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Cómo lograr que otras personas de la familia estén de acuerdo con el tratamiento

Cuando todas las personas adultas cercanas trabajan en colaboración, a los niños les va mejor.

Escrito por: Juliann Garey

Expertos clínicos: Dave Anderson, PhD , Catherine Lord, PhD , Rachel Busman, PsyD, ABPP

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Nunca es fácil reconocer que tu hija o hijo tiene un problema de salud mental serio, y luego dar el difícil paso de buscar un diagnóstico y un tratamiento. En un mundo ideal, mamás y papás que buscan atención médica para sus hijos deberían contar con el apoyo de sus familiares, de otros cuidadores y de los maestros de sus hijos. Pero la realidad es que no es nada inusual que lo que reciban sean más bien críticas y cuestionamientos por parte de personas cercanas. En algunos casos, puede que integrantes de su familia extendida o incluso sus propios cuidadores hablen de manera inapropiada con los niños sobre su diagnóstico o tratamiento.

Rachel Busman, PsyD, psicóloga clínica, trabaja con niños que tienen mutismo selectivo, un trastorno de ansiedad que les impide hablar en la escuela y en otros entornos fuera del hogar. Cuando todas las personas adultas cercanas a la niña o niño trabajan conjuntamente, la terapia especializada es un tratamiento muy efectivo. Pero el tratamiento se puede ver entorpecido si se dan mensajes contradictorios a los niños. La Dra. Busman ha escuchado que a veces hay abuelos que dicen cosas como: “Ella simplemente es tímida. Ya se le pasará. No hay necesidad de todo esto. Solo necesita animarse”.

El otro problema, agrega, es que la familia podría malinterpretar la incapacidad de hablar de una niña o niño como una forma de rebeldía, y concluir que sus padres simplemente necesitan aplicar un poco más de disciplina.

Lo mismo aplica en el caso de niños con otros trastornos de salud mental y del aprendizaje.

Escepticismo sobre el TDAH

“A menudo vemos esto en el caso del TDAH, cuando integrantes de la familia extendida dicen que la niña o niño solo necesita esforzarse más, que no está intentándolo lo suficiente”, dice David Anderson, PhD, psicólogo clínico en el Child Mind Institute. “Sus familiares suelen observar a los niños mientras realizan actividades que disfrutan, como ver la televisión o jugar en la computadora, cuando se están concentrando muy bien. No observan cómo se comportan en la escuela, por lo que invalidan la dificultad que realmente tienen allí”.

El escepticismo puede ser especialmente agresivo cuando se trata de medicamentos, añade el Dr. Anderson. “Uno de los problemas que hay en el caso del TDAH es que la medicación es uno de los tratamientos más efectivos, así que todo el estigma que acompaña a la medicación psiquiátrica es algo que las familias deben escuchar, a pesar de que los medicamentos para el TDAH son unos de los más investigados y los más seguros cuando los supervisa un psiquiatra infantil o de adolescentes”.

Negación del autismo

Catherine Lord, PhD, quien es una distinguida experta en autismo en la UCLA, dice que el rechazo de familiares es un “gran problema” en el caso de niños pequeños que están en el espectro, para quienes el diagnóstico y el tratamiento temprano son cruciales. “A menudo la primera reacción de abuelos, y también de amistades, es: ‘Oh no, si él es tan lindo’. ¿Cómo puede ser eso cierto?”.

“Un impulso común, explica la Dra. Lord, es el de asegurar a madres y padres que el comportamiento que están viendo no es nada inusual. Les podrían decir: `Tu padre no habló hasta que tuvo seis años´ (lo que probablemente sea inexacto, dado lo poco fiables que son nuestros recuerdos). ‘Y míralo ahora. Entonces, ¿por qué estás haciendo tanto escándalo?”.

Y aún más problemáticos son aquellos familiares que culpan de los síntomas a los padres: “Solo es una malcriada. Si no cedieras todo el tiempo, estaría bien”.

Cómo ayudar a familiares a sumarse

Madres y padres se podrían convencer de no participar en el tratamiento (ya sea terapia o medicación), porque las personas a su alrededor les dicen que el trastorno de su hija o hijo no es real, o que el tratamiento es una pérdida de dinero. A veces estas actitudes son generacionales, y a veces pueden ser culturales. Cualquiera que sea la razón, es importante que las demás personas adultas involucradas en la vida de tu hija o hijo estén de acuerdo con el diagnóstico y se adhieran al plan de tratamiento para que sea efectivo. Estos son algunos consejos sobre cómo lograrlo.

Prioriza

Es importante priorizar. ¿Qué tan importante es para la niña o niño esa persona escéptica con quien están tratando? Si no lo es, la mejor opción podría ser minimizar las interacciones con esta persona. Si le dicen algo que incomoda a tu hija o hijo, siempre puedes responder con algo tranquilizador como: “Sabes que eso no es lo que pensamos en casa, ¿verdad?”. En el caso de familiares, como abuelos o hermanos, que juegan un papel importante en la vida de tu hija o hijo, la respuesta a esta pregunta generalmente es sí, es alguien muy importante, por lo que vale la pena sentarse con esa persona y tener una conversación honesta.

Escribe un guion

La Dra. Busman recomienda que madres y padres escriban un guion, o “puntos a tratar”, antes de entrar a lo que se podría convertir en una conversación potencialmente emocional. Luego, habla con esta persona a solas. “Nunca querrás entablar esta conversación frente a los niños —dice la Dra. Busman— porque entonces tu hija o hijo verá a la tía Suzie como mala, o verá al abuelo como malo”. Lleva contigo un papel con anotaciones que puedas consultar, cosas que les dijo el especialista y que querrás explicar.

Practica lo que quieres decir

Saber qué quieres decir y decirlo pueden ser dos cosas diferentes, por lo que practicar en voz alta los puntos que quieres tratar te puede ayudar a tener más confianza y sentirte más a gusto al discutir el diagnóstico, señala la Dra. Lord. “Aconsejamos a las familias que lo practiquen cinco veces antes de tener la conversación”.

Empieza con agradecimiento

La Dra. Busman les dice a las familias que empiecen la conversación expresándole al abuelo o a la tía o al cuidador su agradecimiento por el papel que desempeñan en la vida de su hija o hijo. “Empieza con lo positivo y con el agradecimiento”, dice. Entonces, si por ejemplo, estás hablando con tu hermana, le puedes decir: “Eres una tía estupenda. Significas mucho para mi hijo. Sé que puede que no estés de acuerdo con el tratamiento que he buscado para él, pero realmente necesitamos que apoyes lo que estamos haciendo”.

Explica el diagnóstico

Lo más claramente posible, explica el diagnóstico al familiar o cuidador. También puede ser de ayuda dar algunos ejemplos concretos de los comportamientos que has observado. ¿Cuál es la diferencia entre una niña o niño con un comportamiento típico y el tipo de comportamientos que has estado viendo en tu hija o hijo?

Fomenta las preguntas

Es importante decirle a la persona: “Sé que te preocupas por mi hija o hijo y quiero oír lo que piensas”. Al escuchar, puedes obtener mucha información sobre lo que la persona entiende o no entiende, o cuáles pueden ser sus preocupaciones con respecto al tratamiento. Trata de averiguar cuáles son los problemas para poder abordarlos.

Describe el tratamiento

Ya sea que se trate de terapia del comportamiento o de medicación, explícale lo básico a tu familia. Esto también puede ser una oportunidad para hablar de los objetivos que esperas alcanzar con el tratamiento y las maneras en que tú (y tu familia) pueden ayudar a reforzar esos objetivos. Si ya has visto algunos resultados positivos, menciona ese progreso con la persona de la familia en cuestión.

Mantén un enfoque positivo

“Les decimos a mamás y papás todo el tiempo, díganle a su hijo lo que quieren que haga, en lugar de lo que no quieren que haga”, dice la Dra. Busman. Y esa misma idea aplica a las personas involucradas en la vida de tu hija o hijo. “No le des a las personas una lista de cosas que no deben hacer. Dales algunos consejos sobre las cosas que sí pueden hacer”. Muchos abuelos o cuidadores o maestros que tienen diferentes estilos de crianza se sumarán si tú les ayudas a entender lo que se supone que deben hacer, por ejemplo, cómo elogiar y reforzar los comportamientos que está desarrollando tu hija o hijo, en lugar de cómo responder a un comportamiento negativo.

Comparte las herramientas que has adquirido

Comparte los detalles de lo que has aprendido con el especialista y las habilidades que has estado practicando con tu hija o hijo. Tus familiares seguramente no conocerán muchas de estas habilidades. Por lo tanto, la Dra. Busman dice que les puedes decir algo como: “He aprendido tantas cosas realmente útiles. Estas son algunas de las herramientas que he incorporado”.

Cuando tengas dudas, culpa al terapeuta

Cuando se trata de una persona escéptica, la Dra. Busman sostiene que está bien echarle la “culpa” al terapeuta. Le puedes decir a la persona: “La psicóloga dijo que tienes que dejar de hablar así, porque no ayuda”. Muchos terapeutas tienen la disposición de comunicarse directamente con la familia extendida o con cuidadores. “He hecho llamadas por Skype”, dice la Dra. Busman. “He enviado correos electrónicos a una persona. He hecho que mamá venga con la abuela”.

Ofrece recursos

También les podrías recomendar algunos recursos confiables en línea. “Si una niña, por ejemplo, tiene un problema de aprendizaje o de atención —explica la Dra. Busman— el abuelo o cuidador podrían averiguar algunos detalles más específicos acerca de lo que implica el diagnóstico de la niña, o lo que significan sus retos académicos, para que lo entiendan mejor”. El Child Mind Institute tiene un gran archivo de artículos sobre terapias y medicamentos y lo útiles que pueden ser cuando el especialista determina que son necesarios. Otros sitios útiles pueden ser Understood, para niños con TDAH o discapacidades del aprendizaje, así como Selective Mutism Association, International OCD Foundation, National Eating Disorders Association o Autism Speaks (en inglés). El profesional clínico de tu hija o hijo también te puede ofrecer una hoja informativa o un recurso particular que recomienden.

Protege a tu hija o hijo

Lamentablemente, hay algunas situaciones en las que, por mucho que lo intentes, simplemente no puedes convencer a la persona adulta cercana. Si esa relación está dañando a tu hija o hijo, o si está perjudicando el tratamiento, te tienes que preparar para alejar a tu hija o u hijo de esa influencia nociva. “Trabajé con una familia en la que la hermana de la madre le decía cosas realmente inapropiadas al niño”, dice la Dra. Busman. “Desvalorizaba su ansiedad, hacía que la madre se sintiera como una mala madre. Era muy crítica y realmente hiriente”.

En ese caso, la Dra. Busman adoptó un enfoque más firme de lo habitual, aconsejando a los padres que le dijeran a la tía: “No vamos a poder verte si hablas de esta manera, porque en realidad es perjudicial”. Pero como en última instancia todas las personas involucradas en la vida de los niños solo quieren lo mejor para ellos, generalmente hay alguna manera de ayudar a que esa persona en la vida de tu hija o hijo entre en razón.

Última revisión o actualización: 8 de abril de 2026.

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