Es un momento difícil para ser padre de un adolescente. Después de meses de estar encerrados en casa lejos de sus amigos, sin poder asistir a la escuela o salir, la mayoría de los niños están ansiosos por volver a la vida que tenían antes de la pandemia. Hacer que los adolescentes tomen en serio la seguridad es una lucha constante, y a medida que el país avanza hacia la reapertura, es más importante que nunca asegurarse de que los jóvenes sigan las reglas.

Lea más artículos sobre la crisis del coronavirus aquí.

¿Cómo pueden los padres respetar las necesidades de sus hijos adolescentes mientras ayudan a sus adolescentes (y a todos los demás) a mantenerse seguros? Incluso si la reapertura no ha comenzado en su área, nunca es demasiado temprano para comenzar a hablar sobre cuál será el enfoque de su familia. Discutir lo que viene puede ayudar a los adolescentes a sentirse más preparados y aumentar las probabilidades de un comportamiento inteligente y seguro cuando llegue el momento.

Escuche a su adolescente

“Lo primero es siempre tratar de entender cuál es la postura de su hijo adolescente”, dice Lindsey Giller, PsyD, psicóloga clínica del Child Mind Institute. Para los adultos, las preocupaciones de los adolescentes (“¡Me vería ridículo con un tapabocas (cubreboca o mascarilla)!”). O las prioridades (“Necesito ir al parque con mis amigos el sábado”) pueden parecer un poco bobas. Pero tomarlos en serio es clave para establecer líneas abiertas de comunicación.

“No descarte las preocupaciones de su hijo, incluso si a usted le parecen triviales”, dice la Dra. Giller. “Sus amigos son sus vidas y ahí es donde se supone que debe estar su desarrollo social en este momento. Tener 16 ó 17 años y no poder ver a tus amigos, novio o novia durante dos meses es un gran problema”.

En lugar de imponer mandatos (que, seamos realistas, es probable que los adolescentes no sigan), tener una idea clara de lo que quieren y necesitan hará que sea más fácil elaborar reglas que puedan seguir razonablemente.

Empatizar y validar

“¡No es justo!” es un sentimiento con el que todos estamos familiarizados. La mayoría de nosotros lo hemos sentido más de una vez desde que esto comenzó. Pero pocos lo sienten de manera más espléndida que los adolescentes, cuyas vidas se han visto afectadas justo cuando establecer sus propias identidades y presionar por la independencia es lo más importante.

Es probable que los adolescentes sientan la injusticia profundamente, dice Lindsay Macchia, PhD, psicóloga clínica en el Child Mind Institute: es injusto que esto haya sucedido, que todavía ocurra después de meses de cuarentena y que, aunque ellos no estén entre las personas con mayor riesgo, no puedan volver a hacer las cosas como solían hacerlo.

Mientras más valida los sentimientos de su hijo adolescente, dice la Dra.Macchia, más espacio le dará para que puedan ser abiertos y expresarse. En este caso, puede estar explícitamente de acuerdo con ellos. Podría decirle: “Tienes toda la razón. Es injusto. Yo también lo siento. Es aburrido y es un fastidio. Pero es lo que debemos hacer para mantener a todos a salvo”.

Esa validación, agrega la Dra. Giller, “puede llevarlos a un lugar donde acepten más lo que usted diga a continuación”.

Crear perspectiva

La cuarentena ha sido un largo trabajo. Tanto tiempo, de hecho, que puede ser difícil recordar que en realidad solo han pasado dos meses. “Esos dos meses pueden parecer una eternidad, especialmente en las mentes de los adolescentes”, dice la Dra. Giller. “Pero puede recordarles que realmente no es para siempre”. Puede que no termine pronto, pero no durará el resto de sus vidas. Ayudar a su hijo adolescente a recordar que las restricciones son realmente temporales puede hacer que sea más fácil seguir las reglas mientras tanto.

Apéguese a los hechos

Habiendo visto el impacto de la pandemia, sabemos lo importante que es tomar precauciones y queremos que nuestros hijos también las tomen en serio. Así que puede ser molesto cuando la respuesta de su hijo a su recomendación de tener cuidado sea un inexpresivo “Ok, mamá” (sin levantar la vista del teléfono) o el temido “Uh-huh”. Es tentador querer seguir explicando hasta que parecen entenderlo o “asustarlos” para que cumplan, pero eso puede ser contraproducente.

“No es tanto lo que dice sino cómo lo dice”, explica la Dra. Macchia. Es probable que los adolescentes, explica, rechacen los sermones o el comportamiento excesivo. Evite la visión de catástrofe o enfocarse en los peores escenarios para tener un impacto. Decir algo como “Si no te tomas esto en serio, la gente morirá” puede hacer que su hijo adolescente sea más propenso a ignorarlo.

En cambio, concéntrese en ser transparente y estar conectado con ellos, dice la Dra. Macchia. Haga hincapié en que esto afecta a todos, que tienen un papel que desempeñar y que tiene fe en que están a la altura del desafío.

Suscríbase al boletín semanal.

Use fuentes confiables

Si los adolescentes son escépticos sobre los riesgos que representa el coronavirus, no dude en recurrir a fuentes confiables y basadas en hechos y datos científicos como los CDC, la Organización Mundial de la Salud o NPR. Incluso podría concertar una llamada con su médico o el pediatra de su hijo, si tienen una buena relación. “Incluir a otros para que digan: ‘Esto es real, no se trata solo de la preocupación de los padres’, puede ayudar”, dice la Dra. Macchia.

Los adolescentes también pueden leer o escuchar información que va en contra de lo que dice la comunidad científica. Para evitar la información errónea, pregúntele a su hijo qué está leyendo y ayúdelo a asegurarse de que la información provenga de una fuente confiable.

Personalice la situación

Si su hijo no ha sido afectado personalmente por el virus, puede parecer ajeno, irreal y es poco probable que lo afecte. También saben que menos jóvenes se han enfermado gravemente, lo que puede hacer que parezca aún menos relevante para sus vidas.

Ayude a los adolescentes a establecer la conexión citando el peligro para familiares y amigos mayores. También puede enfatizar que lo que hacemos ahora puede tener un gran impacto en el aspecto de nuestras vidas en el futuro. Si nadie toma precaución cuando los lugares vuelvan a abrir, podríamos terminar con más brotes, lo que significa más bloqueos y más interrupciones en cosas como la escuela, la universidad y poder ver amigos. El objetivo es ayudar a los adolescentes a ver que sus miedos no son exagerados, y que el distanciamiento social es importante en formas que los afectan directamente.

Vincule independencia con seguridad

Tarde o temprano, sus adolescentes saldrán y verán a sus amigos, de una forma u otra. “Los padres realmente quieren poder confiar en sus adolescentes”, dice la Dra. Macchia. “Y los adolescentes quieren recuperar algo de su libertad”.

Cuando salgan, la Dra. Macchia recomienda vincular la independencia con el cumplimiento de las medidas de seguridad. Cuanto más dispuestos estén a tomar en serio las precauciones de seguridad, como distanciarse, usar una cobreboca o solo socializar al aire libre, más libertad podrán tener. Trabajen juntos para intercambiar ideas sobre las formas en que pueden pasar el rato con amigos de forma segura. Por ejemplo:

  • Mida 6 pies de distancia y practique mantenerse separado a esa distancia. (“¡Está más lejos de lo que piensa!”, Dice la Dra. Giller).
  • Haga una lista de lugares al aire libre donde su hijo adolescente pueda reunirse de manera segura con amigos, como un parque cercano (si no está demasiado lleno), la playa o incluso el patio trasero para un picnic con distanciamiento social.
  • Haga o compre tapabocas que sean atractivos para que su adolescente tenga más probabilidades de usar. Incluso podría sugerir que obtengan los mismos para sus amigos.

Prepárese para situaciones difíciles

Incluso con los adolescentes más cooperadores, surgirán desafíos. Es posible que tengan amigos que no toman en serio (o cuyas familias no lo hacen) las prácticas de seguridad. Una forma de preparar a los jóvenes para que se apeguen a su plan es enfatizar los valores de su familia y reconocer que no todos los comparten. “Al igual que lo haría con un niño cuyos amigos están involucrados en otros comportamientos peligrosos, como el uso de sustancias, desea validar lo difícil que es para su hijo sobrellevar la situación”, dice la Dra. Macchia.

También puede ser útil darle a su hijo práctica para lidiar con situaciones difíciles antes de que surjan. La Dra. Giller recomienda ser abierto con su hijo adolescente sobre el hecho de que algunos de sus amigos podrían no seguir las reglas y podrían presionarlo para que haga lo mismo. Podría preguntar: ¿Qué harías en esa situación? ¿Cuáles son algunas cosas que podrías decirle a tu amigo? “Pueden comenzar a considerar cómo se mantendrían fieles a sus valores, incluso si existe este nuevo elemento de presión de grupo o de adaptación”, dice la Dra. Giller. De lo contrario, también puede ofrecerse como una excusa general para desviar la presión de grupo: “No puedo. Mi madre es muy estricta”. Cualquiera que sea la estrategia que utilice, la preparación facilitará que los niños encuentren su voz cuando surja un momento incómodo.

Confronte la mentira de inmediato

Los adolescentes mienten. Es molesto en el mejor de los casos, peligroso en el peor y definitivamente algo que preocupa a los padres, especialmente ahora. Nunca ha sido tan vital para los niños decir la verdad sobre lo que están haciendo y ser honestos si han cometido un error, así todos pueden estar seguros de que el resto de la familia (especialmente los parientes mayores o más vulnerables) se mantengan seguros.

“Cuando los niños mienten, a menudo sólo intentan escapar de las consecuencias”, señala la Dra. Macchia. Los padres, sugiere, pueden evitar esto ofreciendo a los jóvenes una salida sin castigo cuando cometan errores.

Hagan un acuerdo de que si son totalmente sinceros, pondrá a un lado cualquier tipo de castigo o sermón. “Lo más importante es que le digan si se han equivocado y si han estado expuestos”, dice la Dra. Macchia. Ayude a su adolescente a comprender que estas son circunstancias extraordinarias y que las consecuencias de mentir podrían ser mucho más graves que le vayan a gritar o ser castigado.

Sobre todo, recuérdele a su adolescente (¡y a usted mismo!) que aunque estamos en medio de un momento muy difícil, esta crisis, como tantas otras, pasará. Todos estamos en el mismo equipo y lo que hagamos ahora decidirá qué sucederá después.

¿Sabía que el Child Mind Institute está ofreciendo servicios de telemedicina? Obtenga más información sobre telemedicina

Lea más artículos sobre la crisis del coronavirus aquí.