P: Me siento perdida y angustiada por mi hijo. Llora casi todos los días en el kinder porque me extraña. Me preocupa que no haga amigos. No necesito que sea el más popular, pero quiero que se divierta y que participe. Suele llorar durante el almuerzo y no quiere participar en el patio de recreo. Dice que los niños no le invitan a jugar. No sé si jugaría incluso si se lo pidieran.

Le hago muchas preguntas y probablemente lo estoy empeorando (pienso que soy demasiado pesada). He intentado explicarle que yo tengo un trabajo y que él tiene otro, y que siempre estaré allí al final del día para pasar un rato juntos. No quiero que los niños piensen que es un llorica. ¿Qué puedo hacer para ayudarle disfrutar del día?

R: Tiene que ser muy duro ir a trabajar cada día cuando está preocupada por su hijo. Me gusta que le diga que usted tiene su trabajo, y que él tiene el suyo, pero que usted estará allí al final del día. Son muy buenos mensajes.

Es cierto que hacer muchas preguntas no es la mejor estrategia. Cuando uno intenta obtener información de niños pequeños, a menudo uno se siente como si le estuviera hablando a la pared y no es raro que los niños con edad de ir al kinder den poca información cuando se les pregunta acerca de su día. En lugar de ello lo primero que yo haría sería hablar con sus maestros para recabar toda la información que ellos observan. ¿Está teniendo dificultades durante momentos de transición o períodos de tiempo no estructurados, o llora durante todo el día?. Otra buena opción sería que un trabajador social o un psicólogo escolar observara a su hijo. Lo haría discretamente y le proporcionaría algunos datos objetivos útiles.

El uso de recompensas para estimular el comportamiento valiente que quiere ver en su hijo también puede ser útil. Simplemente el uso de estímulos verbales puede ser muy eficaz. Felicitarlo cuando observe que hace algo valiente (por ejemplo, el gran trabajo de salir del auto y entrar en la escuela). Los estímulos verbales ayudan a que su hijo se sienta bien y promueven una autoestima sana al tiempo que refuerzan los comportamientos que desea ver en él. También podría ofrecerle incentivos más elaborados al conseguir las metas que su hijo está tratando de lograr. Por ejemplo, puede ponerle el objetivo de que hable con alguien en el almuerzo y luego cada vez que hable con alguien recibirá una pegatina. Por cada cinco pegatinas él puede conseguir un premio en el que ambos estén de acuerdo. También puede utilizar comentarios que le ayuden a conseguir sus metas. Por ejemplo, si usted oye que le gusta un niño en particular en la escuela, una meta puede ser que juegue con ese niño.

La cuestión es que, como madre, sus emociones van a responder cuando escuche a su hijo decir que está triste y que le extraña. Dé un paso atrás y obtenga información objetiva de sus maestros y de otras personas en la escuela. Disponer de más información le ayudará a decidir qué hacer a continuación.