Resumen

El trastorno obsesivo compulsivo (OCD, por sus siglas en inglés) es un trastorno de ansiedad en el cual un niño se siente agobiado por pensamientos, imágenes o impulsos no deseados (llamados obsesiones) que intenta alejar o neutralizar al realizar compulsiones (comportamientos ritualizados o repetidos).

Síntomas:

  • Comportamiento ritualizado o compulsivo tales como lavarse las manos repetidamente, poner seguro a las puertas y volver a ponerlo, o tocar las cosas en cierto orden.
  • Miedos extremos o exagerados de contaminación, de que miembros de la familia se lastimen o sean heridos, o de que ellos mismos puedan hacer daño.
  • El uso del “pensamiento mágico”, particularmente en los niños pequeños. (“Si toco todo lo que hay en la habitación, mi mamá no será asesinada en un accidente de carro”).
  • Pedir garantías sobre el futuro repetidas veces.
  • Intolerancia a ciertas palabras o sonidos.

Causas

  • Mal funcionamiento del cerebro (particularmente en un área llamada ganglios basales)
  • Genética (el trastorno parece que corre en algunas familias)
  • Factores medioambientales (niños que ven a los adultos respondiendo consistentemente al estrés con comportamiento compulsivo pueden desarrollar comportamientos similares)

Tratamiento:

El OCD es mejor tratado con la terapia cognitiva-conductual (CBT, por sus siglas en inglés), específicamente la de exposición y prevención de respuesta, la cual habitúa a un niño a los objetos de su obsesión al exponerlo a ellos en incrementos pequeños, y por consiguiente reduciendo su ansiedad.

Si el OCD es severo, generalmente es tratado con una combinación de CBT y medicamentos, el cual puede reducir la ansiedad lo suficiente para permitirle al niño responder mejor a la terapia de exposición.