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El maestro y los padres de una niña de primer grado dicen que no retiene información de un día para otro. ¿Qué evaluación sugiere?

Respuesta de Michael Rosenthal, PhD

Q Soy patólogo del habla y el lenguaje, y una niña de primer grado ha sido referida conmigo para que la evalúe. Su maestro dice que no retiene información de un día para otro. Sus padres reportan preocupaciones similares. Su cognición general es normal. Tiene desafíos con la lectura. Sus habilidades de lenguaje oral y de procesamiento auditivo están dentro de los límites normales. ¿Qué evaluación(es) sugeriría?

Este es un tipo de referencia bastante común (que tiene que ver con la retención de información, particularmente en niños pequeños) pero es importante entender que lo que los padres y maestros describen como “no retener información”podría tratarse de muchas cosas diferentes. Es posible que la niña no esté aprendiendo la información en primera instancia, o que la conozca pero no sea capaz de demostrarla, entre otras opciones.

Creo que este caso sería un buen candidato para una evaluación neuropsicológica, precisamente porque podría haber muchas cuestiones en juego.

Cuando planteo una evaluación como esta, tengo un par de hipótesis que ya he generado en base a la información disponible. Ella podría tener una discapacidad específica de aprendizaje en  lectura. Podría tener problemas de atención o del funcionamiento ejecutivo. Puede que sea brillante, pero procesa las cosas mucho más lentamente que sus compañeros. Podría sentir ansiedad que interfiere con sus estudios. Podría haber otros factores en juego que sean completamente ajenos a la escuela, como dificultad para dormir o problemas médicos que entorpecen el proceso de aprendizaje. Hay tantas cosas que podrían conducir a los problemas para retener información.

Y eso es exactamente lo que una evaluación neuropsicológica está diseñada para distinguir. Además de evaluar directamente sus habilidades de pensamiento y aprendizaje, hablamos con los niños y sus padres, entrevistamos a los maestros y a los médicos, revisamos sus expedientes. A veces observamos a los niños en la escuela. Juntamos todas las piezas, como un detective, para averiguar qué está pasando y cómo ayudar mejor al niño tanto dentro como fuera de la escuela.

Así que yo recomendaría una evaluación, o al menos una reunión preliminar con un neuropsicólogo como primer paso. A veces, cuando las familias no están seguras de qué tipo de pruebas o servicios necesitan, las invitamos a hacer una entrevista inicial con el propósito de que vayan conociendo el terreno. Entonces nos sentimos más cómodos diciendo: “Es necesaria una evaluación neuropsicológica”. O, por otro lado: “Realmente necesita este tratamiento o esta terapia”, con base en la información que tenemos.

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