La adolescencia es una época difícil. Los adolescentes apenas están comenzando a establecer sus identidades y esto a menudo significa probar los límites de los controles de los padres. Cuando se trata de drogas y alcohol, salirse de los límites puede conducir a un territorio peligroso.

Establecer reglas claras sobre el uso de sustancias ayuda a dar a los adolescentes la estructura que necesitan para mantenerse seguros. Seamos realistas: No puede garantizar que sus reglas no se rompan. Pero la investigación demuestra que los niños que tienen reglas claras son menos propensos que los niños que no las tienen a meterse en problemas serios. Incluso cuando se rompen las reglas, los adolescentes, cuyos padres han expresado claramente lo que es y no es aceptable, tienen menos probabilidades de llegar a los extremos y son más propensos a tomar decisiones más seguras.

Así que usted necesita tener la conversación, pero para muchos padres iniciar una conversación potencialmente difícil es desalentador. Unos cuantos consejos pueden ayudar a romper el hielo y a hacer que la experiencia sea más ligera y productiva para todos.

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Planee la conversación

Iniciar abruptamente una conversación seria con su adolescente puede hacerlo sentir acorralado y, por lo tanto, que se ponga a la defensiva. Dele un aviso con anticipación y asegúrese de ser claro sobre lo que conversarán, para que todos estén preparados mentalmente. “Mañana por la noche vamos a tener una conversación sobre la bebida y las drogas. No estás en problemas. Sólo quiero hablar de lo que pensamos y escuchar cualquier preocupación que puedas tener”.

Deje las reglas claras

Explique claramente sus reglas y las consecuencias específicas por romperlas. Evitar la ambigüedad le permite a su adolescente saber lo que usted espera, y la investigación muestra que los niños tienden a ser más seguros cuando los padres establecen límites. Y para los niños que están siendo presionados a hacer algo con lo que no se sienten cómodos, puede ser más fácil si saben que pueden usar a sus padres como excusa para decir que no.

Explique sus razones

Sea muy claro acerca de sus razones para prohibir el uso de sustancias. A menudo se ordena a los adolescentes que hagan las cosas sin que se les dé una razón clara del porqué, y al darles explicaciones, usted los está invitando a tener una conversación más abierta y adulta.

Las consecuencias potenciales de beber y consumir drogas son reales. Cualquier tipo de experimentación es ilegal cuando se es adolescente y es peligroso.

Sea honesto y racional. Obviamente, algunas sustancias ilegales son más peligrosas que otras. La heroína es más peligrosa que la marihuana. Pero cualquier sustancia puede ser perjudicial: una cerveza intoxica, pero 10 cervezas podrían ser mortales.

Y cualquier consumo de sustancias limita la capacidad de pensar claramente y los niños son más propensos a encontrarse en situaciones problemáticas y potencialmente peligrosas, como conducir bajo la influencia del alcohol o tener encuentros sexuales no deseados o riesgosos. También puede afectarlos en la escuela. Si las autoridades los descubren consumiendo drogas o bebiendo, eso podría quedarse en su registro, algo que no querrán cuando soliciten admisión en las universidades, y si practican deportes podrían ser expulsados del equipo.

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Obedezca la regla de oro

Hable con sus hijos de la forma en que le gustaría que le hablen. Los adolescentes son extremadamente sensibles a la condescendencia, y es importante recordar que al final del día son ellos los que tomarán las decisiones finales. Trátelos como los adultos que usted quiere que se conviertan. Al mostrar respeto, está modelando un buen comportamiento y dejándoles saber que espera que actúen responsablemente, no sólo por el bien de usted, sino también por el bien de ellos.

Déjelos hablar

Dé a los niños la oportunidad de expresar sus preocupaciones y sentimientos. Es posible que hayan estado esperando una oportunidad para hacer preguntas o para informarse sobre algo que les preocupa. Abrir un diálogo igualitario y activo aumentará las posibilidades de que su hijo se sienta cómodo siendo honesto con usted en el futuro.

El dilema de, “Lo aprendí de ti, papá”

Los padres a veces se sienten hipócritas ocultando sus propias experiencias. Si su hijo le pregunta si alguna vez ha probado drogas, puede optar por mantener sus experiencias privadas (no todo en su historia necesita estar disponible para sus hijos) u optar por compartirlas, pero no sea nostálgico al recordarlo ni haga lucir glamorosas sus experiencias. También puede explicar que, como padre, es su trabajo ayudarlos a evitar las cosas de las que luego se arrepentirán, y el uso de sustancias definitivamente aumenta las posibilidades de hacer algo de lo que se pueden arrepentir.

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Amnistía condicional

Lo que queremos, en primer lugar, es que los niños estén seguros. Ser abierto y honesto con sus hijos acerca de las drogas los alienta a corresponder. Una forma de crear salvaguardias para su adolescente es tener una “política de amnistía”.

En una situación de amnistía, su hijo puede llamar y pedir ayuda sin incurrir en las repercusiones regulares que pudiera tener si hubiera intentado ocultar su comportamiento. Las políticas de amnistía mantienen a los niños seguros y los alientan a tomar las decisiones apropiadas sin quitarles responsabilidad.

Por ejemplo: Si su hijo (o su chofer designado) se emborracha en una fiesta y él/ella quiere irse, puede llamarlo y pedirle que lo vaya a buscar o puede pedir un taxi en lugar de ponerse en riesgo. Eso le permitiría volver a casa e irse a la cama sin gritos ni castigos. Por la mañana usted y su hijo podrían tener una charla sobre el consumo de alcohol y la seguridad.

Una conversación continua

Hablar con su adolescente sobre el abuso de sustancias debe ser un proceso, no un solo evento. Los factores de riesgo para el consumo de sustancias pueden cambiar y multiplicarse a medida que los adolescentes superan las pruebas y presiones de la adolescencia. Manténgase alerta de los cambios en el estado de ánimo y el comportamiento de su niño, si cambia sus grupos de compañeros y otras señales de que podría ser el momento de volver a hablar sobre su seguridad y sus expectativas.

Asegúrese de que saben que su conversación es una conversación abierta y que es una vía de ida y vuelta. “Voy a estar hablando contigo sobre esto a veces, y si tienes alguna pregunta o inquietud también puedes preguntarme”. Mantener las líneas de comunicación abiertas lo ayudará a usted y a su adolescente a sentirse comprometidos y seguros durante un tiempo potencialmente turbulento.

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