Ask An Expert / Sueño

Mi nieta tiene autismo, es extremadamente hiperactiva y sus horas de sueño son muy irregulares. Sus medicamentos cambian constantemente. ¿Qué puedo hacer?

La supervisión de los medicamentos es importante, pero hay que pensar en un conjunto más amplio de intervenciones para el autismo

Ron J. Steingard, MD
Ron J. Steingard, MD

Associate Medical Director; Senior Pediatric Psychopharmacologist

Child Mind Institute

A mi nieta la diagnosticaron con autismo y retraso mental. No habla y es extremadamente hiperactiva. Su patrón de sueño es irregular. Le cambian constantemente la medicación. Actualmente toma Geodon y clonidina. Rara vez tiene una noche completa de descanso. ¿Se beneficiaría más de una evaluación hecha por un psicofarmacólogo? Estamos abiertos a tomar alguna nueva dirección ya que todos los medicamentos han fracasado en su totalidad.

Antes de llegar a la pregunta de una nueva evaluación, me gustaría discutir los síntomas y comportamientos que le preocupan. El sueño es difícil para muchos niños con autismo. Los investigadores han intentado durante años encontrar medicamentos que no sólo induzcan el sueño, sino que también lo regulen para abordar esta preocupación, pero no han tenido éxito. Aunque no se desarrolló originalmente con este propósito, la clonidina a veces es útil para inducir el sueño pero no para sostenerlo. (La clonidina también se utiliza a menudo en el tratamiento del TDAH, del cual parece que su nieta tiene al menos algunos síntomas.)

Pero la cuestión más importante, y esto es, por supuesto, difícil de determinar debido a sus déficits de comunicación, es si su nieta quiere o necesita el sueño que tendemos a creer que necesita. De acuerdo com mi experiencia, muchas personas con autismo tienen patrones de sueño fundamentalmente diferentes a los de aquellos que no están en el espectro, lo que me lleva a creer que puede haber una base fisiológica para estos patrones. Los cerebros de los autistas son profundamente diferentes a los nuestros, y creo que muchas personas con autismo simplemente no duermen, o quizás no necesiten, 8 horas de sueño. Si este es el caso, entonces esta es una propuesta difícil para los cuidadores, pero creo que es algo que debe ser considerado.

En cuanto a la prescripción de ziprasidona (Geodon), que se clasifica como “segunda generación” o “antipsicótico atípico”, puede funcionar esencialmente para ayudar a reducir el comportamiento impulsivo o agresivo. Esto me lleva a pensar que junto con la hiperactividad de su nieta puede haber cierta impulsividad e incluso agresividad, ya sea hacia ella misma o hacia los demás.

Ahora bien, no me parece nada extraño esta combinación de medicamentos en una niña con problemas de control de impulsos y de sueño. Pero sí me hace preguntarme quién está recetando y controlando estas prescripciones. En mi experiencia, un pediatra, un neurólogo pediátrico o un pediatra del desarrollo, que probablemente haría un diagnóstico de autismo y gestionaría el cuidado del niño, no siempre se sentiría cómodo recetando esta combinación de medicamentos sin la consulta de un psiquiatra. En cualquier caso, cualquier régimen de medicamentos psicotrópicos debe ser supervisado por un profesional que se sienta cómodo y que tenga experiencia con ese tipo de prescripciones, así que creo que se justifica una evaluación del plan de tratamiento por parte de un psiquiatra de niños y adolescentes con experiencia en psicofarmacología si aún no tiene uno.

Pero el punto más importante que debo señalar es que todas las demás intervenciones que hemos aprendido a ofrecer a los jóvenes con autismo son mucho más importantes que la psicofarmacología. Siempre que he participado en el tratamiento de un niño con autismo, ha sido como consultor, un radio de una rueda cuyo centro es un equipo de intervención integral que está capacitado en una serie de intervenciones que pueden incluir intervenciones conductuales, intervenciones del habla y el lenguaje, formación en habilidades sociales, terapia ocupacional y fisioterapia. Los medicamentos por sí solos nunca son suficientes y no pueden tratar los síntomas principales del autismo, por un lado, y por otro, “se necesita de todo un pueblo” para ayudar a los niños con este trastorno a aprender el lenguaje y los aspectos básicos de la interacción social y a desarrollar su potencial. Espero de verdad que tenga una red de apoyo como ésta para su nieta, y si no es así, mi primera prioridad sería construir una.

Para terminar, es un hecho que los medicamentos no siempre alivian lo que vemos como síntomas angustiosos del autismo y, cuando funcionan, el impacto suele ser ligero. Sin embargo, la adición de intervenciones conductuales (como el análisis conductual aplicado o ABA, por sus siglas en inglés), del habla y del lenguaje, y de las habilidades sociales puede conseguir que las personas con autismo adquieran habilidades útiles para moverse por el mundo que de una manera que no habrían podido.