Guía básica sobre la disforia de género

En esta guía usted aprenderá más sobre los síntomas de la disforia de género, cómo se diagnostica y tipos de tratamientos.

Disforia de género: ¿Qué es?

La disforia de género es una incomodidad extrema causada por una discrepancia entre el género de una persona al nacer (conocido como género asignado) y el género que se siente ser (género afirmado). Los niños con disforia de género experimentan una gran angustia como resultado de sentirse “atrapados” dentro de un cuerpo que no corresponde al género que les parece apropiado para ellos. La severidad del sufrimiento que estos niños sienten puede conducir a la ansiedad y la depresión, así como a un alto riesgo de autolesión y suicidio.

La disforia de género se creó como un trastorno distinto para aclarar que ser transgénero, o identificarse con un género distinto al de nacimiento, no es en sí mismo un trastorno psiquiátrico. El nuevo trastorno tenía por objeto eliminar el estigma de ser transgénero y dirigir la preocupación de los profesionales de la salud mental para asistir a aquellos para quienes la experiencia de ser transgénero ha guiado a una angustia considerable y a un deterioro del funcionamiento.

Disforia de género: A qué estar atento

Los niños con disforia de género tienen una desconexión entre el género que los demás asumen que tienen, basándose en las características del sexo, y el género que ellos mismos sienten que tienen. En la infancia, algunos muestran una fuerte preferencia por la ropa, los juguetes y las actividades asociadas con el otro género, y pueden afirmar que son el otro género o que al crecer serán del otro género. Pero otros individuos se presentan como su género asignado durante la infancia, o se mantienen neutrales en cuanto a su género, sin mostrar una fuerte preferencia por las cosas o los roles asociados con ninguno de los dos géneros. Pero a medida que llegan a la adolescencia pueden expresar una fuerte aversión a su propia anatomía sexual y un fuerte deseo de tener características sexuales del género que han experimentado. Esto puede ser una completa sorpresa para sus padres. No es una disforia de género, a menos que la incongruencia les cause una angustia significativa o un impedimento en áreas importantes del funcionamiento.

Disforia de género: Factores de riesgo

Aunque existe un debate sobre lo que podría causar la incongruencia de género, las causas de la angustia que implica la disforia de género son, en gran medida, sociológicas: en una sociedad que todavía considera que el transexualismo está fuera de la norma, es comprensible que los niños y adolescentes puedan experimentar una angustia importante como resultado, no sólo de la lucha por dar sentido a su propia identidad de género, sino de ser estigmatizados, condenados al ostracismo e intimidados.

Disforia de género: Diagnóstico

Los jóvenes que han experimentado, por lo menos durante 6 meses, una angustia o molestia aguda como resultado de su género asignado, o de los roles de género que lo acompañan, pueden tener disforia de género. Para que se les diagnostique el trastorno, deben tener “sentimientos de incongruencia” entre el género asignado y el género afirmado y un deseo de ser, y de ser tratados como, el otro género. Además, deben estar angustiados hasta el punto de que su capacidad de funcionar en la escuela, en el hogar o en entornos sociales se vea afectada. Al diagnosticar la disforia de género, el médico descartará una condición de intersexualidad física o de desarrollo sexual.

Disforia de género: Tratamiento

El tratamiento de la disforia de género se centra en aliviar la angustia del paciente en torno a su identidad de género. Esto generalmente implica psicoterapia, y en particular la terapia dialéctico-conductual, en la que un terapeuta valida sus emociones y le ayuda a desarrollar habilidades efectivas para enfrentar la situación, para evitar cosas como las autolesiones y el suicidio. Si su angustia ha llevado a la depresión o a la ansiedad, pueden ser tratados con terapia o con medicamentos. Los terapeutas también trabajan con los pacientes con disforia de género y sus familias, para ayudarlos a determinar la mejor manera de moldear su expresión de género para obtener el resultado más saludable.

Algunos pacientes desean terapia hormonal o cirugía de reasignación de sexo mientras que otros no. Las organizaciones de transgénero y endocrinología recomiendan esperar hasta por lo menos los 16 años para comenzar el tratamiento hormonal, pero hay que considerar lo que es mejor para el individuo. El tratamiento hormonal para suprimir la pubertad durante varios años se utiliza a veces para dar tiempo al paciente a decidir si se somete a una cirugía. Dado que el tratamiento detiene el desarrollo de las características sexuales secundarias, desarrollo de los senos, o la profundización de la voz y el crecimiento del vello facial, también evita la angustia añadida de que el cuerpo del paciente actúe de forma que no se ajuste a su sexo afirmado.

Disforia de género: Riesgo de otros trastornos

Un adolescente que experimenta angustia como resultado de su identidad de género, especialmente si es acosado o condenado al ostracismo, corre un mayor riesgo de sufrir ansiedad, depresión y abuso de sustancias, así como de suicidio. Un estudio sobre adolescentes transgénero (página en inglés) reveló que más del 50 por ciento de los hombres transgénero, y casi el 30 por ciento de las mujeres transgénero, reportaron haber intentado suicidarse.