Los padres estaban acostumbrados a solo preocuparse acerca de si sus hijos estaban viendo demasiada televisión, o si estaban jugando demasiados videojuegos. Todavía nos preocupamos acerca de esas cosas, pero ahora la lista se ha vuelto más larga. Teléfonos, tabletas, aplicaciones, redes sociales, mensajes de texto, todos ellos pueden cautivar a los niños (y a los adultos), comenzando desde una edad muy temprana. ¿Qué deben hacer los padres? Volver a la cama no es una opción, pero respirar profundo y abogar por moderación racional sí lo es. Aquí le ofrecemos algunos consejos, divididas según el grupo de edad, para que pueda iniciar.

Niños muy pequeños (de 0 a 4 años)

Limite la exposición. La Academia Americana de Pedriatría recomienda evitar el televisor y otros medios electrónicos de entretenimiento para niños menores de dos años. “El cerebro de un niño se desarrolla rápidamente durante estos primeros años, y los niños pequeños aprenden mejor cuando interactúan con personas, no con pantallas”, dicen los pediatras.

Comience a enseñar con el ejemplo desde temprano. Incluso antes de que su hijo tenga un teléfono o una tableta propia, demuéstrele cómo debe usarla. No revise sus mensajes en la mesa a la hora de la cena. Mire a las personas cuando están hablando con usted, no a su teléfono. Recuerde que sus hijos están siempre mirando y que los niños pequeños notan todo; así es como ellos aprenden.

No subestime el valor de los juguetes tradicionales y de los espacios abiertos. Es importante para los niños experimentar “juegos libres” no estructurados, lo cual significa que ellos decidan lo que quieren hacer, y cómo hacerlo, y estarán jugando solo por jugar; no para llegar al siguiente nivel de un juego, o aprender alguna habilidad específica. Los niños deben experimentar la diversión de hacer sus propias reglas, y romperlas, según avanzan. Este tipo de juegos permite a los niños:

  • Moverse a su propio paso, en vez de ser impulsados (o apresurados) por la rapidez de los medios electrónicos
  • Desarrollar creatividad
  • Obtener experiencia en tomar decisiones
  • Practicar el compartir y trabajar con los demás
  • Aprender a ser líderes y a abogar por ellos mismos

Aplicaciones. Aunque sean tan educacionales como dicen ser, no son un sustituto para el tipo de aprendizaje que reciben los niños naturalmente si los dejamos.

Deje la tableta en casa. A pesar de que son útiles para un viaje largo en carro o en avión, las tabletas y otros equipos no tienen lugar en un coche de bebé (carriola) ni en el carro de camino al preescolar. Es importante para los niños tener la oportunidad de mirar alrededor y encontrar entretenimiento (y ni hablar de aprendizaje) en el mundo real, también. Y estos aparatos no deben ser parte de las reuniones de juegos con otros niños.

Niños de escuela primaria (de 5 a 11 años)

Vean cosas juntos. Si le preocupa el que sus hijos están recibiendo mensajes malos de los medios, la mejor manera de contrarrestarlos es mirar junto a sus hijos y decirles cuando algo no está bien. Hable de un personaje femenino que solo parece preocuparse por los varones, o cómo luce. Proporciónele contexto si ve relaciones no saludables (incluyendo amistades) o estándares de belleza irreales. Aparte de reforzar sus valores, esto les enseñará a sus niños a ver televisión y películas activamente, no pasivamente, lo cual es bueno para su autoestima. ¡Haga esto durante los comerciales también!

El tiempo frente a una pantalla no debe ser todo el tiempo. La AAP dice que los niños y adolescentes solo deben usar medios electrónicos de entretenimiento por dos horas o menos al día, y también destacan que dicho entretenimiento debe ser de “alta calidad”.

Tenga discernimiento. Determinar qué es de alta calidad y qué no lo es puede no ser obvio, pero esté pendiente por cosas que:

  • Sean apropidas según la edad
  • Involucre la imaginación de su hijo
  • Tenga los valores adecuados

Common Sense Media tiene más puntos aquí. Al contrario, si no desea que su hijo juegue un juego en particular, explíquele sus razones y sea específico no solo le diga que es “malo”.

No haga que el televisor sea un premio (o consecuencia). La tecnología es enormemente atractiva para los niños de por sí, pero cuando hacemos del tiempo frente al televisor algo que se usa para lograr que los niños se comporten bien; o algo que pierden por mal comportamiento, estamos haciendo que sea más deseable, y por lo tanto aumentando los chances de que un niño lo sobrevalúe.

Estimule otras actividades. Hay muchas maneras de divertirse. Correr al aire libre, practicar un deporte, leer libros, hacer manualidades; la variedad es importante para una vida balanceada. Estimule que sus hijos desarrollen una amplia gama de intereses. Moldee este tipo de comportamiento para usted también. Deje que sus hijos lo vean leyendo un libro y haciendo cosas, y teniendo un pasatiempo. Finalmente, presente estas cosas como actividades tan remuneradoras como el tiempo frente a la pantalla, no como una alternativa a la misma. La igualdad es importante.

Prepárese para que ellos descubran la pornografía. Aun si ellos no están exactamente búscandola, los niños de hoy en día pueden encontrarse con la pornografía muy fácilmente. La curiosidad con frecuencia es un gran motivador, así que no sea tímido para tener conversaciones francas sobre sexo, que sean apropiadas según el desarrollo. Si ellos escuchan la información de su parte entonces tendrán menos tendencia a buscar respuestas en Internet, y es más probable que vengan a pedirle que les explique lo que ven en Internet o escuchan de sus amigos. Y si ellos llegan a ver pornografía, déjeles saber que lo que vieron no fue más realista que cualquier otra película.

Preadolescentes y adolescentes (12 años en adelante)

Continúe moldeando un buen comportamiento frente a la tecnología. Es fácil dejar pasar las cosas desapercibidas una vez que los niños son mayores y tienen sus propios equipos, pero recuerde que las reglas anteriores todavía aplican. No use su teléfono en la mesa y asegúrese de que sus hijos no tengan que competir con la pantalla por su atención. Además de establecer un buen ejemplo, esto les muestra que ellos le importan y está interesado, lo cual hará que ellos tengan más probabilidad de abrise a usted. A pesar de que ya están creciendo, sus hijos todavía necesitan hablar con usted, no solo con sus amigos.

Estimule la privacidad. Una vez que una persona cumple los 13 años ya se le permite que abra una cuenta en Facebook y en la mayoría de los otros sitios de redes sociales y aplicaciones (algunos niños mienten y las abren antes de eso). Cualquiera que sea la edad que su familia decida que es apropiada para tener cuentas en las redes sociales, asegúrese de que su hijo es muy cuidadoso con la privacidad. Investigue la configuración de privacidad junto a él y asegúrese que entiende cuando algo es público o privado; o algo intermedio, y cómo eso debe afectar lo que publica. Como regla general, no debe compartir nada en Internet con lo que no se sienta cómoda que el mundo entero lea. Incluyendo su abuela.

Sí a la amistad, no al espionaje. Si su hijo está en las redes sociales, la sicóloga de desarrollo Donna Wick de Mind to Mind Parent recomienda que lo siga o se haga su amigo, y monitoree su página. Pero ella no aconseja el revisar los mensajes de texto a menos que haya alguna razón de preocupación: “Si usted tiene una razón para estar preocupado entonces está bien, pero tiene que ser una buena razón. Veo padres que simplemente están abiertamente espiando a sus hijos. Los padres deben comenzar por confiar en sus hijos. El ni siquiera darle a su hijo el beneficio de la duda es increíblemente dañino para la relación. Ellos tienen que sentir que los padres piensan que son buenos niños”.

Deje claro que las fotos desnudas son una mala idea (y explique el por qué). Algunas veces los niños piensan que compartir fotos es una manera de construir la confianza, pero puede lograr lo opuesto muy fácilmente. Su hija podría confiar a su novio con sus fotos, pero él, a cambio, puede confiar en un amigo cercano, y así sucesivamente. O ella podría confiar que él va a borrar las fotos, pero luego enterarse de que él las guardó en su teléfono, y otras personas las encontraron cuando estaban revisando sus fotos. Estas son algunas de las maneras inocentes en las que las fotos pueden caer en las manos equivocadas; hay muchas otras maneras mucho menos inocentes en las que también esto puede suceder. Y una vez las fotos salieron a la luz, pueden dañar futuras relaciones y prospectos de trabajo, sin mencionar que se convertirá en la comidilla de la escuela.

También, en caso de que su hija no lo sepa, si es menor de edad, el compartir fotos suyas desnuda puede hacer que ella y cualquiera a quien se las está enviando entren en problemas por propagar pornografía infantil, lo cual es algo con lo que ella realmente no quiere jugar. Haga clic aquí para más sobre cómo hablar con los niños acerca del sexting (Sexting es el intercambio de mensajes de texto con contenido sexual y/o pornográfico).

Los mensajes de texto pueden ser complicados. Adviértale a los niños que es muy fácil que las personas malinterpreten mensajes cuando no están escuchando el tono de su voz o viendo la expresión en su cara. Las bromas, en particular, podrían parecer malintencionadas. Para cuidarse de las malas interpretaciones y los sentimientos heridos, es siempre buena idea dejarlo claro cuando se está haciendo una broma.