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¿Qué es el trastorno obsesivo-compulsivo?

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad que puede afectar a niños y adolescentes. Los niños con TOC (OCD, por sus siglas en inglés) experimentan pensamientos, preocupaciones o impulsos no deseados llamados obsesiones. Las obsesiones son muy molestas y difíciles de controlar. Los niños con TOC realizan acciones repetitivas, llamadas compulsiones, para calmar la ansiedad causada por sus obsesiones.

A menudo, las compulsiones no están conectadas con las obsesiones de forma realista. Por ejemplo, un niño puede tener un miedo obsesivo a que sus padres tengan un accidente de auto. Para lidiar con ese miedo, podrían encender y apagar una luz cinco veces. Aunque sepan que no tiene sentido, sienten que el ritual evitará que sus padres se hagan daño. Los profesionales llaman a ese sentimiento “pensamiento mágico”.

Los niños de tan sólo cinco años pueden desarrollar TOC. A esa edad, puede que ni siquiera se den cuenta de que sus pensamientos o miedos son exagerados o poco realistas.

Un niño con TOC puede ocultar sus rituales hasta que llegan a ser demasiado abrumadores. Pueden ser capaces de reprimir sus rituales en la escuela y luego actuar inapropiadamente cuando llegan a casa.

Algunos niños desarrollan repentinamente los síntomas del TOC, junto con otros síntomas perturbadores, después de haber tenido una infección, como una infección por estafilococo. Se trata de un trastorno denominado PANDAS o PANS.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo?

Los niños con TOC suelen experimentar tanto obsesiones como compulsiones. Utilizan las compulsiones para controlar la ansiedad que les provocan las obsesiones.

Las obsesiones más comunes que experimentan los niños incluyen:

  • Miedo de contaminación (gérmenes, residuos, vómitos, productos químicos, etc.)
  • Necesidad de que todo sea uniforme o simétrico
  • Preocupación extrema por la seguridad, como pensar que la casa se quemará o que uno de los padres sufrirá algún daño
  • Miedo a que puedan hacer algo violento o terrible

Las compulsiones más comunes incluyen:

  • Lavarse las manos repetidamente
  • Cerrar y volver a cerrar las puertas un determinado número de veces
  • Alinear objetos o tocar partes de su cuerpo de forma simétrica, como rascarse las dos orejas
  • Contar un determinado número de veces o repetir algo mentalmente
  • Pedir repetidamente a los padres que les aseguren que algo malo no va a ocurrir

Las compulsiones pueden ser pensamientos en lugar de comportamientos, así que pueden ser difíciles de detectar. Por ejemplo, la compulsión de un niño puede ser contar hasta 20 en su cabeza.

¿Cómo es diagnosticado el trastorno obsesivo-compulsivo?

Para que el TOC sea diagnosticado, un niño tiene que tener obsesiones, compulsiones o ambas. Deben interponerse en la vida normal del niño.

La gravedad de los síntomas puede medirse mediante una escala de valoración llamada Y-BOCS, o escala obsesivo-compulsiva de Yale-Brown.

¿Cómo se trata el trastorno obsesivo-compulsivo?

El tratamiento más eficaz para el TOC es una forma de terapia cognitivo-conductual, o TCC, llamada terapia de exposición y prevención de respuesta.

En esta terapia, el terapeuta expone al niño a pequeñas cantidades de aquello que suele desencadenar su obsesión. De esta manera, el niño adquiere práctica para afrontar su ansiedad en un entorno seguro. El terapeuta ayuda al niño a evitar el uso de su compulsión. Con el tiempo, el niño se siente menos ansioso y ya no necesita la compulsión. El terapeuta también puede entrenar a la familia del niño para que puedan practicar en casa.

Los casos más graves de TOC suelen tratarse con una combinación de TCC (CBT, por sus siglas en inglés) y medicación. La medicación más eficaz para la ansiedad son los ISRS, o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. La medicación puede reducir la ansiedad y ayudar al niño a sacar más provecho de la terapia. Una vez que los niños aprenden habilidades en la terapia, pueden tomar menos medicamentos o dejarlos por completo.

Los niños con TOC suelen regresar con su profesional de la salud mental en los años posteriores a su tratamiento para realizar “sesiones de refuerzo” con el fin de refrescar las habilidades que aprendieron para controlar su ansiedad.