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Por qué debería hablar de sexo con sus adolescentes

Cómo podrían (y deberían) los padres ayudar a sus hijos a evitar hacer cosas de las que después puedan arrepentirse.

Caroline Miller

Hablar de sexo con los adolescentes quizá sea el reto más embarazoso de la crianza, tanto para los padres como para los hijos. Es por vergüenza que hay muy pocas conversaciones en familia sobre esto, aunque los adolescentes son sexualmente activos cada vez a edades más tempranas.

Los expertos que hablan con los adolescentes sobre lo que llaman “toma de decisiones sexuales” recomiendan a los padres hacer lo mismo.

Los terapeutas del Freedom Institute (página en inglés) se reúnen en talleres con muchos estudiantes de high school para discutir temas que incluyen el uso de sustancias y la vida sexual que se centran en el bienestar socioemocional y en la toma de decisiones. Reportan que los estudiantes expresan su inquietud regularmente sobre algunas de las cosas que han hecho, y que piden orientación sobre cómo rechazar la actividad sexual que no quieren o para la que no se sienten preparados.

Arrepentimiento por encuentros íntimos

“Si le preguntas a un grupo de estudiantes de undécimo grado, o incluso de décimo ‘¿cuántos de ustedes pueden recordar una situación de la que se arrepintieron por haber consumido alcohol?’ probablemente todos ellos levanten la mano”, informa Tessa Kleeman, terapeuta del Freedom Institute. “Y si después preguntas ‘¿cuántas de esas situaciones incluyeron un encuentro íntimo?, todas las manos vuelven a elevarse”.

Kleeman explica que los remordimientos que escucha van desde haber hecho algo sexual que al día siguiente los hizo sentir incómodos, hasta perder una amistad porque cruzaron un límite que no supieron cómo manejar. “Ellos saben que hay consecuencias emocionales al compartir contacto físico sin construir confianza, sin comunicación.”

Una cosa importante que los adultos deben recalcar a los estudiantes, añade, es que solo por el hecho de que algo ocurra una vez no significa que cada vez que estés con esa persona tenga que volver a ocurrir lo mismo.

¿Por qué a las adolescentes les cuesta tanto decir que no?

Las adolescentes están particularmente en riesgo de tener actividad sexual de la que después puedan arrepentirse, porque les preocupa herir los sentimientos de alguien si dicen que no. “Las adolescentes están bajo la misma presión que los adolescentes de desarrollarse y alcanzar logros, pero también se espera de ellas que sean amables y buenas”, señala Kathryn Crosby, trabajadora social clínica. “La necesidad de ser amables, de no herir los sentimientos de nadie, puede ser problemática para sobrellevar situaciones sexuales. Lo llamamos ‘la tiranía de ser agradable y simpático”.

Las adolescentes expresan su preocupación de que si se niegan a tener actividad sexual o dicen que quieren parar antes de que el encuentro sexual avance, sería considerado descortés. Y los adolescentes a menudo refuerzan la noción, añade Kleeman, “de que sería grosero si una joven empezara algo y no lo terminara”. Recomienda a los padres que confronten esta idea.

Otro asunto para las adolescentes que quieren declinar alguna actividad sexual para la que no se sienten preparadas es sentir que tienen que dar una explicación, lo cual es vergonzoso.

“Yo estaba con un grupo de octavo grado, todas niñas, y me dijeron ‘¿qué puedes hacer si un amigo te pide que hagas algo que no quieres?, ¿puedes decir que no?’”, recuerda Katherine Prudente, una consejera del Freedom Institute. “Es importante decirles que no tienen que justificarlo. No necesitas una razón para decir que no. Simplemente no quieres, y eso es suficiente”.

Las adolescentes dicen que les resulta particularmente difícil decir que no cuando les interesa tener una relación con el joven: simplemente no están tan preparadas para el sexo como él. “Algunas de las niñas han dicho ‘bueno, si el niño te presiona, entonces tal vez no debería gustarte o busca a otra persona’, señala Prudente. “Pero es muy difícil pensar así”.

Puede ser de gran ayuda que los padres se den cuenta de la presión que pueden sentir las adolescentes de ir más allá de lo que quieren sexualmente, y que apoyen la idea de que una pareja que te presiona para hacer cosas con las cuales no te sientes cómoda no es una opción saludable para una relación.

Por qué retrasar la actividad sexual ayuda a los niños

Los primeros experimentos sexuales de los adolescentes (de octavo, noveno y décimo grado) suele ser sexo oral de ellas hacia ellos, informa Crosby. No hay nada recíproco en esto, y las necesidades de las niñas, físicas, pero también sociales y emocionales, no son parte de la ecuación.

“Tiene sentido tratar de retrasar esa actividad sexual, porque para el undécimo y duodécimo grado, las adolescentes y los adolescentes, creo, ya están involucrados en relaciones románticas”, explica. Y entonces son más propensos a comunicarse y a respetar los límites y preferencias del otro.

Aplazar la experimentación de los niños y niñas con sustancias también ayuda a retrasar la actividad sexual, añade, ya que muchos de ellos se ven envueltos en situaciones no deseadas porque su juicio se ve perturbado por la bebida o el uso de drogas recreativas.

Por qué los padres deben hablar sobre sexo

La ausencia de costumbres sociales claras y de pautas sobre cuándo es apropiado el sexo puede dejar a los adolescentes confundidos sobre cómo comportarse. “Necesitan ayuda para entender lo que significa estar conectado físicamente con otra persona —añade Kleeman— y es de los padres de quien mejor puede venir”.

Los consejeros del Freedom Institute, que también trabajan con padres, han encontrado que muchos padres son reacios a transmitir sus valores y expectativas a sus hijos, en parte porque no quieren encontrar resistencia. Piensan (y tienen la esperanza de) que podrán comunicar sus valores adecuadamente solo a través de su propia conducta.

“Los adolescentes observan nuestro comportamiento de cerca —dice la psicóloga Donna Wick— pero eso no significa que siempre lo entiendan”. La manera en la que comienzan a construir su sentido interno de lo que está bien y de lo que está mal es a través de sus padres. Y lo usan como un trampolín para desarrollar su propia identidad. Así que necesitan tener estas conversaciones con sus padres antes de empezar a experimentar. No siempre van a creer lo que sus padres creen, pero tienen que interiorizar algo de lo que ellos les transmiten”.

Sugerencias para los padres

Los consejeros del Freedom Institute señalan que las familias varían ampliamente en sus creencias sobre el comportamiento sexual, cuándo y bajo qué circunstancias el sexo es apropiado, satisfactorio o moral. Así que nadie mejor que los padres para decidir qué es lo que quieren comunicar.

Pero instan a los padres a expresar sus valores tan claramente como les sea posible. “Vemos a tantos padres que tienen miedo de ser padres, miedo de que sus hijos ‘se enojen’ con ellos, o de que ‘ya no los quieran’, que están abdicando su autoridad paterna”, dice el Dr. Wick. “Cada vez que escucho a un padre o a un adolescente decir que son su mejor amigo, empiezan a sonar las alarmas en mi cabeza”. Es catastrófico para los adolescentes. Ya sea que se trate de la toma de decisiones sexuales o de las drogas y el alcohol, los adolescentes necesitan una perspectiva paterna sobre su experiencia o simplemente se pierden. Terminan sintiéndose abandonados y abrumados. Y efectivamente lo están”.

Y se pueden dar cuenta de que una conversación sobre sexo no es solo sobre sexo, sino sobre relaciones. “Ahí es donde está el punto de partida —dice Kleeman— porque entonces lo que les están mostrando es que el valor principal está en y es la relación afectiva, más que las relaciones sexuales”.