Trastorno dismórfico corporal: A qué estar atento

Si un niño o adolescente comienza a preocuparse por su apariencia física, o expresa de manera persistente que cree que un defecto menor o percibido en su apariencia física lo hace “feo”, entonces puede tener un trastorno dismórfico corporal. Las señales incluyen una revisión frecuente frente al espejo (o una total aversión a mirarse en el espejo), un excesivo aseo  y uso de cosméticos, así como la negativa a aparecer en fotos. Un niño con trastorno dismórfico corporal puede preocuparse por cualquier parte del cuerpo en particular, desde el cabello, la nariz y los dientes, hasta el acné y el tamaño de los pechos, en el caso de las adolescentes. La depresión y la ansiedad social también pueden ser expresiones del trastorno dismórfico corporal.