Guía básica sobre el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo

En esta guía aprenderá las señales y los síntomas del trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo o TDDEA (DMDD, por sus siglas en inglés), cómo se diagnostica y cómo es tratado.

TDDEA: ¿Qué es?

El trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo o TDDEA (DMDD, por sus siglas en inglés) es una condición en la que un niño se muestra crónicamente irritable y experimenta estallidos de mal humor frecuentes y severos que parecen desproporcionados en relación con la situación. Los niños diagnosticados con TDDEA luchan por regular sus emociones de una manera apropiada para su edad. Entre estallido y estallido, están irritables la mayor parte del tiempo.

El TDDEA es un nuevo trastorno creado para diagnosticar con mayor precisión a los niños que antes habían sido diagnosticados con el trastorno bipolar pediátrico, a pesar de que no experimentaron la manía o hipomanía episódica característica del trastorno bipolar.

TDDEA: A qué estar atento

El trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo o TDDEA se caracteriza por estallidos de mal humor que son frecuentes, severos, incongruentes con la situación en cuestión e inapropiados para el nivel de desarrollo de un niño. Los padres describen a los niños con TDDEA como niños de grandes emociones. Parecen experimentar las cosas con más intensidad que sus compañeros y carecen de habilidades de autorregulación apropiadas para su edad para controlar esos sentimientos.

Lo central del trastorno no es solo la frecuencia de los estallidos del niño, sino su estado de ánimo entre los estallidos, que es persistentemente irritable o enojado. Para ser diagnosticado con TDDEA este estado de ánimo irritable o enojado debe ocurrir con los padres, maestros y compañeros. Es decir, las interacciones tensas únicamente entre un niño y sus padres, o únicamente entre el niño y su maestro, no son una señal de TDDEA.

TDDEA: Factores de riesgo

Los niños con un historial de irritabilidad crónica tienen más probabilidades de que se les diagnostique el trastorno de desregulación del estado de ánimo. Esto incluye a los niños que desde una edad muy temprana han tenido problemas para lidiar con la frustración o para adaptarse al cambio sin perder el control.

A veces los niños con un diagnóstico temprano de TDAH o ansiedad pueden recibir un diagnóstico alternativo o adicional de TDDEA.

Se cree que el TDDEA ocurre más a menudo en los niños que en las niñas.

TDDEA: Diagnóstico

Un médico que esté considerando el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo buscaría estallidos severos de temperamento que ocurran, en promedio, tres o más veces por semana durante al menos un año. Además, el estado de ánimo del niño entre los estallidos debe ser enojado o irritable. Los síntomas deben ser consistentes, sin interrupciones de más de tres meses. Los estallidos o los estados de ánimo elevados o expansivos que duran unas pocas horas o que se extienden durante unos cuantos días es más probable que sean señales de manía, lo que descartaría el TDDEA. El diagnóstico de TDDEA no debe hacerse antes de los 6 años (cuando los estallidos o berrinches son parte del desarrollo típico) o después de los 18 años, y el inicio de los síntomas suele suceder antes de los 10 años.

TDDEA: Tratamiento

El TDDEA es tratable, generalmente con terapia conductual o con una combinación de terapia conductual y medicación.

Psicoterapéutico: El objetivo del tratamiento del TDDEA es ayudar a los niños a aprender a regular sus emociones y evitar los estallidos extremos o prolongados. Se ha descubierto que una combinación de terapia dialéctico-conductual para niños (DBT-C, por sus siglas en inglés) y capacitación en el manejo del comportamiento para padres es muy eficaz para tratar el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo.

En la DBT-C, en lugar de descartar las emociones de un niño, el terapeuta valida esas emociones y luego ayuda al niño a desarrollar habilidades de afrontamiento, cuando sus sentimientos se vuelven demasiado intensos o inmanejables. El niño aprende habilidades de atención plena, regulación emocional, tolerancia a la angustia y para la efectividad interpersonal. Los padres también aprenden estas habilidades, tanto para ayudar a su hijo como para usarlas en el manejo de su propia respuesta emocional a los estallidos de su hijo.

En la capacitación para padres se les enseñan estrategias específicas que pueden utilizar cuando responden al comportamiento perturbador de un niño, con el fin de evitar reforzar los estallidos y en su lugar gratificar los comportamientos deseados.

Farmacológico: Los medicamentos pueden ser prescritos cuando la terapia y la capacitación para padres no están disponibles o no son efectivos por sí solos. Los medicamentos estimulantes, que ayudan a los niños a controlar sus impulsos y los antidepresivos con efectos secundarios leves, como los ISRS, suelen ser el primer paso cuando la medicación parece necesaria. Si esa combinación no funciona, o si la situación es urgente, se puede recetar una dosis baja de un antipsicótico atípico como Risperdal.

TDDEA: Riesgo de otros trastornos

Los criterios de diagnóstico del trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo tienen por objeto distinguir a los niños que tienen problemas crónicos para regular su estado de ánimo de los niños que tienen diferentes trastornos de salud mental que también pueden provocar estallidos intermitentes, irritabilidad e ira, entre los que se incluyen el trastorno bipolar, el autismo, el trastorno explosivo intermitente o el trastorno negativista desafiante.

Pero el TDDEA puede ocurrir junto con el TDAH, el trastorno depresivo mayor, el trastorno de conducta, un trastorno de ansiedad o el trastorno por abuso de sustancias. En particular, los niños diagnosticados con TDDEA corren un riesgo elevado de sufrir depresión y ansiedad en la edad adulta.