Guía básica sobre el trastorno de síntomas somáticos

Los niños con trastorno de síntomas somáticos sienten una preocupación excesiva por los síntomas físicos que son bastante comunes, como dolores de cabeza, dolores de estómago, náuseas o cansancio, y los interpretan como signos de una enfermedad grave. En esta guía aprenderá cuáles son las señales y los síntomas del trastorno de síntomas somáticos, y tipos de tratamiento para niños y adolescentes.

Trastorno de síntomas somáticos: ¿Qué es?

Los niños con trastorno de síntomas somáticos se preocupan mucho por tener una enfermedad. No están plagados de síntomas imaginarios, sino de una intensa preocupación generada por síntomas físicos reales que suelen ser leves e intrascendentes, pero que han sido mal interpretados por el niño. Los dolores de cabeza, de estómago, los sarpullidos, la fatiga y las náuseas que experimentan en la vida cotidiana los hacen gastar tiempo y energía desproporcionadamente al preocuparse por la posibilidad de tener una enfermedad grave que amenace su vida.

A veces a un niño que tiene una enfermedad médica concurrente se le diagnostica también un trastorno de síntomas somáticos, cuando sus temores y su preocupación por la enfermedad causan más impedimentos de los que se esperarían de la enfermedad física por sí sola.

Trastorno de síntomas somáticos: A qué estar atento

Los niños con trastorno de síntomas somáticos malinterpretan los dolores, molestias y otros síntomas leves asociados con la vida diaria como indicaciones de que tienen una enfermedad grave: un dolor de cabeza puede significar un tumor cerebral, o una rodilla magullada puede “garantizar” la hemofilia. Pueden temer que la actividad física dañe sus cuerpos. Algunos niños se resistirán a ir al médico, ya sea porque temen confirmación de la enfermedad o porque creen que su enfermedad ya es un caso perdido. Otros visitarán con frecuencia al médico y la enfermería de la escuela, e incluso es posible que se dediquen a “ir de compras por un nuevo médico” cuando su médico no les diagnostique la temida enfermedad. Estos niños pueden someterse a procedimientos médicos innecesarios, dedican tiempo a la investigación de enfermedades en Internet y buscan constantemente el consuelo de sus padres. Los niños con el trastorno no fingen su miedo. El trastorno de síntomas somáticos causa ansiedad aguda e interfiere con el rendimiento del niño en la escuela, así como con las relaciones con la familia y los amigos.

Trastorno de síntomas somáticos: Factores de riesgo

Los factores de riesgo para el trastorno de síntomas somáticos incluyen situaciones de infortunio, acontecimientos estresantes de la vida y otras condiciones psiquiátricas como la depresión o la ansiedad. Las niñas corren un mayor riesgo de tener este trastorno que los niños.

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Trastorno de síntomas somáticos: Diagnóstico

Para que el trastorno de síntomas somáticos sea diagnosticado, un niño debe mostrar una preocupación grave por tener una enfermedad física. Debe interpretar los síntomas físicos, dolores de cabeza o de estómago, como señales de que hay algo mucho más grave, y deben estar tan ansiosos y distraídos que sus preocupaciones interfieren con la escuela, la vida familiar y el desarrollo social. Antes de concluir que se trata de un trastorno, el médico hará un examen físico y análisis de laboratorio apropiado para asegurarse de que el niño no está realmente enfermo.

Trastorno de síntomas somáticos: Tratamiento

Los terapeutas suelen usar la terapia cognitivo-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en inglés) para ayudar a los niños a identificar los pensamientos que fomentan sus reacciones de ansiedad, con el objetivo de detener los comportamientos que empeoran su miedo. A través de la TCC, los niños con trastorno de síntomas somáticos pueden aprender a aceptar que sus pensamientos son sólo pensamientos, y no pruebas de ninguna enfermedad física.

Después de que un niño tenga cierto éxito con la TCC, puede someterse a una terapia de exposición con prevención de respuesta, que expone a los niños a los pensamientos temidos y a los factores estresantes en un entorno terapéutico, para disminuir gradualmente su poder y entrenar al niño a no reaccionar. Por ejemplo, a un niño que chequea frecuentemente sus signos vitales se le puede pedir que se abstenga de revisar su pulso por un período de tiempo determinado. A un niño que tenga miedo de ir al médico se le podría pedir que llamara al consultorio del médico y haga una cita. Del mismo modo, se les puede enseñar a los padres a ser menos reactivos a través de la terapia de exposición. El terapeuta también puede ayudar a las familias a establecer pautas sobre cuándo llamar al pediatra.

Farmacológico: A veces se recetan medicamentos antidepresivos como los Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS para ayudar a aliviar los síntomas de la ansiedad.

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Trastorno de síntomas somáticos: Riesgo de otros trastornos

El trastorno de síntomas somáticos suele presentarse junto con la ansiedad o la depresión, o una enfermedad médica concurrente.