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Cómo manejar los comportamientos problemáticos en el hogar

Guía para una crianza más segura, constante y efectiva.

Uno de los mayores desafíos que enfrentan los padres es manejar el comportamiento difícil o desafiante por parte de los niños. Ya sea que se nieguen a ponerse sus zapatos o que hagan enormes berrinches, es posible que usted se sienta desorientado respecto a encontrar una manera efectiva de responder.

Para los padres que están desesperados, las técnicas de terapia conductual pueden proporcionar un mapa que los guíe hacia formas más tranquilas y consistentes de manejar los problemas de comportamiento, y ofrecer la oportunidad de ayudar a los niños a adquirir las habilidades de desarrollo que necesitan para regular su conducta.

El ABC para manejar el comportamiento en el hogar

Para entender y responder eficazmente al comportamiento problemático, debe pensar tanto en lo que pasó antes como en lo que sucederá después. Hay tres aspectos importantes en cualquier comportamiento:

  • Antecedentes: Factores previos que hacen que sea más o menos probable que ocurra un comportamiento. Otro término más familiar para esto es desencadenantes. Aprender y anticipar los antecedentes es una herramienta extremadamente útil para prevenir el mal comportamiento.
  • Comportamientos: Las acciones específicas que usted intenta alentar o desalentar.
  • Consecuencias: Los resultados que natural o lógicamente siguen después de un comportamiento. Las consecuencias, positivas o negativas, afectan la probabilidad de que un comportamiento se vuelva recurrente. Y cuanto más inmediata es la consecuencia, es más poderoso el efecto.

Definir los comportamientos

El primer paso para un buen plan de manejo del comportamiento es identificar los comportamientos objetivo. Estos comportamientos deben ser específicos (para que todos tengan claro lo que se espera), observables y medibles (para que todos puedan estar de acuerdo en si el comportamiento ocurrió o no).

Un ejemplo de comportamiento mal definido es “ser malo” o “ser bueno”. Un comportamiento bien definido sería correr por la habitación (malo) o comenzar la tarea a tiempo (bueno).

Antecedentes, lo bueno y lo malo

Los antecedentes vienen en muchas formas. Algunos son la base del mal comportamiento, otros son herramientas útiles que ayudan a los padres a manejar comportamientos potencialmente problemáticos antes de que comiencen y refuerzan el buen comportamiento.

Antecedentes a EVITAR:

  • Asumir que han sido comprendidas las expectativas: No asuma que los niños saben lo que se espera de ellos, ¡explíquelo! Las demandas cambian de una situación a otra y cuando los niños no están seguros de lo que se supone que deben hacer, es más probable que se comporten mal.
  • Llamar la atención desde lejos: Asegúrese de dar las instrucciones importantes a sus hijos cara a cara. Es menos probable que las cosas gritadas a lo lejos sean recordadas y entendidas.
  • Hacer una transición sin previo aviso: Las transiciones pueden ser difíciles para los niños, especialmente cuando están en medio de algo que están disfrutando. Recibir un aviso les da la oportunidad de encontrar un buen momento para detener una actividad, y hace que la transición sea menos complicada.
  • Hacer preguntas rápidas o dar una serie de instrucciones: Hacer na serie de preguntas o dar muchas instrucciones a los niños limita la probabilidad de que escuchen, respondan preguntas, recuerden las tareas y hagan lo que se les ha pedido que hagan.

Antecedentes a IMPLEMENTAR:

Estos son algunos antecedentes que pueden reforzar el buen comportamiento:

  • Tener en cuenta la situación: Considere y aborde los factores ambientales y emocionales: el hambre, la fatiga, la ansiedad o las distracciones pueden hacer que sea mucho más difícil para los niños controlar su comportamiento.
  • Adaptar el entorno: Cuando sea la hora de la tarea, por ejemplo, elimine distracciones como pantallas de video y juguetes, proporcione refrigerios, establezca un lugar organizado para que los niños trabajen y asegúrese de programar algunos descansos: la atención no es infinita.
  • Asegurarse de que las expectativas sean claras: Usted recibirá una mejor cooperación si tanto usted como su hijo tienen claro lo que se espera. Siéntese con él y presente la información verbalmente. Incluso si él “debería” saber lo que se espera, aclarar las expectativas al comienzo de una tarea ayuda a evitar malentendidos en el futuro.
  • Proporcionar cuentas regresivas para las transiciones: Siempre que sea posible, prepare a los niños para una próxima transición. Por ejemplo, avíseles cuando les queden 10 minutos antes de que tengan que ir a cenar o comenzar su tarea. Luego, recuérdeles cuando queden 2 minutos. La transición es tan importante como la cuenta regresiva.
  • Permitir que los niños tengan una opción: A medida que crecen, es importante que opinen sobre su propio horario. Darles una opción estructurada “¿quieres ducharte después de cenar o antes?”, puede ayudarlos a sentirse empoderados y estimularlos a estar más autorregulados.

Crear consecuencias efectivas

No todas las consecuencias son iguales. Algunas son una manera excelente de crear estructura y ayudar a los niños a entender la diferencia entre los comportamientos aceptables y los inaceptables, mientras que otras tienen el potencial de hacer más daño que bien. Como padre, comprender cómo usar las consecuencias de manera inteligente y constante puede marcar la diferencia.

Consecuencias a EVITAR:

  • Dar atención negativa: Los niños valoran tanto la atención de los adultos importantes en su vida que cualquier atención, positiva o negativa, es mejor que ninguna. La atención negativa, como levantar la voz o pegarles, en realidad aumenta el mal comportamiento con el tiempo. Además, responder a los comportamientos con críticas o gritos afecta negativamente la autoestima de los niños.
  • Consecuencias retrasadas: Las consecuencias más efectivas son inmediatas. Cada momento que pasa después de un comportamiento, es menos probable que su hijo relacione su comportamiento con la consecuencia. Se convierte en castigo por el simple hecho de castigar, y es mucho menos probable que cambie el comportamiento.
  • Consecuencias desproporcionadas: Comprensiblemente, los padres se frustran mucho. A veces, pueden estar tan frustrados que reaccionan de forma exagerada. Una gran consecuencia puede ser desmoralizante para los niños y pueden renunciar incluso a tratar de portarse bien.
  • Consecuencias positivas: Cuando un niño pierde el tiempo en lugar de ponerse los zapatos o recoger los bloques y, frustrado, usted lo hace por él, aumenta la probabilidad de que vuelva a perder el tiempo la próxima vez.

Consecuencias EFECTIVAS:

Las consecuencias que son más efectivas comienzan con una atención generosa a los comportamientos que desea fomentar.

  • Atención positiva para comportamientos positivos: Darle a su hijo un refuerzo positivo por buena conducta ayuda a mantener el buen comportamiento continuo. La atención positiva mejora la calidad de la relación, mejora la autoestima y se siente bien para todos los involucrados. La atención positiva ante un comportamiento valiente también puede ayudar a atenuar la ansiedad y ayudar a los niños a ser más receptivos a las instrucciones y al establecimiento de límites.
  • Ignorar activamente: Esto se debe usar SOLO con malos comportamientos menores, NO con la agresividad y NO con un comportamiento muy destructivo. La ignorancia activa implica la retirada deliberada de la atención cuando un niño comienza a portarse mal (cuando usted esté ignorando, espere hasta que se reanude el comportamiento positivo). Usted querrá prestar atención positiva tan pronto como comience el comportamiento deseado. Al retener su atención hasta que su hijo tenga un comportamiento positivo, le está enseñando qué comportamiento hace que usted se involucre.
  • Menús de recompensa: Las recompensas son una forma tangible de dar a los niños comentarios positivos sobre los comportamientos deseados. Una recompensa es algo que un niño gana, un reconocimiento de que está haciendo algo que es difícil para él. Las recompensas son más eficaces como motivadores cuando el niño puede elegir entre una variedad de cosas: tiempo extra en el iPad, un regalo especial, etc. Esto ofrece control al niño y reduce la posibilidad de que una recompensa pierda su atractivo con el tiempo. Las recompensas deben estar vinculadas a comportamientos específicos y siempre entregadas de manera constante.
  • Tiempos fuera: Los tiempos fuera son una de las consecuencias más efectivas que los padres pueden usar, pero también una de las más difíciles de hacer correctamente. Lea una guía rápida con estrategias efectivas para los tiempos fuera.
  • Sea claro: Establezca qué comportamientos llevarán a tiempos fuera. Cuando un niño muestra este comportamiento, asegúrese de que el tiempo fuera correspondiente sea relativamente breve y que de inmediato siga un comportamiento negativo.
  • Sea consistente: La administración aleatoria de tiempos fuera cuando usted se siente frustrado socava el sistema y dificulta que el niño conecte comportamientos con consecuencias.
  • Establezca reglas y sígalas: No debe hablar con el niño hasta que termine el tiempo fuera. El tiempo fuera debe terminar solamente cuando el niño haya calmado y callado brevemente para que aprenda a asociar el término del tiempo fuera con este comportamiento deseado.
  • Regresar a la tarea: Si se usó un tiempo fuera por no cumplir con una tarea, una vez que finalice el tiempo fuera, se le debe indicar al niño que complete la tarea. De esta manera, los niños no comenzarán a ver los tiempos fuera como una estrategia de escape.

Al llevar a la práctica el manejo de herramientas de comportamiento en el hogar, los padres pueden hacer que sea un lugar mucho más tranquilo para estar.

La última revisión de este artículo se realizó el 18 de enero de 2023.