Guía básica sobre el trastorno de la personalidad límite (borderline)

En esta guía usted aprenderá las señales y síntomas del trastorno de la personalidad límite (también conocido como trastornos límite de la personalidad y borderline), cómo se diagnostica y cómo se trata.  

Trastorno de la personalidad límite: ¿Qué es?

El trastorno de la personalidad límite o TPL, también conocido como borderline (BPD, por sus siglas en inglés) se caracteriza por una dolorosa mezcla de confusión emocional, relaciones e imagen de sí mismo inestables e impulsividad autodestructiva. Las personas que con este trastorno son volubles, duras con las personas cercanas a ellos y fácilmente se sienten abandonadas o traicionadas.  Tienen un alto riesgo de tener conductas suicidas o peligrosas.   

Hasta hace muy poco, el trastorno límite de la personalidad no era diagnosticado en personas menores de 18 años. Pero una nueva comprensión del trastorno ha cambiado esto, y los tratamientos más efectivos han mejorado mucho el pronóstico para alguien que sufre de TLP. Los expertos hoy en día hacen hincapié en que los síntomas se desarrollan en la adolescencia, y el tratamiento temprano del borderline, conduce a mejores resultados de largo plazo.  

Trastorno de la personalidad límite: A qué estar atento

Las personas con trastorno límite de la personalidad (borderline) tienden a ser extremadamente reactivas emocionalmente. Se sienten agobiadas por emociones intensas que encuentran difíciles de manejar eficazmente, recurriendo en su lugar a comportamientos autodestructivos que incluyen conducir arriesgadamente, tener sexo sin protección, y abusar del alcohol y otras sustancias. 

Tienen relaciones inestables que se caracterizan por cambios repentinos y dramáticos que van de idealizar a a otra persona a devaluarla. Hacen esfuerzos desesperados por evitar el abandono, ya sea real o imaginario, y experimentan sentimientos crónicos de vacío e inutilidad. Cambian rápidamente de estados anímicos, y van de la euforia a la irritabilidad, de la ira o la desesperación. Tienen una imagen de sí mismos profundamente negativa, tienden a la autolesión y a tener conductas suicidas.  

Trastorno de la personalidad límite: Factores de riesgo

El trastorno de la personalidad límite (borderline) es más común entre personas que tienen a un familiar de primer grado con este trastorno. Los expertos lo denominan trastorno biosocial, ya que resulta de dos factores distintos: el biológico y el social.

El factor biológico en el TLP es un temperamento altamente reactivo emocionalmente, se molesta mucho rápidamente, y tarda en regresar a su base de referencia. El factor social surge de un entorno que no toma en cuenta a quienes tienen emociones intensas en la niñez, ya sea por negligencia o por prácticas parentales comunes que desestiman emociones extremas como si fueran exageradas. Sin la validación de los adultos, los niños no pueden desarrollar habilidades efectivas de autorregulación emocional, y en su lugar pueden recurrir a formas poco saludables de lidiar con sus sentimientos.

Trastorno de la personalidad límite: Diagnóstico

El diagnóstico del trastorno límite de la personalidad (también conocido como trastorno limítrofe o borderline) requiere de una evaluación clínica realizada por un profesional de la salud mental calificado.  Los criterios para el diagnóstico incluyen:   

  • Miedo intenso al abandono 
  • Inestable imagen de sí mismo persistentemente 
  • Un patrón de relaciones inestables que fluctúan entre los extremos de la idealización a la devaluación 
  • Conductas impulsivas de riesgo 
  • Comportamiento suicida o autolesión 
  • Cambio frecuentes de ánimo 
  • Sentimientos crónicos de desolación 
  • Dificultad para controlar la ira 
  • Pensamientos paranoicos o síntomas disociativos 

Para obtener este diagnóstico deben estar presentes cinco o más de estos criterios, a más tardar al empezar a la edad adulta. 

Trastorno de la personalidad límite: Tratamiento

Existen varias formas especializadas de terapia que han sido desarrolladas para tratar el trastorno límite de la personalidad (TLP o borderline), pero el tratamiento con la evidencia más sólida para su efectividad se llama terapia dialéctico-conductual o TDC (DBT, por su siglas en inglés).  Se llama “dialéctico” porque involucra dos cosas que pueden parecer opuestas pero son importantes: la necesidad de aceptación y la necesidad de cambio.  

Primero, se validan los sentimientos del paciente o se aceptan sin juzgar. Una vez que el paciente se siente comprendido y apoyado, tendrá la capacidad de aprender modos de manejar y responder a esos sentimientos más efectivamente. Las habilidades que enseña la TDC incluyen afrontar situaciones difíciles, la tolerancia al desamparo y la interacción más efectiva con los demás.  

Otros tipos de psicoterapia que se han encontrado efectivos en el tratamiento del trastorno incluyen la terapia basada en la mentalización, terapia centrada en esquemas y la terapia centrada en la transferencia TFF, por sus siglas en inglés).  

Ningún medicamento, incluyendo antidepresivos, antipsicóticos y ansiolíticos puede tratar el trastorno límite de la personalidad, pero algunos pueden ayudar en el tratamiento de trastornos coexistentes tales como depresión, impulsividad o ansiedad.  

Podría requerirse hospitalización para tratar casos más intensos de adolescentes o adultos jóvenes con riesgo de autolesión y conductas suicidas. 

Trastorno de la personalidad límite: Riesgo de otros trastornos

No es raro que las personas con trastorno límite de la personalidad tengan problemas con más de un trastorno. Depresión, trastorno bipolar, trastorno de abuso de sustancias, los trastornos alimentarios y trauma coexisten con frecuencia con el trastorno borderline.