Una buena actividad para desarrollar la independencia en niños de preescolar es enseñarles a seguir una rutina. Por ejemplo, pueden aprender a quitarse el suéter y los zapatos, colgar su mochila y lavarse las manos cuando regresan a la casa después de la escuela. Bríndales ayuda hasta que logren hacerlo por su cuenta.
Cómo desarrollar la independencia en niños de preescolar
Cómo ayudar a niños pequeños a desarrollar habilidades y un sentido de identidad.
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Cómo pueden los niños pequeños aprender a hacer cosas por su cuenta?
- ¿Cómo mantener la seguridad de tu hijo y al mismo tiempo permitirle aprender?
- ¿Qué pueden decir los padres para ayudar a los niños a desarrollar su autoestima?
Lectura rápida
A los niños pequeños les encanta hacer cosas por su cuenta, incluso cuando eso les complica la vida a sus padres. Estos son algunos consejos para ayudar a tus hijos en edad preescolar a desarrollar su independencia, al tiempo que logras mantener tu propia frustración al mínimo.
Aprender a seguir rutinas es una forma de que los niños pequeños se vuelvan más independientes. Por ejemplo, al regresar de la escuela: quitarse el abrigo, luego los zapatos, colgar la mochila, lavarse las manos. Permite que los niños empiecen a hacer partes de la rutina por su cuenta, como desabrocharse el abrigo. Con el tiempo, podrán hacer toda la rutina sin ayuda.
Puede que en el momento sea más rápido para ti quitarle los zapatos a tu hijo, pero dale tiempo para que se las arregle y pronto lo hará por sí mismo. Cuando te apartas por un segundo, los niños aprenden a superar la frustración. Asignarles tareas es otra manera excelente de desarrollar la independencia en los niños. Empieza con algo sencillo, como meter la ropa en el cesto de la ropa sucia.
Otra forma de generar confianza es darles opciones. Por ejemplo, si tu hija quiere cruzar la calle sola, le puedes dar a elegir: “¿Quieres darme la mano o prefieres que te cargue?”.
El tiempo de juego es otra oportunidad para que los niños tomen la iniciativa. Los proyectos, como los rompecabezas o las manualidades, son una buena manera de que los niños aprendan a concentrarse en una cosa durante mucho tiempo. El tiempo de juego libre es también una oportunidad para que los niños desarrollen su creatividad y resuelvan problemas. Dele a tus hijos algunos lápices de colores o bloques y deja que inventen su propia actividad.
Hazles saber tú observas cómo aprenden y crecen. Sigue su juego al hacer lo que ellos hacen, o describe lo que están haciendo para que sepan que tú los está observando. Y anímalos cuando hagan las cosas por su cuenta.
Los niños están en la búsqueda de la independencia desde el momento en que nacen. Podemos ver esto cuando los bebés intentan alimentarse con una cuchara o insisten en quitarse sus propios pañales, y cuando los niños entre 1 y 4 años exigen vestirse sin ayuda o abrir la llave del lavamanos.
Las oportunidades para desarrollar la independencia son inmensamente importantes para construir un sentido de identidad y autoestima, ¡sin mencionar la tolerancia a la frustración y la perseverancia!
Sin embargo, como padres, es difícil no reaccionar con un quejido ante la idea de que nuestros niños en edad preescolar corran hacia el taburete, suban y luego traten de servirse un vaso de leche. Permitir que los niños realicen tareas, a menudo significa que la tarea requerirá el doble de tiempo, y será tres veces más desordenada. Además, puede ser difícil ver a tu hijo intentar, fallar y frustrarse o decepcionarse.
Estas son algunas maneras en que los padres pueden fomentar la independencia en desarrollo y a la vez tratar de obtener un poco más de espacio y tiempo para sí mismos.
Establece rutinas predecibles
Puede parecer sorprendente, pero establecer una rutina constante es importante para fomentar la independencia. Al igual que las personas adultas, cuando los niños pueden anticipar su día, pueden asumir de mejor manera las responsabilidades. Esto no se debe confundir con un horario (aunque se podrían superponer): una rutina es cualquier secuencia de eventos que ocurre durante el día. Incluso el acto de cepillarse los dientes es una rutina, ya que tiene múltiples pasos que siempre van en el mismo orden: abrir la llave del agua, enjuagar el cepillo de dientes, ponerle pasta de dientes, cepillarse, enjuagarse, secarse las manos y la boca.
Del mismo modo, salir de casa implica ponerse el suéter y los zapatos, tal vez empacar algo para comer o recordar un juguete o muñeca favorita.
A medida que los niños experimentan estas rutinas una y otra vez, aprenden a anticipar lo que viene después y comienzan a asumir más responsabilidad con menos ayuda. Si permites que tus hijos hagan algunos de los trabajos de preparación, como poner la pasta de dientes en el cepillo de dientes o encontrar su suéter y zapatos, cada vez harán más pasos por su cuenta. Y tú les estarás comunicando que confías en su capacidad para realizar estos pasos sin tu ayuda, pero a la vez que estás allí para ayudar en caso necesario.
Permíteles elegir
Otra forma de apoyar la independencia de tus hijos es darles opciones. Haz que participen en la decisión de qué ropa ponerse, qué jugar o a quién llamar. Esto no significa que tengan rienda suelta. ¡Proporciona dos o tres opciones y luego elogia su gran habilidad para tomar una decisión!
Dar opciones es especialmente valioso cuando los niños en edad preescolar insisten en hacer algo a su manera. Por ejemplo, podría ser que tu hija quiera cruzar la calle sola, lo que tal vez sea algo que no puede hacer todavía. Al ofrecer una opción (sostener su mano o que tú la cargues), se puede sentir más empoderada al tiempo que tú la mantienes segura.
Permite que ayuden
¡A los niños les encanta ayudar! Además de desarrollar independencia, esta es una gran herramienta para calmar los berrinches o redirigir el comportamiento al darles una sensación de control. Cuando permites que tus hijos ayuden, fomentas su confianza y les das la oportunidad de aprender algo nuevo. Si bien esto puede implicar agregar un paso adicional o dos, también es una excelente manera de hacer que se involucren en las rutinas y actividades diarias.
Por ejemplo, al estar preparando huevos revueltos, alguien adulto podría partir los huevos, echarlos directamente en la sartén y desechar las cáscaras en la basura. Como alternativa, considera por ejemplo partir los huevos y pedirle a tu hija que los vierta en un recipiente pequeño antes de ir a la sartén. O podrías juntar las cáscaras de huevo en un tazón pequeño y pedirle a tu hija que te ayude a tirarlas a la basura.
Nuevamente, lo que le está comunicando a tus hijos es que confías en que se encargarán de estas tareas, y estos momentos también brindan la oportunidad de conversar sobre una actividad con un objetivo compartido. Además, es más probable que los niños se entusiasmen y luego coman los alimentos que ayudaron a preparar. Por lo tanto, hacer que corten los extremos del pepino puede ser otra forma de incluir más verduras en su dieta.
Asígnales tareas
Incluso los niños en edad preescolar pueden comenzar a realizar quehaceres. Estos, por supuesto, serán diferentes a los de los niños mayores, pero son peldaños importantes para poder hacer tareas más grandes. Muchas investigaciones apoyan la idea de que los niños hagan quehaceres en el hogar como una forma de desarrollar un sentido de responsabilidad y autosuficiencia, desarrollar las funciones ejecutivas, enseñar el trabajo en equipo y fomentar la empatía.
Tareas simples como recoger juguetes o poner la ropa en el cesto permiten a los niños tener una responsabilidad razonable y les ayudan a mantener la estructura durante todo el día. De hecho, estas tareas se pueden integrar en sus rutinas diarias. Por ejemplo, parte de la rutina de las comidas puede incluir que lleven su plato al fregadero o ayudar a cargar la máquina lavaplatos (¡encárgate tú de los cuchillos!).
Permite que resuelvan problemas
Asegúrate de dejar que tus hijos intenten cosas difíciles y que resuelvan problemas (pequeños) por su cuenta. Muchas veces proyectamos nuestro estrés o frustración en los niños cuando, de hecho, a les hace felices resolver problemas. Cuando los niños están aprendiendo a gatear o a caminar, debemos dejar que caigan. Del mismo modo, cuando los niños están aprendiendo a ponerse los zapatos, debemos permitirles que se los pongan en los pies equivocados. Espera hasta que te pidan ayuda o dales alguna señal antes de pasar al siguiente paso.
Presentarles tareas un poco desafiantes a los niños, pero que aún están dentro del ámbito de lo que pueden hacer con algo de apoyo, les ayuda a aprender a lidiar con la frustración, resolver problemas y superar situaciones desafiantes. Reconoce cuando algo es difícil y hazles saber que te enorgulleces de que lo hayan hecho, felicitándoles por probar cosas nuevas o difíciles. Sin embargo, asegúrate de celebrar el esfuerzo en lugar del resultado o la habilidad: “Me enorgullece mucho que hayan continuado con eso aunque se haya puesto difícil”, en lugar de “¡eres un as para ponerte los zapatos!”.
Fomenta que se involucren en proyectos
Los proyectos (que pueden incluir cualquier cosa, desde colorear hasta construir y desde rompecabezas hasta manualidades), brindan oportunidades para que los niños pongan toda su atención en una actividad específica durante un período de tiempo. Comentar y elogiar el trabajo de tus hijos les da una sensación de logro y aumenta su autoestima. Además, celebrar su esfuerzo ayuda a desarrollar la determinación. Cuando animas a tu hija, por ejemplo, a seguir tratando de encadenar cuentas en un collar, le está comunicando que crees en su capacidad para hacer algo, lo que se traduce en confianza y, después de que lo hizo, en logro y orgullo.
Cultivar el juego libre
El juego independiente y no estructurado es muy importante para fomentar la creatividad, la solución de problemas y la autonomía. Sin embargo, la mayoría de los niños en edad preescolar todavía necesitarán (¡y querrán!) cierta participación de los padres durante el tiempo de juego no estructurado.
Ofrece a tus hijos en edad preescolar una variedad de materiales de arte (crayones, marcadores, tizas, pinturas para los dedos), materiales de construcción (bloques, Magna Tiles, Legos) o accesorios de juego imaginarios, y permíteles construir su propia manualidad o juego. También puedes incluir materiales que no sean juguetes.
Los materiales reutilizables y los reciclables, como los rollos de toallas de papel, las latas de café y las cajas de cereales se pueden usar de maneras infinitas. Un rollo de toallas de papel puede ser un telescopio, un tubo, un automóvil, un avión, una varita mágica. Una caja de cereal puede ser un granero para animales, un bloque de construcción o un peldaño.
Observa a tus hijos y fíjate en qué les atrae. Un niño puede estar interesado en apilar y construir, mientras que a otro le gustan los juegos de simulación. Usa estas observaciones para guiar y extender su juego. Si parece que se estancaron o que no saben qué sigue, tú les puedes modelar una solución o comentar tus acciones, y luego alentarles a que intenten nuevamente por su cuenta.
Mientras observas, trata de no intervenir. Puedes comentar sobre lo que están haciendo y elogiar sus esfuerzos, pero no hagas el trabajo por ellos. Por ejemplo, si están apilando latas, puedes comentar: “Guau. Veo que estás apilando latas. Estás haciendo una torre alta”.
A medida que tus hijos juegan más, tú puedes jugar menos. Puedes hacer sugerencias o modelar cómo usar materiales de diferentes maneras, o incluso introducir algunos materiales nuevos. Esto ayudará a extender el juego y, con el tiempo, podrán jugar por su cuenta durante más tiempo.
Qué decir mientras trabajan y juegan
Además de crear oportunidades para que tus hijos desarrollen independencia, es importante que les haga saber que tú los ves: sus esfuerzos, su persistencia, su valentía, su crecimiento. Al hacerles comentarios estás brindándoles una atención positiva a las cualidades que deseas fomentar en tus hijos y haciendo que sea más probable que estos comportamientos vuelvan a ocurrir.
Lo que llamamos las habilidades “P–R–I–D–E” (por sus siglas en inglés: Praise (Elogiar): Reflect (actuar como Reflejo), Imitate (Imitar), Describe (Describir), be Enthusiastic (ser Entusiasta) son estrategias que han demostrado ayudar a aumentar los comportamientos positivos en niños pequeños:
- ELOGIAR: Elogia el comportamiento apropiado de tus hijos. Esto ayuda a aumentar el comportamiento específico que estás abordando y contribuye a una interacción cálida. Por ejemplo, “¡Qué buen trabajo hiciste alineando esos bloques!”, o “¡me encanta que sigas con ese rompecabezas!”.
- Actuar como REFLEJO: Sé un espejo del discurso adecuado. Esto ayuda a demostrar que estás escuchando y comprendiendo. Por ejemplo, tu hija dice: “Hice una torre”. Y luego tú dices: “¡Hiciste una torre!”.
- IMITAR: Es bueno que imites los comportamientos y juegos apropiados. Esto brinda atención positiva (la recompensa más poderosa) al buen comportamiento y promueve la cooperación. Por ejemplo, cuando tu hijo construye una torre, tú también comienzas a apilar bloques.
- DESCRIBIR: Describe el comportamiento apropiado. Esto refuerza el juego positivo y atrae la atención de los niños hacia eso. Le podrías decir: “¡Veo que dibujaste un arco iris!”, o “estamos construyendo una torre muy alta”.
- ¡Sé ENTUSIASTA! Esto hace que sus interacciones se sientan más cálidas y mantiene el interés. Por ejemplo, puedes usar una voz juguetona, exagerar tus emociones cuando hablas y sonreír a menudo.
Preguntas frecuentes
Darle opciones a tus hijos en edad preescolar fortalece su independencia. Por ejemplo, si tu hija quiere cruzar la calle, le puedes decir: “¿Quieres tomarme de la mano o que te cargue?”.
Cuando elogies a niños más pequeños por ser independientes, especifica por qué lo haces. Describir el comportamiento facilita que lo repitan. Por ejemplo, puedes decir: “Me encanta que te sigas esforzando por armar el rompecabezas”.
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