AuDHD es un término que combina autismo y TDAH, y se usa para describir a las personas que tienen ambos trastornos. No es un diagnóstico oficial, pero pretende llamar la atención hacia la experiencia de tener tanto autismo como TDAH, algo bastante común.
¿Qué es el AuDHD?
Cuando se diagnostican tanto autismo como TDAH.
Experto clínico: Conner James Black, PhD
in EnglishPuntos clave
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AuDHD es un término (derivado de la combinación en inglés de Autism+ADHD) que se usa cuando alguien tiene tanto autismo como TDAH y que pone énfasis en la experiencia de vivir con rasgos de ambas condiciones, las cuales pueden interactuar de formas complejas.
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Los síntomas de autismo y TDAH pueden tener un efecto combinado, lo que intensifica los retos relacionados con la atención, la interacción social y la regulación emocional.
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Los rasgos de ambos trastornos también pueden producir una tensión interna en las y los niños, quienes podrían ansiar el orden pero ser incapaces de organizarse, o preferir la rutina pero comportarse de forma impulsiva.
AuDHD es un nuevo término que se utiliza para describir a las personas que tienen tanto autismo como TDAH. No es un diagnóstico oficial, pero pretende llamar la atención sobre el efecto combinado de tener ambos trastornos.
Tener tanto autismo como TDAH es bastante común: estudios (en inglés) estiman que entre el 50% y el 70 % de las personas con trastorno del espectro autista también tienen TDAH (aunque la mayoría de las personas con TDAH no tienen autismo).
No fue sino hasta 2013 cuando se reconoció la posibilidad de tener ambos trastornos en el DSM-5, la guía de trastornos de salud mental. Antes de eso, se consideraba que los dos diagnósticos eran mutuamente excluyentes. Pero la creciente evidencia de lo común que es tener síntomas de ambos, y un mayor reconocimiento de la frecuencia con la que las personas tienen varios trastornos del desarrollo relacionados, llevó a un cambio en las directrices.
Puesto que la combinación se ha reconocido hace tan poco tiempo, hay pocos estudios sobre cómo afecta a las personas tener ambos trastornos, dice Conner Black, PhD, director asociado del Centro clínico para el autismo del Child Mind Institute. El término AuDHD fue acuñado por defensores del autismo para destacar la experiencia de tener síntomas de ambos, ya que pueden interactuar de formas confusas.
¿Cuáles son los síntomas del AuDHD?
Tanto el autismo como el TDAH son trastornos del desarrollo neurológico, y cada cual involucra problemas de atención, dificultades sociales y problemas para regular las emociones. Para entender la experiencia de un diagnóstico dual, debemos examinar los comportamientos asociados al autismo frente a los del TDAH, y cómo pueden interactuar.
Problemas de atención
Autismo: Los niños con autismo tienden a centrar toda su atención en sus intereses específicos, y les cuesta cambiar de tarea o prestar atención cuando se les pide. “La falta de atención en niños autistas — dice el Dr. Black— se debe más a que la actividad está guiada por el interés propio de los niños y resulta más atractiva que lo que se les propone en ese momento”.
TDAH: El TDAH les dificulta de forma inusual la concentración a niñas y niños, así como seguir instrucciones. “La distracción en quienes tienen TDAH se debe a que les cuesta enfocarse en una tarea o actividad concreta”, dice el Dr. Black.
TDAH y autismo (AuDHD): Los desafíos para poner atención se agravan en quienes tienen ambos trastornos. Puede que se muestren inflexibles respecto ante aquello a lo que prestan atención (por ejemplo, queriendo centrarse en un interés especial a costa de otra cosa), y también tener verdaderas dificultades para prestar atención a cosas que no les representan un interés personal.
Autismo: Niños con autismo tienen problemas para interpretar las señales no verbales y mantener conversaciones fluidas.
TDAH: Niños con TDAH pueden tener dificultades sociales debido a su comportamiento impulsivo, así como a su tendencia a interrumpir, a no escuchar a las demás personas ni esperar su turno.
TDAH y autismo (AuDHD): “Niños con ambos trastornos pueden tener dificultad para interpretar las señales sociales y comprender el flujo natural de una conversación”, afirma el Dr. Black. “Pero también pueden tener problemas de impulsividad, como esperar su turno para hablar. Sus desafíos sociales se pueden ver agravados”.
Regulación emocional
Autismo: Niños en el espectro del autismo pueden tener dificultad para manejar emociones intensas, lo que puede conducir a mal comportamiento. Podrían experimentar angustia emocional como resultado de una sobrecarga sensorial, un cambio inesperado o confusión social, lo que les puede ocasionar una crisis. Los estallidos emocionales pueden parecer repentinos, pero por lo general se debe a que “no son muy conscientes de sus propias emociones ni de cómo estas les afectan físicamente, por lo que les cuesta reconocer cuándo su reacción emocional se está acumulando”, dice el Dr. Black.
TDAH: Niños con TDAH también pueden tener dificultad para manejar emociones intensas, pero los estallidos emocionales suelen ocurrir como resultado de la frustración o la impulsividad. “En el TDAH, con frecuencia se observan estas reacciones emocionales extremas, en las que parece que la persona pasa de cero a cien como reacción a un acontecimiento”, añade el Dr. Black.
TDAH y autismo (AuDHD): En el caso de niños con autismo y TDAH, “con frecuencia vemos episodios de comportamiento muy intensos — explica el Dr. Black— ya sea agresividad o algún tipo de crisis. La combinación de ambos trastornos agrava algunos de esos desafíos”.
Cuando los dos trastornos entran en conflicto
Tener tanto autismo como TDAH puede significar tener rasgos que apuntan hacia direcciones opuestas. Por ejemplo, las personas autistas se suelen sentir más cómodas con una rutina estable: los cambios pueden suponer un reto. Pero las personas con TDAH con frecuencia son impulsivas: tienden a disfrutar del cambio y a buscar nuevas experiencias. Estas tendencias contradictorias pueden ser difíciles de manejar.
“Veo a niños que dicen cosas como: ‘Sé que tengo la ropa tirada por todo el piso y realmente quiero recogerla, pero mis dificultades con la función ejecutiva no me dejan hacerlo’”, dice el Dr. Black.“Es como si las dos partes se enfrentaran entre sí”.
Otro ejemplo son las situaciones sociales, las cuales se pueden volver muy complicadas para niños con un diagnóstico dual, según el Dr. Black. “Una niña que tiene TDAH y autismo podría actuar de forma impulsiva y luego analizar en exceso la situación social en la que se encontraba: ‘¿Hablé demasiado? ¿Dije algo incorrecto? ¿Intervine cuando no debía?’”. Para alguien a quien le cuesta interpretar las situaciones sociales debido a su autismo, la impulsividad del TDAH le podría hacer sentir aún más incomodidad.
Mayor riesgo de ansiedad y depresión
El Dr. Black señala que niños que tienen TDAH o autismo ya tienen un mayor riesgo de ansiedad y depresión que otros niños. Aunque la investigación no es sólida, los estudios indican que este riesgo puede ser mayor en niños que tienen ambos trastornos, dice.
El Dr. Black plantea la hipótesis de que el mayor riesgo podría provenir de esos desafíos sociales agravados —que provocan ansiedad social, por ejemplo— o de sentir que nadie les comprende. “Las personas con AuDHD hablan de cómo se sienten incomprendidas. No han encontrado a personas similares a ellas. Realmente sienten que son diferentes a quienes les rodean”, dice. “Creo que eso puede llevar a problemas de identidad y también a dificultades relacionadas con el estado de ánimo. Hay múltiples vías que podrían agravar los síntomas de ansiedad y depresión”.
¿Cuándo se diagnostica el AuDHD?
El Dr. Black señala que el autismo se puede diagnosticar con fiabilidad a una edad más temprana que el TDAH. Por eso, se suele diagnosticar primero el autismo, y los síntomas del TDAH se reconocen más tarde, lo que lleva al segundo diagnóstico.
El autismo se puede diagnosticar en niños de tan solo 18 meses, mientras que el TDAH se suele diagnosticar al empezar la escuela, que es cuando niñas y niños empiezan a tener problemas para prestar atención, quedarse en su asiento o manejar la impulsividad.
Cuando un paciente en edad preescolar acude a su consulta y cumple con los criterios de autismo, dice el Dr. Black, puede que le realice una evaluación para detectar hiperactividad y problemas de atención. Pero con frecuencia es demasiado pronto, ya que los niños de esa edad suelen tener un comportamiento muy activo y se distraen con facilidad. “En niños muy pequeños, con frecuencia no damos un diagnóstico coexistente”, explica el Dr. Black. “Eso se haría en una evaluación futura o cuando se presenten dificultades adicionales: se hace más evidente una vez que llegan a la edad escolar, donde hay mayores expectativas de que permanezcas en tu asiento y prestes atención a lo que dice el maestro”.
Cuando el TDAH se diagnostica primero
No es inusual que a preescolares que están en el espectro se les diagnostique primero TDAH y que años más tarde reciban el diagnóstico de autismo (un estudio en inglés muestra que el retraso promedio entre un diagnóstico y el otro es de tres años). En algunos casos, el diagnóstico de TDAH está equivocado. En otros casos, ambos trastornos están presentes, pero el autismo pasa desapercibido (es frecuente que la combinación de autismo y TDAH se interprete como TDAH grave).
Una de las razones por las que las señales de autismo pueden pasar desapercibidas es que el TDAH es más del doble de frecuente que el autismo y resulta mucho más familiar para pediatras que atienden a niñas y niños en la primera infancia. “El TDAH es muchas veces el primer diagnóstico que consideran las y los proveedores médicos, porque están haciendo la evaluación desde esa perspectiva”, dice el Dr. Black. Puede que el diagnóstico de autismo se retrase hasta que se hace evidente que el tratamiento para el TDAH no está funcionando. “Ya sea que intenten con medicación o con terapia para el TDAH, si no hay mejoría, entonces se llega al diagnóstico de autismo”.
Las primeras señales de autismo también son más difíciles de reconocer si no eres especialista, y no se puede dar un diagnóstico preciso de autismo en una sola visita breve al consultorio. La herramienta de evaluación estándar, llamada ADOS (Escala de observación para el diagnóstico del autismo), dura 45 minutos y está pensada para combinarse con una entrevista estructurada con la familia sobre los síntomas presentes y pasados, lo que requiere varias horas.
Tratamiento para niños con autismo y TDAH (AuDHD)
El tratamiento para niños con AuDHD con frecuencia incluye tanto terapia como medicación.
La terapia implica que padres y otros cuidadores, así como la escuela de ser posible, trabajen con la niña o el niño para desarrollar rutinas y horarios estructurados, así como respuestas consistentes ante los comportamientos, explica el Dr. Black. También implica ayudar a la niña o niño a comprender sus emociones y desarrollar las habilidades necesarias para manejarlas, añade. “Se trata realmente de adoptar un enfoque de 360 grados al trabajar con esa persona, para ayudarla a prepararse para el éxito”.
En el caso de niños o adolescentes con TDAH, los estimulantes u otros medicamentos para el TDAH pueden desempeñar múltiples funciones. La medicación para el TDAH puede minimizar los síntomas y ayudarles a desenvolverse mejor en la escuela y en otras actividades. También les puede ayudar a enfocarse en su terapia y aprender habilidades importantes. “Cuando hay mucha dificultad para mantener la atención, y quizá también hiperactividad, puede ser difícil participar en una sesión de terapia, por lo que empezar con medicación podría ser una buena opción”, dice el Dr. Black.
Los medicamentos antipsicóticos como la risperidona (Risperdal) o el aripiprazol (Abilify) se podrían utilizar en el caso de niños y adolescentes con autismo para ayudarles a manejar comportamientos intensos, como las crisis emocionales o la agresividad: el objetivo es su seguridad y ayudarles a desenvolverse bien en la escuela y su casa. En el caso de niños con TDAH, los medicamentos antipsicóticos se pueden combinar con la medicación para el TDAH cuando los estimulantes por sí solos no son eficaces para controlar los estallidos.
Al Dr. Black le gusta pensar en los medicamentos antipsicóticos (tal y como lo expresó una vez un psiquiatra con quien trabajó), como una forma de alargar la mecha del estallido emocional.
“Creo que es una forma estupenda de verlo —dice— porque en algunos de los casos que he tratado, en un momento parecen estar perfectamente felices y al siguiente sienten una ira tan intensa que terminan lanzando cosas por toda la habitación. A veces es necesario el apoyo farmacológico para darle tiempo a la persona de poner en práctica las habilidades de afrontamiento que ha aprendido en terapia. He visto claramente casos en los que estos medicamentos han permitido una mejor intervención terapéutica”.
Preguntas frecuentes
Tanto el TDAH como el autismo son trastornos del desarrollo neurológico que implican desafíos en las áreas de la atención, la interacción social y el manejo de las emociones. Cuando ambas condiciones están presentes, esos desafíos se pueden intensificar.
Las dificultades con la atención, la interacción social y la regulación emocional se pueden intensificar en alguien que tiene AuDHD, llevándolas al extremo. A veces, la interacción de ambos trastornos puede crear un conflicto interno porque apuntan en direcciones opuestas. La persona con AuDHD puede ansiar el orden pero ser incapaz de organizarse, o preferir la rutina pero seguir comportándose de forma impulsiva.
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Referencias bibliográficas
El Child Mind Institute se compromete a brindar información vigente, fiable y práctica sobre la salud mental y el bienestar de los niños. Publicamos artículos y guías basados en una amplia investigación, así como entrevistas con expertos especializados en esa área, incluidos psiquiatras de niños y adolescentes, psicólogos clínicos, neuropsicólogos clínicos, pediatras, psicólogos escolares y especialistas en el aprendizaje. Lee nuestra misión editorial si deseas conocer más sobre nuestro trabajo.
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