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Cómo ayudar a los niños quisquillosos para comer

No los obligue, pero encuentre formas de ayudarlos a sentirse bien probando nuevos sabores

Rachel Ehmke

Tener niños quisquillosos para comer es una de las quejas más comunes entre los padres. Es raro el niño que come cualquier cosa, que come de todo, que prueba vegetales nuevos, cocina extranjera y nueces en su pastel de chocolate, sin reservas. En vez de eso, la mayoría de los niños (como la mayoría de los adultos, solo que con más frecuencia) encuentran que algunos alimentos son desagradables. Los vegetales son un problema frecuente, mientras que los postres procesados y las papas fritas típicamente no lo son.

“Creo que todos los padres han dicho en algún momento, ‘¡Mi hijo es muy quisquilloso para comer!’– observa Rachel Busman, PsyD, psicóloga especializada en ansiedad en el Child Mind Institute. –Es muy común (y normal) que los niños pasen por etapas en las que son un poco más exigentes, especialmente cuando intentan afirmar su autonomía. De repente, todo es: ‘yo me quiero poner el abrigo’, ‘quiero cepillarme los dientes solo’; ‘quiero elegir la comida que como’, etc.”.

A medida que los niños crecen, sus gustos también se empiezan a desarrollar, por lo que es natural si un niño que antes se comía felizmente lo que tenía en frente, se vuelve más selectivo a medida que madura. Tampoco es inusual que los niños sean tan cautelosos al comer que haya menos cosas que comerían que las que no comerían.

No fuerce la comida en los niños

[fbshare “Hacer que un niño se siente en la mesa hasta que el plato quede limpio no es la mejor manera de hacer que coma.”]

A pesar de que queremos que nuestros hijos coman todos los vegetales y consuman todos los niveles de la pirámide alimenticia, forzar el problema puede tener el efecto opuesto. “Hacer que un niño se siente en la mesa hasta que el plato quede limpio no es la mejor manera de hacer que coma”, advierte la Dra. Busman. Forzar la comida angustia tanto a los padres como a los niños y crea asociaciones negativas.

Mientras el pediatra diga que su hijo está sano y que está comiendo una variedad de alimentos, no empiece una batalla por cada vegetal verde.

Intente expandir sutilmente el menú

Para los niños quisquillosos, la Dra. Busman recomienda respetar las cosas que le gustan al niño y animarlo a probar cosas nuevas. Usted puede ser un buen modelo a seguir si es un comensal aventurero. Prepare una lista de alimentos nuevos para que la familia pruebe y hagan un juego: ¿Qué probaremos esta noche? Incluso podría hacer algo creativo como bingo de comida.

Los padres también deben promover reintegrar alimentos que pudieron no haber sido aceptados la primera vez. A veces se necesita una segunda probada (o una nueva receta) para descubrir que algo realmente sabe bien. Usted también puede modelar esta actitud. Pruebe una comida que no le haya gustado en el pasado y explíquele que le está dando otra oportunidad porque sus gustos pueden haber cambiado. Queremos mostrar a los niños que somos adaptables.

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No haga una segunda comida

Cuando a los niños no les gusta lo que hay para la cena, algunos padres se sienten obligados a hacer otra cosa. Esto sienta un mal precedente y realmente no alienta a los niños a dar una oportunidad a las cosas nuevas. “Siempre digo: ‘Este no es el restaurante de 24 horas de mamá’, –dice la Dra. Busman. –Los padres no deberían hacer una comida nueva cada vez que un niño decida que no le gusta la cena”.

En cambio, la Dra. Busman sugiere tener disponible una segunda opción estándar, algo rápido como ensalada y yogur o un tazón de cereal, para las noches en que los niños no pueden soportar lo que se ofrece en la cena. Cuando todos saben que hay una alternativa estándar a la que recurrir, se elimina la presión tanto a los padres como a los niños. Por supuesto, esta estrategia solo funciona para los niños que son quisquillosos ocasionalmente, no para los niños que quieren tener un tazón de cereal para la cena todas las noches.

Lidie con la comida no deseada con calma

También es importante enseñar a los niños que una comida no se arruina si entra en contacto con algo que no les gusta. Encontrar un pepinillo no deseado en su hamburguesa no la contaminará. Se debe alentar a los niños a que pongan los alimentos que no les gustan a un lado, en otro plato o que se ofrezcan compartirlos con otra persona.

Esto puede ser difícil de aceptar para algunos niños, pero es una lección importante y es otra cosa que usted puede modelar para sus hijos. Si a usted no le gustan las fresas, pero el restaurante la pone en sus panqueques, muestre que usted puede ponerlas a un lado con calma y disfrutar de su desayuno.

Estrategias para transformar a los comensales quisquillosos

La mejor manera de reformar a los comensales quisquillosos es involucrarlos más con su comida. Una buena forma de hacer esto es ir de compras juntos. La Dra. Busman recomienda llevar a su hijo al supermercado y pedirle que elija algunas cosas nuevas que él crea que le pueden gustar. Pruebe una variedad de frutas y vegetales, panes, carnes y quesos. Su hijo podría descubrir que le gustan los alimentos con sabores ahumados o prefiere las manzanas que son más agrias que dulces.

Cocinar juntos es otra excelente manera de que los niños se sientan más abiertos a alimentos nuevos. Buscar recetas, especialmente recetas fáciles para niños, por Internet o en libros de cocina. Encuentre algo que ambos piensen que se ve bien y háganlo juntos. Después de elegir la receta y estimular la curiosidad, los niños estarán mucho más ansiosos por probar algo nuevo. Una noche de los favoritos de la familia, ya sea una noche de pizza o de sándwiches caseros, son perfectos para esto. Inventen un montón de ingredientes divertidos y empiecen a experimentar.


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