En las últimas décadas, el Análisis de Comportamiento Aplicado, o ABA, se ha convertido en un amplio grupo de enfoques y técnicas diseñadas para ayudar a los niños con autismo. Los principios de la terapia conductual, refuerzo positivo de los comportamientos deseados, se utilizan por lo general de manera intensiva, para ayudar a los niños autistas a desarrollar habilidades que no están adquiriendo de forma natural y para reducir los comportamientos que son perjudiciales para ellos, como la autolesión. (Lea sobre los diferentes tipos de ABA aquí.)

Pero a medida que la ABA se ha expandido y se ha vuelto más común, también ha adquirido críticas entre los padres y los defensores del autismo, que se oponen a sus métodos y a la forma en que son utilizados por algunos terapeutas.

Una fuente de crítica se deriva del hecho de que la forma más temprana de análisis de comportamiento aplicado desarrollada para niños autistas por el Dr. O. Ivaar Lovaas en los años 60, denominada Entrenamiento de Prueba Discreto (DTT, por sus siglas en inglés), no se basó totalmente en el refuerzo positivo para los comportamientos deseados. “El Dr. Lovaas usó los principios del reforzamiento positivo y el castigo para reducir los comportamientos auto-perjudiciales en los entornos residenciales, tratando a las personas con discapacidad grave”, explica la Dra. Susan Epstein, neuropsicóloga clínica en el Child Mind Institute. El uso de métodos de refuerzo aversivo, que incluyen descargas eléctricas, no se consideran aceptables hoy en día.

¿Demasiado duro con los niños?

A pesar de que el uso del refuerzo aversivo en sentido general ha desaparecido, todavía hay una queja de que la terapia de ABA, que puede implicar mucha repetición, es dura en los niños, y las habilidades que aprenden no necesariamente generalizan a otras situaciones.

El estereotipo es que los terapeutas son “jefes de tareas”. Pero la Dra. Catherine Lord, directora del Centro para el Autismo y el Cerebro en Desarrollo en el Weill Cornell Medical College y el New York Presbyterian Hospital, señala que la mayoría de los terapeutas que hacen el ABA tradicional están entrenados para ser super animados y divertidos. “Si algo se puede decir”, ella afirma, “es que son muy exagerados. A veces ves a alguien que no tiene sentido del humor. Pero eso es solo una mala enseñanza, no ABA “.

Y la mayoría de los terapeutas y programas de ABA ahora no usan el formato DTT, donde el niño se sienta en la mesa, sino que están basados ​​en el juego. Sara Germansky, analista de conducta certificada por el consejo o BCBA – la más alta certificación dada a aquellos que son entrenados por la organización profesional ABA, da este ejemplo:

“Podría crear algo donde estamos jugando con los carros, y si estoy trabajando en los colores con un niño que podría tener dos carros delante de mí – uno que es de color rojo y uno que es de color amarillo. Y él dirá: ‘¿Puedo tener un carro?’ Y yo diría ‘Oh, ¿quieres el carro rojo o el carro amarillo?’ Y entonces él tendrá que ampliar su lenguaje diciendo ‘Quiero el Carro rojo. “Y entonces yo diré, ‘¿Cuál es el rojo?’ Y él tendrá que identificar el color. Así que hay maneras de manipular el medio ambiente para que los niños aprendan más naturalmente estas habilidades”.

Y, añade, los niños son más capaces de generalizar las habilidades aprendidas en una situación naturalista más allá de las sesiones de terapia y llevarlas al mundo con ellos.

ABA también casi nunca se implementa 40 horas a la semana, como el Dr. Lovaas primero recomendó. “La mayoría de los niños reciben 10 horas a la semana o 20 horas a la semana”, dice Germansky, que trabaja con niños pequeños en sesiones individuales en la ciudad de Nueva York. “Cuanto más severo sea el comportamiento o retraso más horas se les dará. Voy a ver a los niños por lo general todos los días de la semana durante unas dos horas”.

¿Demasiado centrado en la eliminación de comportamientos?

Otra crítica del ABA se deriva del fracaso de algunos profesionales en centrarse en el desarrollo de habilidades junto con tratar de reducir o eliminar conductas problemáticas. Tameika Meadows, una BCBA con sede en Atlanta, dice que ve este problema cuando visita algunas escuelas para consultar sobre los procedimientos ABA que están implementando.

Una de las primeras cosas que observa, dice ella, es si el enfoque está en deshacerse de los comportamientos. “¿Qué están aprendiendo los estudiantes a hacer? ¿Qué se supone que deben hacer en lugar de rabiar, o en lugar de intentar escapar del edificio durante el día?

Ari Ne’eman, uno de los principales autodefensores autistas, se opone a ABA sobre la base de que se centra en hacer que las personas autistas no se puedan “distinguir de sus compañeros”, una expresión que se basa en Lovaas. Como tal, argumenta, desalienta comportamientos sin reconocer su contenido emocional.

“El énfasis en cosas como el contacto visual o sentarse o no sentarse”, es decir, autoestimulación, como batir las manos – “se orienta en torno a tratar de crear los adornos del niño típico”, dice, “sin reconocer la realidad de que diferentes niños tienen diferentes necesidades. Puede ser activamente dañino cuando enseñamos a la gente desde muy temprana edad que la forma en que actúan, la forma en que se mueven es fundamentalmente errónea “.

Ne’eman, quien es presidente y cofundador de Autistic Self Advocacy Network, no se opone a la intervención temprana estructurada para los niños autistas y reconoce que el comportamiento auto-perjudicial -una de las cosas que ABA está diseñado para reducir- es un problema serio. Pero argumenta que otras intervenciones estructuradas dirigidas al habla y al lenguaje pueden ser más valiosas para el niño, especialmente para los niños que no son verbales, para quienes el comportamiento es una forma de comunicación.

Debido a que algunos estados y compañías de seguros reconocen y reembolsan sólo el tratamiento de la ABA, dice, algunos niños que se beneficiarían al trabajar con un patólogo del habla y el lenguaje, que podrían conseguir que accedan a alguna otra forma alternativa de comunicación, no reciben esa atención. “A veces dejamos a los niños más controlables pero peor de lo que estaban antes”, argumenta.


¿Tratando de eliminar las diferencias?

Los defensores de la ABA argumentan que no está dirigido a quitar la neurodiversidad de los niños autistas, sino a permitir la independencia.

“ABA se basa en la premisa de manipular las variables ambientales para provocar un cambio de comportamiento”, dice Germansky, “por lo que no estamos tratando de cambiar a la persona, no estamos tratando de cambiar su forma de pensar, no estamos tratando de cambiar lo que sienten “.

Esa es la experiencia que Stephanie Kenniburg ha tenido con su hijo Holden, ahora 6, y su terapia ABA. “Lo que me gusta es que están tratando de ayudarlo a vivir tan independientemente como sea posible, pero no están tratando de quitar su autismo”, dice. “Al igual que hay ciertas partes de su autismo – la forma en que su cerebro funciona, la forma en que piensa – y no están viendo eso como algo negativo que tiene que desaparecer. Lo están viendo como “así es como piensa, así es como vamos a enseñarle a vivir en el mundo”.

Kenniburg dice que toda la familia ha aprendido cómo ayudar a Holden a desarrollar habilidades a través de ABA. “Me gusta que hayan aceptado su neurodiversidad y que lo hayan aceptado como persona”, dice. “Realmente nos han ayudado como familia para enseñarle a ser más independiente”.
Ayudar a los niños a tener más opciones – y más alegría

La Dra. Lord reconoce que ABA originalmente estaba enfocado en el objetivo de que los niños encajaran en un ideal típico. “ABA fue creada con una especie de modelo que es una manera perfecta de ser, y sabemos lo que es y vamos a enseñarte a ser tan perfecto”.

Pero ahora el enfoque es mucho más individualizado, señala, aunque siempre hay metas. “Una de las cosas difíciles de trabajar con niños es que siempre tienes que hacer suposiciones de lo que va a ser mejor para este niño”.

La Dra. Lord está de acuerdo con Ari Ne’eman cuando observa que lo más importante para un niño pequeño en el espectro es que haya una intervención temprana intensiva. Para los niños que son menos gravemente afectados por su autismo, la Dra. Lord añade, importa menos si el programa es ABA o algo más. Pero dice que los niños que están en riesgo de no ser verbales han demostrado tener una mejor oportunidad de hablar con ABA.

Lo que hace una buena terapeuta, dice ella, si es ABA o no ABA, es “tratar de encontrar formas que se basan en las fortalezas de un niño, que usan sus intereses, pero que les permiten participar en la sociedad y que les dará la mayor cantiddad de opciones. Eso es lo que queremos. No queremos sólo a la persona con el mejor comportamiento, queremos una persona que pueda hacer todo lo posible, y obtener la mayor alegría posible al interactuar en el mundo “.

  • Was this article helpful?
  • Yes   No