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Telemedicina para la salud mental infantil

Es habitual que los proveedores de servicios de salud mental infantil ofrezcan servicios de telemedicina. En otras palabras, la telemedicina es una terapia que se realiza a través de Internet en lugar de en persona. Las videollamadas son la forma más común, pero las sesiones de telemedicina también pueden realizarse por teléfono o a través de un chat de texto.

La telemedicina puede ayudar a los niños con los problemas de salud mental más comunes, como la ansiedad, la depresión, el TDAH y los problemas de comportamiento. Los médicos y terapeutas que utilizan la telemedicina están obligados a seguir las mismas leyes de privacidad y seguridad que los demás proveedores, y deben utilizar conexiones de Internet seguras para las sesiones en línea.

Ventajas y desventajas de la telemedicina

La telemedicina puede tener algunas ventajas sobre el tratamiento tradicional en persona. Una de las mayores ventajas es que puede facilitar la búsqueda del profesional adecuado que pueda ayudar a su hijo. Si no vive cerca de muchos médicos o si su hijo necesita ver a un especialista, la telemedicina puede ser su mejor opción. También puede facilitar la programación porque no tiene que perder tiempo en desplazarse a las citas. Y para algunos niños, hablar abiertamente con un terapeuta es más fácil de hacer en casa que en un consultorio que no conocen.

La telemedicina también conlleva algunos retos. Cada estado de EE.UU. tiene sus propios requisitos de licencia, lo que significa que quizá no pueda trabajar con alguien de otro estado. Y las compañías de seguros a veces ofrecen menos cobertura para la atención de telemedicina, lo que puede hacer que sea más cara para usted que la atención en persona.

Es importante que los niños tengan un espacio tranquilo en casa y un servicio de Internet de alta velocidad para conectarse a las sesiones de telemedicina. De lo contrario, las dificultades técnicas y otras interrupciones pueden interponerse en el tratamiento y dificultar la conexión de su hijo con su terapeuta. Los niños muy pequeños y los que tienen retrasos de desarrollo también pueden tener problemas para seguir participando en las sesiones de telemedicina.

Cómo encontrar un proveedor de telemedicina

Si cree que la telemedicina puede ser una buena opción para su hijo, hay varias maneras de encontrar un profesional de la salud mental.

  • Pediatra: El pediatra de su hijo suele ser el primer contacto para encontrar un proveedor de telemedicina. Es posible que tengan una lista de proveedores locales con los que pueden consultar.
  • Evaluadores: Si su hijo ya se ha sometido a una evaluación psicológica formal, puede pedir recomendaciones al evaluador.
  • Proveedores actuales: Si usted o su hijo ya acuden a un médico o terapeuta, puede preguntar si ofrecen opciones a distancia o si conocen a algún colega que pueda hacerlo.
  • Su proveedor de seguro médico: A menudo su proveedor de seguro tendrá una base de datos de búsqueda de proveedores dentro de su red. Algunos sitios tienen incluso la posibilidad de filtrar por médicos o terapeutas que ofrecen servicios a distancia.
  • Universidades y hospitales universitarios: Muchos programas de telemedicina se llevan a cabo a través de universidades y hospitales docentes, así que vale la pena echar un vistazo a aquellos de los más relevantes de su estado.
  • Internet: Intente buscar el tipo de profesional que desea más la palabra “a distancia” y su estado para ver qué aparece.
  • Grupos de padres:  Hay grupos basados en la ubicación, así como grupos para padres de niños con un diagnóstico específico. Ponerse en contacto con otros padres que ya han pasado por este proceso puede proporcionarle recomendaciones sólidas, y ayudarle a sentirse apoyado también.
  • Organizaciones profesionales y sin fines de lucro: Busque organizaciones profesionales y sin ánimo de lucro relacionadas con el tipo de atención que está buscando. Muchas ofrecen directorios de proveedores.

Independientemente de cómo encuentre a su proveedor, recuerde que un alto nivel de atención y una buena combinación con su hijo son la clave. He aquí algunas preguntas que puede hacer a los posibles proveedores de telemedicina:

  • ¿Cuál es su formación y experiencia?
  • ¿Qué tipos de tratamiento suelen ofrecer?
  • ¿En qué se diferencia el tratamiento a distancia del presencial?
  • ¿Qué medidas de privacidad existen para las sesiones a distancia?
  • ¿Acepta mi seguro?
  • ¿Cuáles son sus cuotas? ¿Ofrece una escala de precios o planes de pago?

Cómo prepararse para la primera sesión de telemedicina de su hijo

Una vez que se haya programado la primera cita de telemedicina de su hijo, hay algunas cosas que puede hacer con antelación para que las cosas vayan lo mejor posible.

Empiece por hablar con el médico o el terapeuta acerca de las expectativas. ¿Debe estar presente durante la cita? ¿Cómo se verá la primera sesión? ¿Hay algo específico que usted o su hijo deberían preparar?

A continuación, informe a su hijo de lo que le espera. Mantenga una conversación con él sobre cómo será la sesión y pregúntele si tiene alguna duda o preocupación. También puede decirle a su hijo que al principio podría sentirse extraño, pero que en unas pocas sesiones debería sentirse como algo normal.

También es útil prepararse para la sesión con anticipación. Decida qué espacio utilizará su hijo y establezca unos límites claros: nada de escuchar a escondidas ni de interrupciones de los hermanos. Si no es posible reservar un espacio privado, considere la posibilidad de que el resto de la familia se pongan audífonos y se concentren en otras actividades durante la sesión. La privacidad adicional ayudará a su hijo a sacar el máximo provecho del tratamiento. Una vez fijado el espacio, descargue el software necesario y haga una prueba si puede. Así no perderá valiosos minutos lidiando con las dificultades técnicas.

Por último, planifique con antelación para ayudar a su hijo a mantenerse concentrado. Una buena regla general es abordar la telemedicina del mismo modo que lo haría con una cita en persona. Eso significa no comer, no desplazarse por las redes sociales, ni recibir notificaciones telefónicas ruidosas. Hablar de esto con su hijo con anticipación y eliminar cualquier distracción puede hacer una gran diferencia.