Resumen

La excoriación es un trastorno caracterizado por pellizcar la piel recurrentemente, provocando lesiones cutáneas. Algunos niños con este trastorno dicen que pellizcar la piel los hace sentir bien, pero no todos los niños que sufren este trastorno lo hacen intencionalmente, o conscientemente; algunos incluso pueden no recordar haberlo hecho. El comienzo se produce más a menudo durante la pubertad. 

La cara es el objetivo más habitual para pellizcar la piel, pero otros objetivos pueden ser los miembros, la espalda, las encías, los labios, los hombros, el cuero cabelludo, el estómago, el pecho, las uñas de los dedos de la mano y del pie. Un niño puede pellizcar una parte del cuerpo en forma repetida, o “rotarla” para permitir que la parte pellizcada se cure.

Síntomas

  • Marcas o costras en la cara o cuerpo
  • Intento en esconder o cubrir tanto la acción como las costras o marcas resultantes
  • Imperfecciones, costras, infección y daño a los tejidos
  • Culpa, vergüenza, bochorno
  • Sufrimiento o deficiencia para funcionar significativos

Tratamiento

El tratamiento para la excoriación en general involucra la psicoterapia y puede incluir medicación. La terapia cognitiva conductual (CBT, por sus siglas en inglés) puede ayudar a un niño a estar más consciente de pellizcar su piel y comenzar a reconocer las emociones y los estados mentales que con probabilidad los desencadenan. Con el tiempo, con la ayuda de un profesional, el hábito se puede revertir. La medicación no es usualmente la primera elección para tratar la excoriación, aunque se pueden recetar antidepresivos como los inhibidores selectivos de recaptación de la serotonina (SSRI, por sus siglas en inglés) mientras un niño participa en una terapia cognitiva conductual.