momentos espontáneos para reiterar estos mensajes, como la hora del baño o cuando sus hijos están corriendo desnudos. Y, por favor, compartan este artículo con aquellos a quienes aman y cuidan, y ayúdenme a difundir el mensaje de la protección corporal.

Este artículo apareció por primera vez en la página web de Natasha Daniels, Anxious Toddlers.