TEPT: Diagnóstico

Para que un niño sea diagnosticado con el trastorno de estrés postraumático, debe haber experimentado un evento traumático, ya sea de manera directa, al presenciarlo en otra persona o al escuchar que le sucedió a un familiar cercano o amigo. Dado que muchos niños que inicialmente están ansiosos y angustiados después de un evento inquietante se recuperarán de manera saludable sin intervención, el TEPT no se diagnostica hasta unos meses o incluso años después de que el trauma inicial haya ocurrido, aunque los síntomas pueden manifestarse antes o incluso varios años después. 

Un niño que cumple con los criterios para TEPT muestra síntomas comúnmente agrupados en tres áreas: recuerdos intrusivos, como pesadillas y juegos que recrean el evento, evitación y adormecimiento, como dificultad para mantener relaciones, dificultad para concentrarse y desinterés en actividades que anteriormente eran importantes, y aumento de la excitación, como irritabilidad, culpa, problemas para dormir o comportamiento temeroso. Los niños con el trastorno a menudo tienen dolor de estómago y de cabeza. Los síntomas causarán un deterioro significativo de la funcionalidad ordinaria.