Trastorno de pánico: ¿A qué estar atento?

El trastorno de pánico se caracteriza por la aparición de ataques de pánico y una angustia profunda por su posible retorno. Estos acontecimientos son extremadamente estresantes y aterradores tanto para la persona que sufre el ataque como para los que lo observan. Si su hijo experimenta estos eventos, puede describir síntomas parecidos a los de un ataque cardíaco, un miedo repentino y abrumador a la muerte o a perder el control, una sensación de que el mundo es irreal y un intenso deseo de huir, así como síntomas físicos como mareos, náuseas, sudoración y falta de aire, entre otros. Después de un ataque, que suele llegar a su punto máximo en 10 minutos, los niños pueden quedar con un intenso temor a otro ataque. Esto puede llevar a que se eviten situaciones o actividades que el niño cree que pueden desencadenar otro ataque, lo que en casos graves puede limitar su funcionamiento.

Relacionado:

¿Cómo luce la ansiedad en el salón de clases?