El poder de la atención positiva
Cómo usar la atención positiva (en lugar de la negativa) para cambiar el comportamiento.
Experto clínico: Lindsay Gerber, PsyD
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Qué es la atención positiva?
- ¿Cómo puedo darle a mi hijo atención positiva?
- ¿Cómo contribuye la atención positiva a que los niños se porten mejor?
Lectura rápida
Cuando tu hijo se porta mal, es fácil señalar lo que está haciendo mal. Pero las investigaciones demuestran que ese enfoque puede ser contraproducente. En su lugar, suele ser más útil ignorar el comportamiento indeseado y prestar mucha atención positiva cuando tu hijo hace lo correcto. Esto se debe a que tu atención es tan poderosa que los niños realizarán cualquier comportamiento al que tú prestes más atención, incluso si se trata de un regaño.
Hay muchas formas de proporcionar una atención positiva a tu hijo: elogios, abrazos, chocar palmas, premios. Lo más importante es que el elogio sea específico. En lugar de decir solamente “bien hecho”, explica lo que hizo bien. Por ejemplo, puedes decir: “Me encanta que compartas tus lápices de colores con tu hermana”. Cuando los niños saben que tú aprecias lo que hacen, se sentirán bien y será más probable que lo vuelvan a hacer.
Cuando los niños hacen algo que tú no quieres, ignora su comportamiento, a menos que sea peligroso para ellos o para otras personas. Esto les indica que no van a recibir atención por su conducta inapropiada. En cuanto empiecen a calmarse, préstales atención. Después, puedes hablar de lo que estuvo mal y elaborar un plan para manejar las situaciones que les resulten difíciles. El truco es evitar prestarles atención en el momento en que se están portando mal.
Es posible que esta estrategia no funcione de inmediato, pero con algo de práctica, tu hijo aprenderá que portarse mal no hace que le prestes atención. Si su comportamiento no cambia con el tiempo, un proveedor de salud mental puede ayudar.
Cuando los niños se portan mal, es natural que padres y educadores quieran corregir, señalar (a veces no de forma muy calmada) lo que están haciendo mal. Si bien parece que esto es actuar con sentido común, en realidad puede ser contraproducente.
Los expertos han encontrado que dar atención positiva a los niños en lugar de negativa es mucho más efectivo para cambiar el comportamiento. La investigación muestra que elogiar el comportamiento que quieres fomentar obtiene más resultados que decir cosas que quieres que dejen de hacer.
Entonces, ¿qué se entiende por atención positiva? Y por otra parte, enfocarse en lo positivo en lugar de lo negativo ¿en qué se diferencia de “mirar hacia otro lado” y dejar que los niños se salgan con la suya cuando se portan mal?
¿Qué es la atención positiva?
Es fácil responder con dureza cuando los niños hacen algo que no deberían, así como también es fácil no reaccionar en lo absoluto cuando hacen lo que esperamos de ellos. La atención positiva requiere un cambio de enfoque, en el cual brindamos atención a los niños por su buen comportamiento e ignoramos (al menos en el momento) lo que no es tan bueno.
La idea es que, para los niños, la atención de sus padres es algo tan poderoso que hará crecer cualquier comportamiento al cual le prestemos atención, incluso si se trata de un regaño.
En esencia, se trata de que en vez de criticar lo que están haciendo mal, los sorprendamos haciendo lo correcto. Es un cambio simple, pero que va en contra de siglos de normas de crianza y requiere algo de práctica antes de que se pueda convertir en algo que hacemos de manera natural.
Cómo implementar la atención positiva
Entonces, ¿cómo se ve esto en la práctica? La atención positiva puede tomar muchas formas, incluyendo elogios verbales, abrazos, besos, chocar palmas o dar recompensas. Puede ser diferente para un niño de tres años que para un adolescente, pero la idea básica es la misma.
La clave, explica Lindsay Gerber, PsyD, psicóloga clínica, es describir y especificar lo más que puedas el elogio, para que los niños sepan exactamente qué comportamiento deben replicar. Los expertos a veces llaman a esto dar “elogios etiquetados”.
En lugar de decir “¡buen trabajo!” o “me encanta cómo lo estás haciendo”, intenta explicar exactamente lo que están haciendo bien. Por ejemplo, podrías decir “me encanta cómo compartes tus crayones con tu hermana”, o “es genial que hayas terminado tu tarea antes de pedir usar tu tableta”. Independientemente de su edad, hacerles saber a los niños que tú aprecias su comportamiento les hará sentir bien, y cuando sepan exactamente por qué los elogian, será más probable que lo vuelvan a hacer en el futuro.
¿Y qué pasa con el mal comportamiento?
Esta es la parte que podría ser la más difícil. Si un niño se comporta de una manera que es peligrosa para él o para otras personas, entonces, por supuesto, un adulto debe intervenir. Si no es el caso, haz lo posible por ignorar el comportamiento y luego brinda atención positiva cuando se detenga. Los expertos en comportamiento infantil llaman a esto “ignorar de forma activa”. Al retirar tu atención, estás enviando el mensaje de que portarse mal no es la forma de obtener lo que quieren. El mensaje se refuerza cuando, tan pronto como lo ves calmarse u obedecer una instrucción, le prestas atención.
El hecho de que estés ignorando un comportamiento en el momento no significa que nunca lo abordes, o que estés complaciendo a tu hijo: todo lo contrario. “Cuando ves un comportamiento que quieres que disminuya, realmente no es el momento de interactuar con el niño”, dice la Dra. Gerber. “Ese es un momento para respirar profundamente, notarlo, tal vez intentar redirigir al niño gentilmente hacia otra cosa o ignorarlo de forma activa”.
Redirigir a los niños puede ser cualquier cosa, desde preguntar si quieren un refrigerio hasta señalar algo divertido que aparece en el calendario familiar. Más tarde, cuando las cosas se hayan calmado, puedes volver al tema para hablar de ello.
Atención positiva en acción
¿Cómo funciona el marco de atención positiva en una situación difícil? Tomemos de ejemplo un escenario que todos los padres experimentarán en algún momento: tu hija está haciendo un berrinche en la fila del supermercado porque quiere una barra de chocolate. Ceder y dejar que obtenga la barra de chocolate probablemente detendría la rabieta enseguida, pero también garantizará que el comportamiento se repita. Negociar (puedes comerte un brownie cuando lleguemos a casa) probablemente tendría el mismo efecto.
Muchos padres sienten que hay demasiadas miradas críticas en un espacio público, y sienten que necesitan hacer una demostración de firmeza con sus hijos, al decirles que se detengan, alzando la voz o dando ultimátums. Lo más probable es que este tipo de respuesta no les haga sentir bien ni a ti ni a tu hija, y tampoco evitará que el comportamiento vuelva a ocurrir, ya que involuntariamente refuerza el comportamiento al darle tu atención.
Sin embargo, si estás practicando la atención positiva, ignorarías el berrinche hasta que termine (lo que, por supuesto, es más fácil de decir que de hacer). Tan pronto como tu hija se calme, le das atención y elogios positivos. “Estoy realmente orgullosa de ti por calmarte, por respirar profundo y por comprender que esto no es algo que podamos hacer en este momento”.
Cuando vuelvas a casa y las cosas estén menos emocionales, te puedes encargar del berrinche. La Dra. Gerber recomienda utilizar mucha validación cuando hables de esto. Por ejemplo, decir “vi en el supermercado que fue muy difícil para ti cuando te dije que no podías comer los chocolates. Cuando digo no a algo, eso significa que no podemos tenerlo en ese momento. Entonces, la próxima vez que ocurra algo así, ¿qué crees que podemos hacer? ¿Cómo crees que podemos manejarlo mejor?”.
De esta manera, la Dra. Gerber dice: “Has reconocido y recreado su experiencia emocional y sus deseos y necesidades en ese momento, y también estás reafirmando tus expectativas y tus límites y prioridades como padre o madre”. Ella dice que una interacción de este tipo también ayuda a enseñar a los niños a resolver problemas, al modelar el comportamiento y aumentar su sentido de poder y responsabilidad sobre su propio comportamiento.
Es importante tener en cuenta que ignorar algo como un berrinche no hará que se detenga de inmediato. De hecho, la Dra. Gerber les dice a los padres que tomen en cuenta el “estallido de extinción” (es decir, que empeorará antes de mejorar). Por lo tanto, la intensidad de los berrinches puede aumentar, y es posible también que tengas que ignorar los berrinches u otros comportamientos un par de veces antes de que cesen.
Qué hacer si el comportamiento no se detiene
Si continúas viendo comportamientos que estás tratando de extinguir, entonces la Dra. Gerber dice que puede ser hora de consultar a un proveedor de salud mental para crear un plan de acción individualizado para ti y tu hijo. Algo así como un cuadro de comportamiento puede ser muy efectivo, especialmente si la recompensa es atención positiva. Si el objetivo final es demasiado difícil para el niño, puedes dividirlo en objetivos más pequeños y manejables que contribuyan a lograr el resultado final deseado.
A veces, todo lo que necesita un adolescente para cambiar su comportamiento es un poco de aprecio. Los adolescentes están absortos en sí mismos por naturaleza, pero eso no significa que no les importe cómo te sientes. Si para ti es importante cenar en familia, sin teléfonos, dilo. “Realmente significó mucho para mí cuando todos comimos juntos la otra noche. Fue muy agradable no tener teléfonos ni distracciones, me hizo sentir que realmente podíamos escucharnos”.
Crear un vínculo más fuerte
La transición hacia un modelo de atención positiva requiere paciencia y práctica por parte de los padres. A veces puedes retroceder y perder la calma, y eso está bien. Simplemente somos humanos. Si eso sucede, conviértelo en un momento de enseñanza disculpándote, expresando tus propias frustraciones y hablando sobre lo que puedes hacer de manera diferente la próxima vez. La Dra. Gerber dice que el proveedor de salud mental con el que estés trabajando también puede ser un apoyo para ti. “Nosotros también brindamos apoyo a los padres, porque cuando se trata de cambiar el comportamiento de un niño, los padres realmente juegan un papel muy importante”, dice ella.
Otra cosa que puede ser útil a largo plazo es institucionalizar 10 minutos diarios de tiempo para hablar. Durante este tiempo, le puedes prestar toda tu atención a tu hijo realizando una actividad que le guste, ya sea jugar un juego de cartas, armar un rompecabezas, construir con LEGO o hacer algo de arte. “Queremos incorporar eso a su agenda diaria y asegurarnos de que les estamos prestando atención de manera positiva”, dice la Dra. Gerber. “Porque si no reciben esa atención, la buscarán de otra manera”.
Al final, más allá de abordar el comportamiento, utilizar la atención positiva puede crear un vínculo más fuerte con tu hijo. “Y lo que sabemos sobre la salud mental de los niños en general —agrega la Dra. Gerber— es que tener una relación positiva con cualquier adulto, ya sean padres, abuelos, cuidadores o alguien de la comunidad, es un factor general de protección contra trastornos o síntomas de salud mental”.
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