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Cómo fomentar la resiliencia en los niños

Por qué se necesita una comunidad solidaria para ayudar a los niños a recuperarse de una experiencia traumática.

A los niños les suceden cosas malas. Por más que queramos, no podemos cambiar eso. Lo que podemos hacer es tratar de ayudar a los niños a recuperarse de la manera más saludable posible. Podemos alentar y fomentar su resiliencia innata.

¿Qué es la resiliencia? La resiliencia es conseguir un nivel de adaptación social y emocionalmente deseable, a pesar de la exposición a un riesgo importante. ¿A qué tipo de riesgo nos referimos? A todo tipo: desde ser víctima de un ataque terrorista hasta ser víctima de una violación, o ser víctima de un divorcio, o de un mal maestro en la escuela, o de un vecindario realmente muy complicado. Porque todas estas cosas les suceden a los niños. Aunque algunos de estos problemas son peores que otros, son todos problemas reales que pueden ser factores importantes de estrés en los niños.

Cuando hablamos de trauma, no hablamos de una experiencia adversa. De lo que hablamos es de la incapacidad de recuperarse de esa experiencia adversa. No es la experiencia en sí misma la que ocasiona el trauma, es la experiencia subjetiva de ese evento la que ocasiona el trauma, la respuesta no enteramente adaptativa a esa experiencia. Es la manera en que respondemos emocionalmente a ello, la manera en que pensamos sobre ello, la manera en que lo “archivamos”.

El apoyo es clave para la recuperación

La manera en que un niño responde a una experiencia perturbadora depende, no solo de su temperamento o de lo que sucedió en el pasado, sino de lo que sucede después de la experiencia: el tipo de apoyo que recibe de su entorno. Si tiene un sistema de apoyo efectivo, tiene buenas posibilidades de recuperarse del trauma. Si tiene un sistema de apoyo ineficaz, o no cuenta con ningún sistema de apoyo, sus posibilidades son mucho más reducidas.

Es útil pensar esto en términos de algo que se conoce como ecología social, y que proviene del trabajo de un psicólogo llamado Urie Bronfenbrenner. Básicamente, lo que Bronfenbrenner dijo es que no existe tal cosa como una persona. Una persona solo existe dentro de un contexto. Es posible que usted me observe y encuentre que me porto muy bien, pero usted no sabe cómo me porto en casa. Puede que también me comporte muy bien en casa, pero en realidad usted no lo sabe. Depende del contexto.

A lo que nos referimos con ecología social es a un entorno de cuidado que incluye (pero va más allá): a la familia inmediata, a los compañeros, la escuela, los entornos comunitarios más amplios, y en última instancia, a los sistemas de creencias culturales y políticas.

Un niño existe dentro de aquello que Bronfenbrenner llamó un microsistema. El microsistema incluye cosas como la familia, la escuela, los compañeros, las creencias religiosas, el lugar de trabajo y el vecindario. Todo lo que se puede describir como entidades sociales e interpersonales con las cuales interactúa el niño de manera directa comprenden su microsistema.

Cuanto más apoyo haya en el sistema ecológico de un niño, mejor será el resultado.

Las comunidades cuentan

Por supuesto, existen características individuales que se relacionan con el desarrollo de la resiliencia: la inteligencia, las habilidades sociales, las habilidades de afrontamiento (es decir, la capacidad de mantenerse regulado psicológicamente hablando, incluso cuando se experimentan emociones fuertes, y estar lo suficientemente calmado para pensar), un temperamento optimista y un sentido de agencia o empoderamiento.

Sin embargo, lo que muestra la investigación sobre resiliencia es que las comunidades son las que marcan la diferencia. Las comunidades incluyen a los padres, hermanos, maestros, amigos y otros compañeros que comparten la misma experiencia que la persona que ha pasado por un trauma. Si un niño puede establecer contacto en su comunidad, especialmente con compañeros con los que tiene experiencias compartidas, eso hace una gran diferencia en términos del resultado final.

Regresando al modelo de Bronfenbrenner, lo que ayuda a la adaptación es tener dentro del microsistema una relación de apoyo con un adulto cariñoso y que se preocupa. Si un niño ha experimentado un trauma, la familia será su principal fuente de apoyo. Pero lo que a veces sucede es que, si bien hay adultos cariñosos y que se preocupan, están tan abrumados ellos mismos por lo que sea que haya sucedido que puede que no estén disponibles. Por esto, si hay otros adultos en la comunidad que puedan asumir de manera temporal el papel de brindar afecto y protección, eso puede marcar una enorme diferencia. Vivir en vecindarios solidarios, ir a una escuela en la que hay apoyos disponibles y pertenecer a grupos juveniles: todas estas actividades serán de ayuda para fomentar una adaptación saludable.

Tratamiento para la familia

Tuve un caso en el que una madre iba conduciendo un automóvil. La hija y el padre iban en el automóvil. Tuvieron un accidente. El padre murió y la niña sobrevivió. La madre también sobrevivió, pero se sentía tan culpable por haber sido quien conducía el automóvil que no estaba disponible para su hija. Hasta que no lográramos ayudar a la madre, ella no podría ayudar a su hija. Con el apoyo y tratamiento adecuados, una vez que todo se resolvió, fue una madre maravillosa, cariñosa y excepcionalmente competente como figura materna. Pero primero necesitó algunos servicios de salud mental.

Si usted observa los datos, lo que marca la mayor diferencia son las intervenciones comunitarias, no las intervenciones individuales. Yo soy psiquiatra, por lo que tenía el sesgo de pensar que las intervenciones individuales deberían ser las que marcaran la mayor diferencia. Pero si usted observa la información disponible, son las intervenciones de la comunidad.

Después de un evento traumático, las familias tienen que hacer un cambio de roles y objetivos. A veces, lo que sucede es que un hijo mayor tiene que cuidar de un hermano menor. A veces, un hijo tiene que ocuparse de cocinar y limpiar, porque los padres no pueden hacerlo. A veces, un padre que solía quedarse en casa tiene que salir, conseguir un trabajo y ganarse la vida, porque no hay suficiente dinero para mantener a la familia. Las familias deben cambiar sus objetivos, y a veces tienen que cambiar su entorno emocional o físico.

Reconstruir la estructura y la rutina

El apoyo externo se vuelve más importante, entonces, como una manera de restaurar la previsibilidad. Lo que se necesita hacer es restablecer una especie de rutina predecible. Esto ayuda a instaurar un sentido de futuro. La organización es increíblemente importante. Cuando las cosas son caóticas, es muy difícil concebir un futuro. Algún tipo de estructura es de vital importancia. A menudo, esto se puede obtener mediante la participación en actividades grupales, y a veces, lo que más ayuda es ayudar a otras personas. Eso es muy, muy importante.

Se ha demostrado que tener acceso a atención médica, a atención de la salud mental, a servicios sociales e instituciones religiosas hacen grandes diferencias en términos de fomentar una respuesta resiliente ante experiencias traumáticas. Se llama a esto colaboración empoderada. Cuando se tiene un niño que ha experimentado eventos traumáticos, familias enteras que han experimentado eventos traumáticos, se necesitan sistemas de apoyo social que trabajen juntos.