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Los adolescentes y 'Los juegos del hambre'

Qué puede enseñarnos sobre la adolescencia este thriller distópico

Caroline Miller

Las películas de Los juegos del hambre causaron furor entre millones de adolescentes, así como también en un grupo más pequeño de adultos que se dejó seducir por la serie de novelas distópicas de Suzanne Collins.

Su premisa no es precisamente graciosa, el espectáculo de un grupo de adolescentes luchando hasta la muerte en un concurso de gladiadores patrocinado por el Estado. Y, si estuviera mal hecho, podría ser groseramente voyerista. Pero los libros están inteligentemente redactados, y la joven heroína, Katniss, es una combinación convincente de valentía y vulnerabilidad, talento e imperfección.

Collins ofrece una crítica oscura y divertida a nuestra cultura de la fama instantánea, a la industria de la belleza y al ya conocido arco narrativo de los programas de telerrealidad, desde Survivor hasta America’s Next Top Model. Y hace que este concurso trate sobre todas las cosas que cuentan: la humanidad, la lealtad, la honestidad, la autenticidad.

El mundo emocional de la adolescencia

Pero los libros y las películas de Los juegos del hambre son también una gran oportunidad para que los padres experimenten el mundo emocional de la adolescencia, donde la competición a menudo parece ser brutal, el resultado de la prueba del día siguiente es una cuestión de vida o muerte, y los adultos no son nada dignos de confianza.

No es una coincidencia que la ciencia ficción para jóvenes adultos esté tan a menudo enmarcada en un sombrío mundo futurista en el que los niños luchan por resistir o subvertir un régimen represivo. En estos populares libros, las batallas por la expresión personal y la individualidad (la trilogía de Los juegos del hambre ha vendido más de 26 millones de ejemplares) reflejan los retos a los que se enfrentan los adolescentes: averiguar quiénes son y quieren ser, qué y quiénes les importan.

Vacilo en comparar a las brutales autoridades de Los juegos del hambre, que obligan a los adolescentes a masacrarse unos a otros para el entretenimiento televisado de las fiestas, con el director de la high school o el conjunto de padres promedio. Pero los niños sienten profundamente, a medida que se desarrollan sus capacidades, los límites que afrontan con mayor frecuencia.

El apocalipsis ahora

Y si el espectáculo del deporte de sangre en un mundo postapocalíptico de ricos y pobres extremos parece un poco, bien, extremo, eso también refleja la intensidad de la emoción adolescente. Desde el punto de vista del desarrollo, estos son los años en los que las regiones emocionales del cerebro se han desarrollado más rápidamente que las regiones que tienen que ver con el juicio y la regulación, lo que da como resultado no sólo el clásico comportamiento de riesgo, sino una emoción abrumadora y a veces cegadora: esa es la razón por la que debemos preocuparnos cuando los adolescentes se deprimen.

Como escribe Lev Grossman en la revista Time (página en inglés), “ya sea porque tenemos más perspectiva o porque simplemente estamos hastiados, nada nos parece gran cosa. Pero hay que derribar el planeta entero para que coincida con lo que ocurre en el universo interior de un adolescente. El apocalipsis es donde ellos viven”.

Jennifer Lawrence recibe muchas valoraciones por interpretar a Katniss, lo cual es genial, porque las protagonistas femeninas fuertes no podrían ser más valiosas para nuestros adolescentes. Katniss es atractiva en parte porque no está completamente idealizada: Como dijo Katie Roiphe (página en inglés), con aprobación, “Katniss es mandona, malhumorada, malcriada, exigente, irritable. En resumen, pertenece a una tribu reciente de heroínas populares: la adolescente pequeña y difícil que manifiesta una enorme fuerza física y moral. Es a la vez asesina y víctima, representando de algún modo la fuerza femenina y la vulnerabilidad femenina, todo mezclado y entrelazado, peligrosa y ambiguamente, en uno solo”.

Considere el mensaje de que Katniss no triunfa porque se le hayan otorgado superpoderes, sino porque ha desarrollado su habilidad con años de práctica. Y puede que Katniss sea letal con el arco y las flechas, pero cuando se trata de un romance, que por supuesto lo es, es todo menos hábil. Sus dos intereses amorosos le causan tanta confusión como anhelo, de nuevo un reflejo revelador de las experiencias románticas de muchos adolescentes.

Por supuesto, todos sabemos, cortesía de Pat Benatar, que “El amor es un campo de batalla”. Pero para aquellos padres que puedan haber olvidado su propia adolescencia, Los juegos del hambre es un recordatorio de que la adolescencia también es un campo de batalla, y es de ayuda si puede ponerse en el lugar de sus hijos y echar un vistazo al panorama. Porque los niños, como Katniss, no tienen más remedio que sentir lo que sienten y hacer lo que hacen.