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En primera persona: Cómo Jackie recuperó su vida

Aprender a manejar la ansiedad por separación.

"Algo se activó en mi cabeza. Salí corriendo. No respiraba. No sabía por qué estaba pasando".

Los ataques de pánico que Jackie tuvo en la escuela paralizaron su vida. Luego, su padre falleció repentinamente y su mundo se volteó de cabeza. Asustada por sus propios pensamientos y confundida por sus síntomas físicos, finalmente se sinceró con su madre y obtuvo ayuda. Actualmente, Jackie ha tomado el control sobre su ansiedad gracias a una terapia que la puso a ella (no a su ansiedad) en el asiento del conductor. Ahora, esta joven que estaba tan ansiosa que apenas podía ir a la escuela da conferencias a estudiantes y disfruta de su vida de nuevo.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Me dijiste que tuviste un problema de ansiedad por separación. ¿Cuándo empezó?

Jackie: He tenido ansiedad por separación desde que era más joven, pero definitivamente se intensificó en los últimos tres años. Recuerdo que una vez estaba en el autobús de regreso a casa de la escuela y trataba de ponerme en contacto con mi madre. Ella no contestaba el teléfono y me puse muy nerviosa y empecé a llorar y no podía respirar y mi corazón latía muy rápido. Cuando ese tipo de cosas empezaron a suceder repetidamente fue cuando nos dimos cuenta de que se estaba convirtiendo en un problema mayor.

¿Daba miedo?

Jackie: Mucho. Tenía un miedo constante de que mi madre no estuviera bien o de que estuviera en peligro, y eso daba miedo porque la ansiedad te hace creer que lo que estás pensando es real. Empezaba a temblar y mi corazón latía muy rápido. Iba de un lado a otro. Lloraba. No sabía por qué estaba pasando esto. No sabía por qué tenía los síntomas físicos que tenía. Así que simplemente me lo guardé para mí y finalmente mi madre empezó a darse cuenta. Ella dijo: Tenemos que conseguirte ayuda.

“Había noches interminables en las que no podía respirar. No podía ir a dormir. Finalmente, mi madre dijo: Tenemos que conseguirte ayuda”.

¿Cómo fue la experiencia del año pasado cuando perdiste a tu padre?

Jackie: Perder a mi padre hizo que todo fuera mucho peor. Sabía obviamente por qué estaba ansiosa y triste, y fue realmente muy difícil. Todo sucedió tan rápido. Él entró en el hospital el lunes y murió el jueves. Fue una locura. Mi mundo se puso patas arriba y no sabía cómo lidiar con eso. Estaba muy nerviosa, ya sabes, porque ver a mi madre, a mi hermana y a todo el mundo sufriendo era muy difícil para mí, porque yo solo quería que fueran felices.

¿Por qué crees que aguantaste tanto tiempo?

Jackie: Creo que aguanté tanto tiempo porque me sentía rara. No me sentía normal. Nunca había estado expuesta a ese tipo de enfermedad y no sabía mucho sobre ella. Incluso para decírselo a mi mamá, no quería preocuparla, y entonces yo estaba como ojalá que se me pase. Pensé que tal vez solo estaba en mi cabeza. Tal vez esto no es real, lo cual no era cierto.

¿Cuál fue el momento decisivo para hablar de esto?

Jackie: Un día estaba sentada en el sofá y todo a mi alrededor estaba bien. Pero yo no estaba en paz, y me di cuenta de que nunca lo estaba. Simplemente no podía estar tranquila, y me di cuenta de que estaba viviendo mi vida evitando ciertas situaciones. Me di cuenta de que esa no era una forma de vivir. Tuve que dejar mi orgullo a un lado y contarle a mi mamá lo que estaba pasando. Cuando le dije, ella entendió y me dijo que lo había notado y que me conseguiría ayuda para esto.

Una vez que pediste ayuda, ¿cómo empezaste a progresar?

Jackie: Un amigo de la familia nos habló del Child Mind Institute. Yo había ido a otros psicólogos antes y ninguna de las experiencias había sido buena. Pero en cuanto llegué aquí y hablé con los médicos pensé: Ellos están dispuestos a ayudarme. El médico dijo: Tú estás al mando y nosotros estamos aquí para guiarte en este proceso. Creo que el hecho de que dijera eso me dio una sensación de control que nunca sentí que tuviera en ningún otro lugar y me tranquilizó. Me dijo vamos a hacer que te mejores y sentí que iban a hacer todo lo posible para que me mejorara”.

“Entré y hablé con los médicos. Sabía que estaban en este viaje conmigo. No iban a detenerse hasta que yo mejorara”.

¿Cómo te sentiste cuando empezaste a mejorar?

Jackie: Un día estaba en la escuela y el maestro nos había dado una tarea, y normalmente yo me habría puesto nerviosa porque teníamos que terminarla al final del período, y eso era algo que me desencadenaba la ansiedad. Utilicé los ejercicios de respiración porque sentí que me estaba poniendo nerviosa, así que me dije a mí misma que no pasaba nada, que yo podía lidiar con esto, que era capaz. Y donde normalmente no habría podido controlar mi ansiedad, lo hice, y me di cuenta de que estaba funcionando. Me hizo querer trabajar más y aprender más herramientas para seguir mejorando.

¿Tenemos entendido que hablaste en una conferencia recientemente? Eso es increíble.

Jackie: Sí, trabajé con un programa a través de mi escuela, y hacia el final del año pasado, me pidieron que fuera a esta conferencia durante cinco días en Tennessee. Mi madre no pudo ir y mi hermana tampoco. Ni en un millón de años me habría podido imaginar ir cinco días a Tennessee y, además, hablar frente a personas. Ni siquiera podía hablar frente a mi clase de inglés y mucho menos ante 100 adultos. ¡Y lo hice! Fue increíble. Sentí que me probé a mí misma que había estado equivocada. Nunca pensé que las cosas podrían ser diferentes. Estuve atrapada en un lugar tan horrible durante tanto tiempo y pensaba que las cosas no cambiarían. El Child Mind Institute me devolvió la vida.

“El Child Mind Institute me devolvió la vida”.

¿Qué te gustaría decirle a los jóvenes que podrían estar lidiando con estos problemas?

Jackie: Que no son raros. Si se sienten así, no están solos. Hay muchas personas que pasan por esto, y cuando yo estaba en su situación pensaba que nunca podría mejorar. Pensé que nunca podría alcanzar mis sueños debido a esta enfermedad mental tan debilitante. Pero es posible hacerlo. No va a ser una solución rápida, pero las cosas no se quedarán así para siempre.