El trastorno por atracón consiste en comer cantidades inusualmente grandes de comida en poco tiempo y experimentar una pérdida de control. Una persona con este trastorno siente que no puede dejar de comer. La pérdida de control al comer a veces se desarrolla en niñas y niños de tan solo ocho años, que más tarde pueden desarrollar un trastorno por atracón.
¿Qué es el trastorno por atracón?
¿Y cómo afecta a niñas, niños y adolescentes?
Experto clínico: Allison Dubinski, LCSW
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Cómo se desarrollan los atracones en la infancia y la adolescencia?
- ¿Qué es la pérdida de control en la alimentación?
- ¿Cómo podemos ayudar a niñas y niños que recurren a los atracones o experimentan pérdida del control al comer?
Lectura rápida
Los atracones, es decir, la ingesta de una cantidad inusualmente grande de comida en un periodo corto de tiempo, se clasificó como un trastorno alimentario en 2013. Suele ser diagnosticado en adolescentes y jóvenes, pero niñas y niños también pueden desarrollar el trastorno.
Una de las características de los atracones es que la persona siente que ha perdido el control de su alimentación. Sienten que no pueden dejar de comer. Y esta pérdida de control al comer a veces ocurre en niñas y niños (de tan solo ocho años) que más tarde desarrollarán un trastorno por atracón. Por lo tanto, identificar y tratar a niñas y niños con pérdida de control podría ser una forma importante de prevenir el trastorno por atracón y el aumento de peso en la edad adulta.
Las personas adultas con trastorno por atracón suelen afirmar que sus atracones son provocados por sentimientos negativos, pero las niñas y los niños generalmente no lo asocian de esa manera. En cambio, describen que experimentan una desconexión o parálisis. Y en lugar de tener la intención de recurrir al atracón o de planificar uno, tienden a hacerlo cuando surge una oportunidad, como después de la escuela, cuando sus madres, padres o cuidadores no están en casa o están haciendo algo que hace que no estén al pendiente. El trastorno por atracón se diagnostica a menudo en adolescentes que buscan un tratamiento para bajar de peso, que pueden incluso no darse cuenta de que tienen un trastorno alimentario.
La mayor parte de la investigación sobre el trastorno por atracón se ha realizado en personas adultas, pero especialistas están adaptando los tratamientos dirigidos a personas adultas para que puedan ser utilizados con adolescentes, niñas y niños. Se están utilizando dos tipos de terapia para ayudar con los atracones en la infancia.
En la terapia cognitivo-conductual o TCC niñas y niños aprenden a cambiar sus hábitos alimentarios para dar prioridad a las comidas regulares y a los alimentos saludables. También desarrollan habilidades de autorregulación y control de los impulsos.
En la terapia interpersonal, obtienen ayuda para mejorar las relaciones que pueden ser problemáticas y desencadenar episodios de atracones.
Los atracones, que involucran el consumo de una cantidad inusualmente grande de comida en poco tiempo, se han asociado durante mucho tiempo con problemas de peso y angustia psicológica. Pero es solo desde 2013 que los atracones recurrentes se clasifican como un trastorno alimentario. El trastorno por atracón se suele diagnosticar por primera vez en adolescentes o jóvenes, pero también se puede dar en la infancia.
No es solo la cantidad inusual de comida lo que define un atracón. Las personas con este trastorno también reportan una sensación de pérdida de control mientras comen. Además, en el caso de niñas, niños y adolescentes que presentan este tipo de dificultades, la opinión de especialistas es que es más útil centrarse en la experiencia de “pérdida de control” que en la cantidad de alimentos ingeridos en un atracón.
Esto se debe, en parte, a que cuando se habla de niñas y niños, es difícil definir qué significa exactamente una “gran cantidad” de comida: varía según la edad, el género y la etapa del desarrollo, explica Marian Tanofsky-Kraff, PhD, investigadora de los atracones en jóvenes y profesora de la Uniformed Services University School of Medicine. “Si tienes un hijo de 14 años que está pasando por el periodo de la pubertad, se podría comer fácilmente una pizza entera. ¿Es eso gran cantidad?”, pregunta la Dra. Tanofsky-Kraff. “¿Y una niña de ocho años que se come cuatro trozos de pizza? ¿Es eso demasiado?”.
Pero también es importante centrarse en la experiencia de “pérdida de control“ porque es un comportamiento que suele aparecer antes de desarrollar un trastorno por atracón (BED) en toda su expresión. Se ha observado que quienes presentan episodios de pérdida de control al comer (independientemente de la cantidad ingerida) tienen un mayor riesgo de desarrollar el trastorno por atracón y obesidad en la edad adulta. Por lo tanto, las intervenciones que tratan la pérdida de control al comer en la infancia pueden ser una manera importante de prevenir el trastorno por atracón.
Trastorno por atracón en niñas, niños y adolescentes
La mayoría de las personas jóvenes que reciben un diagnóstico de trastorno por atracón estaban buscando tratamiento para la obesidad, explica Andrea Goldschmidt, PhD, profesora asociada de psiquiatría de la University of Pittsburgh School of Medicine, cuya investigación se centra en pérdida de control al comer. A menudo no saben que tienen un trastorno alimentario.
“Cuando les pregunto a la niña o el niño y su familia por dónde quieren empezar, la mayoría de las veces la respuesta es bajar de peso”, dice la Dra. Goldschmidt. “Y tenemos que ayudarles a entender que lo que tienen que resolver antes de bajar de peso es el control de sus atracones”.
El trastorno por atracón no suele ser detectado por pediatras y otros profesionales de la salud. Esto se debe en parte a que por lo general no piensan en los trastornos alimentarios cuando ven a un paciente con un peso mayor a la media o superior, señala la Dra. Tanofsky-Kraff. Además, es frecuente que eviten hablar con sus pacientes menores de edad sobre su peso, por miedo a afectar su autoestima.
Las doctoras Goldschmidt y Tanofsky-Kraff señalan que han observado pérdida de control en la alimentación en niñas y niños de tan solo ocho años. Y también han visto casos de trastorno por atracón plenamente desarrollado en pacientes de 12 o 13 años.
Diagnóstico del trastorno por atracón
Los síntomas principales del trastorno por atracón son los episodios recurrentes de atracones. Estos episodios se definen por una ingesta mayor de alimentos que la que consumiría la mayoría de las personas en un periodo de tiempo determinado (por ejemplo, en un lapso de 2 horas), junto con una sensación de pérdida de control con los alimentos durante el episodio. Una persona con el trastorno por atracón siente que no se puede detener.
Los episodios también se pueden caracterizar por:
- Comer mucho más rápido de lo normal.
- Comer hasta tener una sensación incómoda de saciedad.
- Comer grandes cantidades de alimentos cuando no sienten hambre.
- Comer a solas por vergüenza de lo mucho que ingieren.
- Sentir enojo, depresión o culpa después.
Para recibir un diagnóstico de trastorno por atracón, estos episodios deben ocurrir al menos una vez a la semana, presentarse de manera continua durante 3 meses y estar causando una angustia grave. Las personas con este trastorno por lo general se avergüenzan de sus problemas de alimentación y a menudo comen en secreto para ocultar sus síntomas.
¿En qué se diferencia el trastorno por atracón en la adultez y la infancia?
Mientras que las personas adultas que tienen el trastorno por atracón tienden a decir que sus episodios se desencadenan por sentimientos negativos, niñas y niños de corta edad generalmente no los relacionan con sentirse mal. Eso se podría deber a que aún no pueden identificar o expresar con claridad lo que sienten, señala la Dra. Tanofsky-Kraff. “Hay niñas y niños que hablan de sentirse como si se desconectaran o paralizaran. Describen una especie de aturdimiento cuando están comiendo. No se sabe al cien por ciento por qué, pero creemos que parte de ello se debe a que utilizan la comida para afrontar y lidiar con sentimientos desagradables.”
A diferencia de las personas adultas con el trastorno, niñas y niños no suelen planificar los atracones. En su lugar, los episodios se producen cuando hay una oportunidad.
Es frecuente que niñas y niños no coman durante la jornada escolar. “A menudo escucho que no quieren llevar comida preparada desde casa y dicen que la comida de la escuela no les gusta, así que llegan a casa con mucha hambre”, explica la Dra. Tanofsky-Kraff. “Puede que no haya nadie más en casa, o que sus cuidadores estén haciendo otra cosa. Esas horas extraescolares pueden ser el principal periodo de riesgo para la pérdida de control en la alimentación”.
¿Quién está en riesgo de desarrollar el trastorno por atracón?
Al igual que otros trastornos alimentarios, las niñas son más propensas que los niños a desarrollar el trastorno por atracón. Además, el trastorno es altamente heredable.
Las personas jóvenes que han hecho dietas poco saludables para bajar de peso también tienen un mayor riesgo de desarrollarlo. Restringen tanto su alimentación que se quedan con hambre y sintiendo una falta de saciedad. Entonces acaban comiendo en exceso y sintiéndose fuera de control después.
La investigación dirigida por la Dra. Tanofsky-Kraff (en inglés), publicada en American Psychologist, sugiere que hay varios factores que, en conjunto, pueden aumentar el riesgo de desarrollar el trastorno por atracón y un peso mayor en personas jóvenes que presentan conductas de pérdida de control al comer. Estos factores incluyen:
- Estado de ánimo negativo: experimentar depresión, ansiedad, estrés o dificultades interpersonales.
- Sensibilidad a los alimentos: ser especialmente sensible a la comida como recompensa.
- Problemas de funcionamiento ejecutivo: falta de control de los impulsos y habilidades de autorregulación.
La investigación también ha descubierto que un mayor porcentaje de niñas y niños con TDAH tiene incidentes recurrentes de pérdida de control en la alimentación, en comparación con sus pares que no tienen TDAH.
Tratamiento del trastorno por atracón
El tratamiento del trastorno por atracón se ha estudiado más en personas adultas que en adolescentes. Varias formas de terapia han demostrado ser eficaces en personas en edad adulta.
- Terapia cognitivo-conductual o TCC: La TCC es la forma de tratamiento más estudiada y con mayor respaldo para el trastorno por atracón. Se enfoca en ayudar a la persona a regular sus patrones de alimentación, desarrollar autocontrol y modificar su autopercepción negativa, con el objetivo de reducir los atracones.
- Terapia interpersonal: Esta terapia se centra en mejorar las habilidades interpersonales, con el fin de promover relaciones saludables y una autoimagen positiva. Además, ayuda a las personas a manejar cualquier emoción negativa sin recurrir a la comida.
- Terapia dialéctico-conductual o DBT: La DBT se enfoca en fortalecer las habilidades de regulación emocional, para evitar recurrir a los atracones como respuesta a una experiencia emocional dolorosa.
Hay tres tipos de medicamentos que se ha comprobado que ayudan a reducir el trastorno por atracón en personas adultas, a veces junto con la terapia:
- Medicamentos estimulantes desarrollados para el TDAH, que pueden reducir la impulsividad (Vyvanse está aprobado por la FDA para el trastorno por atracón en personas adultas).
- Antidepresivos, incluidos los ISRS, que pueden reducir los atracones al mejorar el estado de ánimo.
- Medicamentos anticonvulsivos como el Topamax, que ayudan a estabilizar el estado de ánimo y reducir los problemas de control de impulsos.
Las doctoras Goldschmidt y Tanofsky-Kraff se dedican a adaptar los tratamientos pensados originalmente para personas adultas a que puedan ser utilizados con adolescentes. Destacan que aún no existe suficiente evidencia para establecer un tratamiento de referencia para niñas, niños y adolescentes con este trastorno.
TCC para atracones en adolescentes
La Dra. Goldschmidt utiliza la TCC para ayudar a las personas jóvenes a reajustar sus hábitos alimentarios para así reducir las dietas extremas y priorizar la alimentación regular y la flexibilidad con respecto a la selección de alimentos. También se centra en ayudar a niñas y niños a mejorar su autorregulación en torno a la alimentación y reforzar las habilidades de autorregulación en general.
La Dra. Goldschmidt considera prometedoras las intervenciones en línea para adolescentes, dado el tiempo que pasan en Internet y porque cuestiones como el acceso y el estigma podrían limitar su disposición a participar en una terapia presencial. En su trabajo, utiliza teléfonos inteligentes para recopilar información sobre cómo se sienten y qué están haciendo, incluida su alimentación. Este enfoque se conoce como “evaluación ecológica momentánea”.
“Les enviamos mensajes a lo largo del día o encuestas para completar en el momento en que tienen un episodio alimentario —explica la Dra. Goldschmidt— y responden a una serie de preguntas sobre dónde están, con quién están, cómo se sienten y qué están haciendo”.
Esto permite que el personal clínico ofrezca orientación en tiempo real. “Podemos identificar los factores momentáneos, justo cuando están ocurriendo, que pueden desencadenar un episodio de atracón, e intervenir en ese momento para decir: ‘Parece que estás por ir a una reunión con tus amistades. Pensemos en estrategias para evitar comer en exceso, por ejemplo frente a una mesa con comida tipo buffet’”, agrega la Dra. Goldschmidt.
Una vez que se identifican los patrones, señala la Dra. Goldschmidt, se pueden enviar recordatorios periódicos a adolescentes en situaciones de alto riesgo o cuando sea probable que experimenten un factor desencadenante, para recordarles que deben practicar las habilidades que han aprendido. La Dra. Goldschmidt llama a este tratamiento basado en la tecnología “TCC complementada con intervenciones de autorregulación”.
Terapia interpersonal para los atracones en adolescentes
La Dra. Tanofsky-Kraff aboga por el uso de la terapia interpersonal, que se centra en ayudar a niñas y niños a comprender las dificultades en sus relaciones que les pueden llevar a recurrir a comer en exceso.
Niñas y niños que recurren a los atracones suelen tener problemas en sus relaciones, dice. Se podría pensar que sus mayores preocupaciones se relacionan con sus amistades y la aceptación por parte de sus pares, añade, pero con mayor frecuencia se trata de factores de estrés en la relación con sus madres, padres o cuidadores. “Hicimos un estudio en el que analizamos todas las áreas problemáticas para ver qué era lo que provocaba sus episodios de pérdida de control, y lo más frecuente eran las dificultades con sus progenitores o cuidadores”.
La terapia interpersonal ayuda a niñas y niños a centrarse en los problemas interpersonales relacionados con su alimentación. “Por ejemplo —señala— si todos los días, cuando vuelves a casa del colegio, tienes una discusión con tu madre, te sientes mal y utilizas la comida para afrontarlo”.
La Dra. Tanofsky-Kraff subraya que la terapia no solo mejora los hábitos alimentarios de niñas y niños, sino también sus vidas. “Va más allá y aborda los factores que están favoreciendo la pérdida de control. También mejora las relaciones y los síntomas relacionados con el estado de ánimo. Además, la pérdida de control tiene una alta comorbilidad con condiciones como la ansiedad y la depresión”.
Tratamientos a escala
La Dra. Goldschmidt señala la importancia de desarrollar intervenciones a escala que se puedan utilizar para hacer que niñas y niños que tienen poco acceso a profesionales de la salud mental reciban atención. “Sabemos que los atracones afectan niñas y niños que tienen pocos recursos, que quizá proceden de poblaciones minoritarias, como jóvenes de minorías raciales y étnicas, y que no tienen una cobertura de seguro adecuada”.
Ve esperanzas en el uso de la tecnología, como los teléfonos inteligentes, que podrían permitir un tratamiento a corto plazo que se dirija a los comportamientos alimentarios y empiece a abordar los mecanismos, aunque reconoce que este tipo de tratamiento “no va a cubrir todas las bases en términos de lo que subyace al trastorno alimentario”.
Preguntas frecuentes
Las personas adultas con trastorno por atracón reportan que generalmente sus atracones son provocados por sentimientos negativos, pero en el caso de niñas y niños esto no ocurre. A diferencia de las personas adultas, las niñas y los niños describen sentirse ausentes e insensibles cuando comen. Es posible que estén utilizando la comida para manejar sentimientos de repulsión.
Hay dos tipos de terapias que ayudan a niñas y niños con trastorno por atracón. En la terapia cognitivo-conductual (TCC), aprenden a cambiar sus hábitos alimentarios y a dar prioridad a las comidas regulares y los alimentos saludables. En la terapia interpersonal, reciben ayuda para mejorar las relaciones que pueden estar causándoles problemas y desencadenando episodios de atracones.
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