Los “tiempos fuera”, o mandar a los niños a la esquina o a otro cuarto, son una de las herramientas disciplinarias más populares para los padres. Puede ser una excelente manera de informar a los niños cuando su comportamiento es inaceptable sin elevar la situación, lo cual podría distraer a los niños de lo que usted quiere que aprendan.

Pero, como cualquier herramienta, los tiempos fuera deben usarse correctamente si desea que sean efectivos. Si ha intentado usar el tiempo fuera o tiempo para reflexionar, y su hijo pareciera no estar recibiendo el mensaje, puede ser hora de revisar cómo (y por qué) deberían funcionar.

Hay una serie de corrientes sobre la mejor manera de implementarlos, pero cualquiera que elija, el uso consistente del tiempo fuera puede ayudar a los niños a comprender qué comportamientos no son (y cuáles sí son) apropiados, y eso significa más interacciones positivas y menos tensas.

¿Por qué usar el tiempo fuera?

La investigación muestra que la forma más efectiva de crianza es la cálida y a la vez firme. Eso significa mucho afecto y comentarios positivos para los niños, pero también consecuencias consistentes cuando actúan de manera inapropiada. El tiempo fuera lo ayuda a comunicar que el comportamiento es inaceptable y evita que usted explote.

Y a diferencia de las confrontaciones emocionales, el tiempo fuera les da a los dos el tiempo y el espacio que necesitan para calmarse.

El punto de un tiempo fuera no es avergonzar o castigar a su hijo, sino diluir una situación emocional, ayudar a su hijo a cambiar de marcha y a aprender a manejar la frustración y regular su propio comportamiento.

Los tiempos fuera efectivos

Estos son los conceptos básicos para aprovechar al máximo los tiempos fuera.

  • Advertencia anticipada: Los niños necesitan entender qué comportamientos están vinculados a qué consecuencias. Trabaje con su hijo para establecer qué conductas, lo llevarán a tiempos fuera, por ejemplo, pegar o no cumplir con las instrucciones que usted le dio, así su hijo sabe qué esperar.
  • Un lugar predeterminado: Elegir una silla en particular o un lugar en las escaleras, también ayuda al niño a saber qué esperar. También es una buena idea etiquetar la silla para tiempo fuera como eso, y no “la silla traviesa” o algo similar. Los tiempos fuera funcionan mejor cuando se enfocan en enseñar a los niños cómo comportarse, no cómo castigarlos.
  • Una respuesta rápida: Cuando un niño se comporta de una forma indeseada que ya hayan discutido, asegúrese de enviarlo a tiempo fuera inmediatamente después del comportamiento indeseado e indique la razón: “No pegar. Ve a la silla para tiempo fuera”. Sea específico, breve y sin emociones. Esto ayuda a garantizar que el niño pueda vincular su acción con sus consecuencias. Las consecuencias tardías no son efectivas porque los niños tienden a sentir que lo está castigando.
  • Sea breve: Una fórmula estándar para tiempos fuera es un minuto por año de edad. Algunos expertos recomiendan un temporizador para que un niño pueda ver que se está midiendo el tiempo.
  • Mantenga la calma: El objetivo en un tiempo fuera es que los niños se sienten en silencio. Algunos expertos recomiendan no comenzar el tiempo asignado hasta que su hijo esté tranquilo. Otros sienten que esto es demasiado difícil para los niños pequeños. Requieren que el niño esté completamente tranquilo durante 5 segundos antes de finalizar el tiempo fuera. De esta manera, los niños aprenden a asociar los buenos comportamientos con el final del tiempo fuera y les envía el mensaje de que gritar y llorar durante un tiempo fuera no va a funcionar.
  • No preste atención: Los niños en la silla para tiempo fuera deben ser ignorados, sin hablarles ni hablar de ellos, ni siquiera hacer gestos en su dirección, incluso si se están quejando, llorando o protestando. Al retirar su atención durante el tiempo fuera, está enviando el mensaje de que comportarse mal no es la manera de obtener lo que quieren.
  • La constancia es clave: Es tentador poner a los niños en tiempo fuera cuando actúan de manera inapropiada o lo sacan de sus casillas, pero el uso de tiempos fuera al azar hace que sea más difícil para los niños hacer la conexión entre los comportamientos incorrectos específicos y sus consecuencias. Además, es importante que el tiempo fuera se produzca cada vez que el comportamiento objetivo específico se realice. Si no, está alentando al niño a pensar que podría salirse con la suya.
  • Sin estímulos gratificantes: En la silla para tiempo fuera, el niño no debe tener acceso a la televisión, dispositivos electrónicos, juguetes o juegos. Si está lejos de casa, elija un lugar que evite que el niño tenga acceso a la estimulación que lo distrae.
  • Si un niño no se queda quieto: Si un niño rompe las reglas al dejar la silla para tiempo fuera demasiado pronto, colóquelo en un área que tenga como opción de la que no se pueda escapar, es decir, una habitación donde no haya estímulos gratificantes como la televisión, los juguetes o los juegos. Explique brevemente que debe permanecer allí por un minuto y estar tranquilo antes de que se le permita salir. Una vez que lo haga, debe regresar a la silla para tiempo fuera y se reinicia el tiempo que debe permanecer allí. Si deja la silla nuevamente, el ciclo se repite. Su hijo debe aprender rápidamente que lo mejor para él es permanecer en la silla hasta que se acabe el tiempo.

Después del tiempo fuera

Cuando a los niños se les da un tiempo fuera por no cumplir con sus instrucciones, una vez finalizado el tiempo fuera, se les debe pedir que completen cualquier tarea que se les solicitó antes del tiempo fuero. Esto los ayuda a comprender que los tiempos fuera no son rutas de escape.

Una vez que finaliza el tiempo fuera, usted quiere volver a llevar la atención a lo que sea que estuvieran haciendo/trabajando/jugando para que usted pueda “verlos portarse bien” y elogiarlos específicamente por un comportamiento positivo. Por ejemplo, si su hijo completa su tiempo de reflexión y luego juega tranquilamente con el perro, querrá hacerle saber que lo que está haciendo está bien (es decir, “¡Me encanta lo bien que juegas con Firulais! Estas usando las manos con suavidad y gentileza”). Esto le  asegura a su hijo que, aunque tuvo que irse a la silla para tiempo fuera, también es completamente capaz de hacer cosas buenas y positivas que hacen que usted se sienta orgulloso y sea cariñoso con él.