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¿Qué son los medicamentos no estimulantes para el TDAH?

Una mirada a cómo funcionan y cuándo se recomiendan para los niños con TDAH.

Caroline Miller

Para los niños con TDAH, el tratamiento de primera línea (o el más recomendado) suele ser la medicación estimulante. Y con razón. Los medicamentos basados en estimulantes (Ritalin, Concerta, Adderall, Vyvanse, etc.) se han estudiado durante más de cinco décadas. Y hay pruebas claras de que son los más eficaces para ayudar a los niños a concentrarse y reducir la impulsividad.

Pero los medicamentos estimulantes no siempre son la elección correcta. Hay varias razones por las que los médicos pueden recomendar (o los padres pueden solicitar) una medicación no estimulante en lugar de, o además de, los tratamientos más tradicionales.

A continuación veremos qué son los medicamentos no estimulantes, cuándo pueden ser una buena opción y cuáles son las ventajas y desventajas de cada uno.

¿Qué es un medicamento no estimulante?

Para empezar, no son estimulantes. Los medicamentos estimulantes para el TDAH actúan reforzando la comunicación entre los nervios del cerebro. Lo hacen a través de poner a disposición más sustancias químicas del cerebro llamadas neurotransmisores, en este caso, la dopamina y la norepinefrina. Estimulan el córtex prefrontal (el área del cerebro que regula el pensamiento, el comportamiento y las emociones), y mejoran su comunicación con otras áreas. Esto ayuda a los niños a centrar su atención y reduce la hiperactividad y la impulsividad.

Todos los medicamentos estimulantes contienen metilfenidato o anfetamina. Dado que estas sustancias tienen potencial de abuso, los medicamentos estimulantes son sustancias controladas. Su dosificación, distribución y uso están cuidadosamente regulados por la USDA en un esfuerzo por evitar que se utilicen como droga recreativa.

Los medicamentos no estimulantes no incluyen el metilfenidato ni la anfetamina. Utilizan ingredientes activos diferentes que tienen efectos similares sobre los síntomas del TDAH, aunque no son tan eficaces como los estimulantes. Como los medicamentos no estimulantes no tienen potencial de abuso (no pueden usarse como droga recreativa) no son sustancias controladas.

¿Cuándo se recomiendan los medicamentos no estimulantes para el TDAH?

Hay varias razones por las que un médico puede recomendar una medicación no estimulante para el TDAH.

  • Los medicamentos estimulantes no han funcionado. Los estimulantes no son una solución única para todos. Algunos niños con TDAH que prueban medicamentos estimulantes no ven una reducción de los síntomas. Sarper Taskiran, MD, psiquiatra de niños y adolescentes del Child Mind Institute, calcula que el 70 por ciento de los niños responden a los medicamentos con metilfenidato, y que esa cifra se eleva al 85 por ciento en el caso de los medicamentos con anfetaminas.
  • Los medicamentos estimulantes tienen efectos secundarios intolerables. Para muchos niños, los efectos secundarios de los medicamentos estimulantes pueden aliviarse al ajustar la dosis, el horario o la formulación del medicamento. Pero para algunos, los problemas de apetito, sueño, tics o estado de ánimo plano son lo suficientemente graves o persistentes como para que sea necesario buscar opciones de tratamiento alternativas. Los adultos jóvenes, en particular, pueden experimentar efectos secundarios más graves con los estimulantes, señala el Dr. Taskiran, y pueden ser candidatos a opciones no estimulantes.
  • Un niño con TDAH puede tener también otro trastorno. Es común que los niños con TDAH tengan también otro trastorno, como ansiedad o síndrome de Tourette. Si los medicamentos estimulantes tienen un efecto negativo sobre esos síntomas, un medicamento no estimulante puede ser una opción adecuada.
  • Un niño puede beneficiarse al añadir una medicación no estimulante. Para algunos niños, la combinación de medicamentos no estimulantes con los estimulantes habituales puede ayudar. Por ejemplo, explica el Dr. Taskiran, cuando un niño tiene problemas para prepararse para ir a la escuela por la mañana, antes de que su medicación estimulante haga efecto, un medicamento no estimulante tomado la noche anterior puede ayudar a aumentar la concentración y reducir la irritabilidad. O si un niño no puede tolerar los efectos secundarios de una dosis suficientemente alta de un medicamento estimulante para que sea eficaz, una dosis más baja combinada con un no estimulante puede tener el efecto deseado.
  • Los estimulantes pueden ser un riesgo para un adolescente con problemas de consumo de sustancias o con antecedentes de consumo de drogas. Como los medicamentos no estimulantes no tienen el potencial de abuso, a veces se eligen para los adolescentes que tienen problemas de consumo de sustancias.

¿Cuáles son los tipos de medicamentos no estimulantes para el TDAH?

Los medicamentos no estimulantes se clasifican en dos categorías diferentes en función de cómo afectan al cerebro: moduladores de la norepinefrina y agonistas alfa. Ambos tipos han sido aprobados por la FDA para el tratamiento de niños con TDAH. El medicamento no estimulante más utilizado, la atomoxetina (Strattera), es un modulador de la norepinefrina, al igual que un nuevo medicamento llamado viloxazina (Qelbree, página en inglés). Los otros dos medicamentos no estimulantes utilizados habitualmente para el TDAH, la clonidina (Catapres, Kapvay) y la guanfacina (Tenex, Intuniv), son agonistas alfa.

El Dr. Taskiran señala que debe controlarse la presión arterial en los niños que toman cualquiera de estos tipos de medicamentos. La atomoxetina y la viloxazina aumentan la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Y la Clonidina y la Guanfacina reducen la presión arterial.

Atomoxetina (Strattera)

La atomoxetina (Strattera) es el primer medicamento no estimulante aprobado por la FDA para niños con TDAH (en 2003), y el más recetado. La atomoxetina actúa aumentando la cantidad de un neurotransmisor en el cerebro llamado norepinefrina. Eso facilita una mejor comunicación entre los nervios y las zonas del cerebro. Lo hace a través de bloquear un mecanismo que elimina la norepinefrina. Los fármacos que actúan de este modo se denominan IRSN (SNRI, en inglés), que significa inhibidores selectivos de la recaptación de norepinefrina.

En docenas de estudios controlados, se ha comprobado que la atomoxetina reduce los síntomas del TDAH en niños que no respondían bien a la medicación estimulante, o para quienes los efectos secundarios de los estimulantes no eran tolerables. Se ha demostrado que es útil en todos los subtipos de TDAH. Se calcula que es eficaz en aproximadamente la mitad de los niños que lo prueban, en comparación con el 70 a 85 por ciento que responde a la medicación estimulante, dependiendo del tipo.

A diferencia de la medicación estimulante, cuya eficacia es inmediata, la atomoxetina tarda hasta seis semanas en alcanzar su máxima eficacia. Y a diferencia de los estimulantes, que suelen actuar hasta 12 horas al día, la Atomoxetina funciona las 24 horas del día.

Para los niños con TDAH que también tienen ansiedad o tics, se ha demostrado que la atomoxetina reduce la ansiedad o los tics, así como los síntomas del TDAH.

Los efectos secundarios de la Atomoxetina, que según los informes son principalmente de corta duración, incluyen:

  • Fatiga
  • Insomnio
  • Dolores de estómago
  • Dolores de cabeza
  • Náuseas/vómitos
  • Supresión del apetito/pérdida de peso

Los expertos recomiendan que los niños empiecen con una dosis baja, antes de aumentar la potencia, para evitar el cansancio inicial. Tomarlo con las comidas puede minimizar las náuseas y los dolores de estómago.

La atomoxetina lleva la advertencia de que, en raras ocasiones, puede aumentar los pensamientos suicidas en las primeras semanas del tratamiento. Pero este efecto secundario es tan raro que la atomoxetina se considera un medicamento seguro.

Viloxazina (Qelbree)

Viloxazina (Qelbree) es un nuevo medicamento, aprobado por la FDA en abril de 2021 para el tratamiento de niños con TDAH de 6 a 17 años. Al igual que la Atomoxetina, es un inhibidor de la recaptación de norepinefrina, que modula el nivel de norepinefrina en el cerebro al bloquear su eliminación.

La viloxazina no se ha comparado cara a cara ni con los estimulantes ni con la atomoxetina, por lo que es demasiado pronto para comparar su eficacia, señala el Dr. Taskiran. Los datos preliminares sugieren que puede hacer efecto antes que la atomoxetina, a partir de las 2 a 4 semanas de haber comenzado a tomarlo, lo que podría ser una ventaja. Pero esto también queda por comprobarse mediante más investigaciones.

Clonidina (Catapres, Kapvay) y guanfacina (Tenex, Intuniv)

Los otros dos medicamentos no estimulantes utilizados habitualmente para el TDAH son la clonidina (Catapres, Kapvay) y la guanfacina (Tenex, Intuniv). Se denominan agonistas adrenérgicos alfa. Estos medicamentos se desarrollaron originalmente para reducir la presión arterial alta en adultos (una clase de fármacos llamados hipertensivos). Pero fueron reclasificados con lo que se llama agonistas adrenérgicos alfa porque estimulan receptores específicos en el cerebro para desencadenar la liberación del neurotransmisor norepinefrina.

Se ha demostrado que estos medicamentos mejoran la concentración y reducen la hiperactividad y la impulsividad. Se calcula que entre el 55 y el 60 por ciento de los niños que prueban un medicamento agonista adrenérgicos alfa se sienten beneficiados. Se necesitan de 2 a 4 semanas para ver el máximo resultado de estos medicamentos.

La clonidina y la guanfacina también se utilizan para ayudar a los niños con tics, agresividad y problemas de sueño.

Ambos están disponibles en formas de acción corta y larga.

  • Intuniv es la forma de acción prolongada de la guanfacina, y Tenex es la de acción corta.
  • Kapvay es la forma de liberación prolongada de Clonidina, y Catapres es la forma de liberación inmediata.

Los efectos secundarios más comunes de la Clonidina y la Guanfacina son:

  • Somnolencia, fatiga (página en inglés), sedación
  • Dolor de cabeza (página en inglés)
  • Mareos
  • Sequedad de boca
  • Pérdida de apetito
  • Náuseas
  • Dolor de estómago
  • Vómitos

El problema más común con estos medicamentos es la somnolencia, sobre todo cuando los niños empiezan a tomarlos. Para muchos, la fatiga disminuye a medida que continúan. Pero la clonidina es más sedante que la guanfacina, señala el Dr. Taskiran, por lo que menos niños puede que la toleren mejor. La clonidina también se presenta en forma de parche.