Ask An Expert / Suicidio y autolesión

Mi hija está siendo tratada por depresión pero no parece estar funcionando. ¿Qué podemos hacer?

Sea un buen interlocutor, pero también esté dispuesto a ayudar

Mi hija está en su segundo año de universidad. Ha sido tratada por depresión con Lexapro, Abilify y también con terapia. Ella se estaba cortando, pero ya ha dejado de hacerlo. Cada verano viene a casa, pero se siente miserable. Tiene un trabajo de medio tiempo, pero no tiene amigos. Es muy creativa y es una persona encantadora, enérgica y divertida. Sin embargo, últimamente solo discute y es grosera. Era una atleta extremadamente dotada, pero una lesión hace 5 años la obligó a dejar de competir. Desde entonces, ha aumentado 18 kilos y no quiere ni siquiera ir a caminar o a montar en bicicleta. No sabemos qué hacer. La terapia y la medicación no parecen estar funcionando. Siento que estoy caminando sobre cáscaras de huevo porque todo lo que digo puede ser malinterpretado. La quiero mucho y no quiero perderla. ¿Qué más se puede hacer?

Esto parece ser una situación muy difícil y preocupante para usted. Usted quiere ayudar a su hija de todas las maneras posibles, y ella no se lo permite. También puede ser frustrante ver que su hija no se ayuda a sí misma. Solemos escuchar a muchos padres que sienten lo mismo que usted.

Si bien usted no puede cambiar a su hija (ella tiene que querer cambiar primero), hay algunas cosas que puede hacer para ayudarla y guiarla a lo largo del camino.

Primero, usted puede trabajar en fortalecer su relación con ella. Intente generar empatía poniéndose en su lugar. Por ejemplo, es posible que ella se sienta desanimada porque la terapia y la medicación no han hecho una gran diferencia, y eso podría hacerla sentir que no tiene sentido hacer un esfuerzo por hacer otras cosas, como dar un paseo o ir en bicicleta. Hágale saber que  usted entiende que ella se sienta así de desmotivada.

Haga un esfuerzo por escucharla sin juzgarla, incluso si no está de acuerdo con sus decisiones. No intente resolver sus problemas, a menos que ella le pida consejo. Reconozca que su lesión fue fuerte y que estar en la universidad con depresión es difícil. Podría parecer que al hablar de esto usted está señalando lo negativo, pero en realidad le está haciendo saber que la ve, la escucha y que está tratando de entenderla, no de corregirla. A las personas no les gusta que las corrijan.

Trate también de darle oportunidades de hacer cosas pero sin criticarla. En lugar de decir “cariño, deberías levantarte y hacer algo. ¿Qué tal si llamas a alguno de tus viejos amigos?”, usted podría decirle: “Voy a salir a resolver un asunto. Si quieres venir conmigo, avísame y tal vez podamos almorzar juntas”.

Paralelamente, asegúrese de percibir las cosas positivas que ella hace. Está trabajando a medio tiempo, terminó un año de universidad y está tomando su medicación. Todas estas son cosas positivas. A veces, los padres no se dan cuenta de que cuando muestran su preocupación puede parecer que están haciendo una crítica, en lugar de intentar ayudar.

Del mismo modo, no hace falta mencionar que usted está decepcionada porque ella no tiene muchos amigos o porque no está haciendo ejercicio. Probablemente, ella también se sienta decepcionada, y no necesita que le recuerden lo que no va bien en su vida. Recuerde: ella no quiere sentirse así. Si pudiera tan solo chasquear los dedos y sentirse mejor, lo haría.

Y recuerde también que debe darle espacio. Los adultos jóvenes quieren independencia, y es importante que usted respete eso. Por ejemplo, usted podría decirle: “Tengo algunas ideas que podrían ayudar a que te sientas mejor. Avísame si te gustaría que hablemos de ellas”.

También es una buena idea preguntarle a su hija por qué cree que el tratamiento no está funcionando. ¿Qué es lo que no ayudó o lo que no le gustó de la terapia? ¿Qué le gustaba? Quizá puedan trabajar juntas para encontrar un terapeuta que haga más de esas cosas buenas que le gustan. Si considera la posibilidad de cambiar de terapeuta, es importante que lo discuta con su terapeuta actual antes de tomar la decisión de cambiar. Muchas veces, la terapia y/o la relación terapéutica pueden mejorar.

Si usted decide cambiar de terapeuta, asegúrese de que ella tenga voz en su propio tratamiento. Dígale que puede entrevistar a dos o tres terapeutas y elegir el que más le agrade y crea que será de más ayuda. Es fundamental encontrar un terapeuta adecuado.

Es importante también que ella se adapte bien al tipo de tratamiento que está recibiendo. Existen varios tipos específicos de terapia del comportamiento que han demostrado ser muy exitosos con los adolescentes, incluyendo la terapia de comportamiento dialéctico (DBT, por sus siglas en inglés), que ha demostrado ser efectiva con los niños que tienen un historial de autolesión. También puede considerar la posibilidad de reunirse con un nuevo psiquiatra para obtener una segunda opinión sobre el tratamiento con medicamentos. Nuevamente, es una buena idea hacer saber al psiquiatra de su hija primero que le gustaría obtener una segunda opinión.

Por último, es importante que usted se asegure de autocuidarse. Puede ser emocional y físicamente agotador tratar con hijos que tienen problemas de depresión. Sepa que usted no está sola y busque apoyo para usted. Dedíquese tiempo a sí misma e investigue sobre recursos para padres y grupos de apoyo. Los libros Stop Walking on Eggshells (Deja de andar sobre cáscaras de huevo), de P.T. Mason y R. Kreger, y Helping Teens Who Cut (Ayudar a los adolescentes que se cortan), de Michael Hollander, pueden ser de utilidad.