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Cómo desarrollar la autoconfianza de los niños en sí mismos

Los niños varones enfrentan su propio conjunto de desafíos basados en el género. Estas son algunas maneras de ayudar.

Beth Arky

Cuando se discute acerca de autoconfianza en niños y adolescentes, el enfoque suele estar en las niñas. Después de todo, ellas tienen que luchar contra las expectativas de que deberían ser increíblemente delgadas y agradables. Sin embargo, los expertos dicen que la autoconfianza de los niños también está en riesgo debido a los estereotipos de género, que también los hacen sentir inadecuados cuando creen que no cumplen con las expectativas y cuando tienen pocas oportunidades para expresar sus sentimientos. “Existe el mito de que los niños no tienen tantos sentimientos o de que no se conmueven tanto”, dice Rachel Busman, PsyD, psicóloga clínica sénior del Child Mind Institute. “Estas son percepciones equivocadas. También necesitamos ser cariñosos con nuestros niños”.

Pero, ¿cómo pueden lograr esto los adultos en la vida de los niños? Examinamos algunos de los desafíos que enfrentan los niños y los consejos de los expertos sobre cómo abordarlos. Nuestro panel incluye al Dr. Busman; Michael Thompson, PhD (en inglés), coautor del libro Raising Cain: Protecting the Emotional Life of Boys, y Catherine Steiner-Adair, EdD (en inglés), psicóloga clínica y consultora de escuela.

La escuela es más difícil para los niños varones

Los niños son más impulsivos y tienen más dificultad para quedarse sentados quietos y prestar atención que las niñas, dice la Dra. Steiner-Adair. Al mismo tiempo, muchas escuelas no están diseñadas para ofrecer descansos cortos durante el día, lo cual sería de ayuda para ellos, y de hecho: ayudaría a todos los estudiantes. “Así que cuando los niños no pueden quedarse sentados y esperar su turno, y la clase es demasiado grande, lo que pasa es que se vuelven problemáticos: gritan la respuesta”, dice la Dra Steiner-Adair. “Y debido a que están interrumpiendo, el hecho de que tuvieran la respuesta correcta no cuenta, simplemente porque no pudieron aguantarse y esperar su turno”.

Lo que cuenta es que ellos interrumpieron, y cuando son criticados de manera repetida por este tipo de comportamiento, su autoestima disminuye. Y no solo eso: “también disminuye su amor por los estudios y el aprendizaje”, dice la Dra. Steiner-Adair.

El Dr. Thompson concuerda y señala que muchas tareas escolares pueden avergonzar a un niño, y esa vergüenza a menudo se transforma en ira. “Y entonces todo el mundo dice: ‘Tenemos un niño demasiado enojado’, como si nada hubiera desencadenando su ira”, dice. Lo mismo con un niño que no puede leer en el kínder. “Él dice: ‘Odio esto. Odio leer’. [Pero] lo que él quiere decir es: ‘Me avergüenza no poder leer mejor’”.

Cómo ayudar

  • Elogie. Si un niño está teniendo dificultades en la escuela, los maestros deben hacer un esfuerzo y buscar oportunidades para felicitarlo cuando hace algo bien, incluso si es algo pequeño. Un flujo constante de elogios no solo hace que los niños se sientan más felices y más seguros en la escuela, sino que según los psicólogos, “atrapar a los niños siendo buenos” también puede ayudar a moldear su comportamiento de forma positiva.
  • Desafíe a los niños y permítales desarrollar habilidades. El Dr. Thompson solía enseñar en Outward Bound, donde se inculcan habilidades de supervivencia. “Exponga a los niños como grupo a una situación muy difícil, y permita que ellos la resuelvan y encuentren su propio liderazgo”, dice. “Ellos volverán pensando: ‘Lo hicimos. Lo hicimos’. Verá mucha confianza”. Pero no tiene que ser tan extremo como eso. Si bien puede ser que los niños estén retrasados con respecto a las niñas, ellos pueden y se debe esperar que aprendan habilidades, incluso poder hacer su propio sándwich. “Se trata de crear una situación en la que puedan desarrollar una habilidad, y que les permitirá obtener autoestima como resultado”, dice el Dr. Thompson.

Competencia constante

Los niños se ven forzados a una estricta jerarquía en la que se comparan sin piedad con otros niños. “Los niños se preguntan siempre: ‘¿Quién es el más alto? ¿Quién es el más rápido? ¿Quién es el más grande? ¿Quién es el rey de la colina?’”, dice el doctor Steiner-Adair. “Y dentro de eso vienen algunas luchas reales. ¿Y si realmente no eres así? ¿Qué pasa si no eres atlético? Creo que es una gran vulnerabilidad para los niños”.

Cómo ayudar

  • Hable sobre lo diferente, no sobre lo mejor. Es importante enfatizar las cualidades únicas del niño, dice el Dr. Busman. Los niños necesitan saber que todos tenemos diferentes habilidades y crecemos y aprendemos a diferentes ritmos.
  • Haga que su hijo se familiarice con los medios de comunicación. Busman sugiere ver la televisión con su hijo o discutir lo que están haciendo en Internet. “Tal vez usted ve algo en la televisión que retrata a los niños de una manera estereotipada”, dice. “Entonces puede decir: ‘Eso es interesante, no todos los niños son así. Algunos niños son muy buenos en los deportes y otros no’“. Y si ve un ejemplo particularmente bueno para imitar, también es una buena oportunidad para resaltar sus atributos: ‘Ese tipo es genial. Es muy listo, respetado por la gente que lo rodea y es muy amable’”.
  • Modelos a seguir más variados. Thompson señala que mostrar modelos a seguir masculinos que sean una alternativa a la cultura atlética (digamos, artistas, maestros, cocineros, músicos) le muestra a los niños que hay maneras diferentes y legítimas de desarrollar sus talentos y aun así ser valorados. “Si quieres darles confianza a los niños, entonces les transmites la sensación de que las habilidades que ellos tienen les van a hacer ganar el respeto de otros hombres y niños”.

Se espera que los niños sean “fuertes”

Incluso hoy en día, las normas sociales a menudo dictan que los niños no deben llorar. “Así que lo que se les enseña a los niños es que cuando se sientan tristes, cuando se sientan frustrados, no se pongan tristes sino que se enojen”, dice Steiner-Adair. “Hemos hecho algunos progresos, pero en general la situación sigue siendo tal que a los 8 años, un niño tiene que aprender a no llorar”.

Ella señala que les estamos pidiendo esto a los niños justo a la edad en la que están desarrollando la capacidad de “sentir emociones realmente más profundas y significativas y la empatía para desconectarse de su propia tristeza y vulnerabilidad”. Más adelante, estos niños convertidos en jóvenes tienen que aprender a comunicar sus pensamientos y emociones “sin sentir que de alguna manera están violando su masculinidad”.

Cómo ayudar

  • Déjelos llorar. Puede hacerle saber a los niños que no deben avergonzarse de las lágrimas, que usted no se avergüenza si lloran, y que expresar sus sentimientos no significa que sean débiles.
  • Sea abierto sobre los sentimientos. Los padres también pueden validar la tristeza o la ira de sus hijos al animarlos a hablar sobre sus emociones. La hora de acostarse puede ser una gran oportunidad para conversar con los niños más pequeños, y con los adolescentes, a menudo se puede conseguir que se abran cuando viajan juntos en el auto. “Ni siquiera tiene que ser una conversación profunda, solo pasar revista”, dice el Dr. Busman. “Se trata de abrir el diálogo”. Los padres también deben apoyar las emociones de sus hijos al decirles que está bien sentirlas y que todos las sienten. Añade que los libros pueden ser útiles en ese aspecto. Por ejemplo, ella tiene uno para su hijo llamado Tough Guys Have Feelings, Too (en inglés), con personajes como un luchador perdedor y un astronauta que extraña su hogar y se siente triste. Libros como este muestran a los niños que los sentimientos de tristeza o negativos son normales y que no hay nada de qué avergonzarse.
  • Servir de ejemplo. “Tengo la esperanza de que también podamos modelar una visión más saludable de cómo ser un niño que puede expresar emociones”, dice la Dra. Busman. “Creo que el padre y los otros hombres en la vida de los niños pueden servir como ejemplos a seguir al expresar sus emociones y enseñarle a los niños la forma en que ellos manejan las decepciones”.

Burlas o acoso

El acoso (o bullying) no es saludable ni para el que acosa ni para quien es víctima de acoso. “Cuando usted tiene un código de género que dice que solo hay lugar para uno en la cima, entonces los niños se definen a sí mismos y se hacen mejores empujando a otros hacia abajo”, dice el Dr. Steiner-Adair. “Entonces, vemos mucha agresión lateral sutil, y a veces no tan sutil, y vemos muchas burlas”. Cualquier signo de debilidad es campo libre, incluyendo no ser bueno en los deportes o incluso ser demasiado inteligente.

Cómo ayudar

Enfatizar la empatía. Desde temprana edad, los padres pueden animar a los niños a ser conscientes de cómo los demás piensan y sienten, y a tomar en cuenta esos sentimientos. Busman dice que muchas escuelas primarias tienen algún tipo de currículo social emocional, que enseña la resolución de conflictos, y señala que es bueno que los padres sepan sobre ellos para que puedan darles seguimiento.

  • Fomente amistades y actividades con las niñas. Jugar con las niñas e interactuar con ellas en la escuela y en las actividades coeducativas puede reducir la competitividad con otros niños y darles la oportunidad de desarrollar intereses que no son tradicionalmente masculinos con menos temor al ridículo.
  • No permita que se hable mal de los demás en su hogar. Deje que los niños sepan que insultar a otros niños llamándolos débiles o perdedores (o algo peor) no es aceptable, ni viniendo de parte de ellos ni de sus amigos, y asegúrese de que los adultos de su familia tampoco lo hagan.
  • Enseñe a los niños a defenderse por sí mismos. Aunque los adultos pueden necesitar intervenir cuando el acoso ocurre, la Dra. Busman dice que se debe enseñar a los niños a tratar de manejar estas situaciones por sí mismos. Los padres pueden hablar con antelación con sus hijos sobre el acoso y ensayar estrategias para manejarlo. Por ejemplo, puede ayudar tener preparado un breve guión que un niño puede decir si alguien se dirige a él, para desviar lo que está pasando. De igual modo, juntos pueden crear estrategias para hacer una lista de algunos adultos o amigos a los que podría acudir en busca de apoyo.