Ask An Expert / Dificultades en la crianza

Mi hijo de 15 años necesita ver a un terapeuta, pero no quiere. ¿Cómo puedo ayudarlo a obtener la ayuda que necesita?

No es fácil, pero un el terapeuta correcto puede hacer toda la diferencia

Alan Ravitz, MD, MS

Hola. Tengo a un hijo de 15 años que necesita desesperadamente algún tipo de psicoterapia regular, pero se niega a cooperar. Está diagnosticado con un trastorno de humor, TDAH, trastorno de oposición desafiante y ansiedad. Me dice que la terapia es una pérdida de tiempo y de dinero. ¿Cómo puedo conseguir ayuda si él se niega a cooperar conmigo? ¿Y cómo encuentro a un terapeuta adecuado que tenga la experiencia necesaria para lidiar con los niños como él?

Voy a empezar diciéndole que los psicoterapeutas pueden ser muy variados en términos de sus estilos de terapia y sus personalidades. Sé que puede ser difícil encontrar el tratamiento que funcione para su hijo y a la persona adecuada que se lo pueda ofrecer, pero usted está lidiando con esto bien, ya reconoció que su hijo necesita ayuda a pesar de que él se resista.

Es posible que el pesimismo generalizado que exhibe su hijo no esté basado solamente en sus experiencias de terapia anteriores, sino que también es un síntoma de su trastorno de humor. No es algo raro que los síntomas de un trastorno psiquiátrico sean lo que le impidan al paciente estar dispuesto a someterse al tratamiento.

Aunque la terapia no es una pérdida de tiempo y de dinero, a veces se puede sentir como una pérdida de tiempo y de dinero hasta que encuentren al terapeuta adecuado que encaje bien con la personalidad y con las necesidades de su hijo, lo cual hará que la terapia se sienta más como un camino desafiante cuyo final tiene una recompensa maravillosa. La meta de usted y de su hijo debería ser alcanzar esta recompensa.

Como no he evaluado a su hijo, no les puedo ofrecer ningún consejo específico acerca del tipo de terapeuta que necesitan. Pero sí les puedo decir que hay dos tipos de tratamiento psicoterapéuticos basados en evidencia para tratar la depresión; estos dos son la terapia cognitivo-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en inglés), y la terapia interpersonal (TIP, por sus siglas en inglés).

Por lo tanto, creo que le ayudaría conceptualizar al tratamiento en términos de una “alianza terapéutica”, compuesta de un conjunto de gente (usted, su hijo y los profesionales) que están trabajando juntos para mejorar la vida de su hijo. Esta alianza solo funciona si a su hijo le cae bien la persona que lo está tratando, estoy seguro que usted entiende el porqué. No todos los terapeutas van a encajar bien con su hijo, pero el que sí sea puede ayudarle a su hijo muchísimo.

Y la persona que encaje bien probablemente también tendrá una personalidad que le permitirá escuchar a su hijo activamente y conversar con su hijo en vez de solamente escucharlo en silencio. En general, a los pacientes les gustan más los terapeutas que son dinámicos, y si a su hijo le cae bien el terapeuta, como le acabo de decir, estará más dispuesto a construir dicha alianza y también a aceptar el tratamiento.

También puede ser útil para usted entender algo llamado “las entrevistas motivacionales”, un tipo de tratamiento que normalmente se aplica para los pacientes con historias de abuso de sustancias, pero también puede ser apropiado para su caso. Esto se debe a que el método de “entrevistas motivacionales” se basa en conocer y entender dónde está un paciente en términos de ambivalencia y de su propia autoevaluación, y trabajar con él para que pueda cambiar y entender sus propios problemas de comportamiento. No estoy diciendo que esta estrategia sea la mejor para su hijo, pero, al pensar de qué estrategia adoptarán usted y su hijo, a usted le ayudará a interactuar con su hijo, y posiblemente lo podría ayudar a encontrar a un terapeuta con el que su hijo pueda tener interacciones significativas.

Finalmente, debería decirle que, aunque una prescripción de medicamentos apropiados no sea la solución final para todos los problemas de humor, de ansiedad y de comportamiento, sí pueden marcar la diferencia entre el pesimismo que exhibe su hijo y un cambio de actitud positiva hacia el tratamiento terapéutico. Yo sugiero que también considere conseguir una cita con un psiquiatra de niños y adolescentes mientras encuentra a otros profesionales. Esto podría ofrecerle a su hijo la oportunidad de dejarse ayudar.

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