Saltar al menú principal Saltar al contenido Saltar al pie de página

Lo sentimos, la página que buscas no tiene versión en español. Puedes hacer una nueva búsqueda o visitar la página de Temas populares.

¿Qué es el autodesprecio o sentir odio hacia ti?

Cuando la autocrítica se vuelve tóxica.

Escrito por: Caroline Miller

Experto clínico: Dr. Blaise Aguirre

in English

No es inusual escuchar a niños, y en especial adolescentes, decir que se odian. Lo dicen cuando han fracasado en algo (obtuvieron mala calificación en un examen o fallaron un penal), o cuando dijeron algo sumamente incómodo en una situación social. Sienten mucho enojo, y en ese momento no se soportan.

Pero en algunos casos, no gustarse (tener una sensación de ser una persona imperfecta, inadecuada o incluso tóxica) se convierte en una parte fundamental de su identidad. Eso es lo que el psiquiatra Blaise Aguirre, llama autodesprecio o sentir odio hacia tu persona. Lo ve en muchos de los niños que trata en el Hospital McLean, cerca de Boston, donde con frecuencia ingresan después de haber realizado un intento de suicidio. Además, es el tema de un libro del Dr. Aguirre titulado I Hate Myself (en inglés).

¿Qué implica el autodesprecio?

El sentimiento de odio hacia ti, explica el Dr. Aguirre, es un rechazo persistente e intenso hacia tu persona que viene acompañado de sentimientos de culpa y baja autoestima. Esto va más allá de una falta de confianza, o de niños y adolescentes que se critican con dureza. “Dudar de ti es prácticamente un rito de iniciación de la adolescencia”, señala el Dr. Aguirre. Pero en algunos casos, el alto grado de pensamiento negativo se arraiga , lo que dificulta distinguirlo de su persona. Llegan a odiar quiénes son.

El autodesprecio no es un diagnóstico oficial de salud mental como la depresión o la ansiedad, pero se da en adolescentes o jóvenes que ya tienen algún diagnóstico, por lo general el trastorno límite de la personalidad.

Es frecuente que los profesionales de la salud mental no reconozcan el autodesprecio, dice el Dr. Aguirre, porque no se incluye en ninguno de los cuestionarios que se utilizan para evaluar el estado de a´nimo en los pacientes. Además, los pacientes, en especial quienes tienen menos edad, suelen no mencionarlo, dice, porque se avergüenzan de ello. Consideran que ser una persona que no es digna de amor es una parte de sí que no pueden cambiar. Y si les dices que no es cierto, que sí son personas dignas de ser amadas, con frecuencia sienten que les estás mintiendo. Esto hace que la condición sea particularmente difícil de tratar.

El odio hacia ti o autodesprecio es un sentimiento tan doloroso que puede conducir a autolesiones o comportamientos peligrosos, como conducir de forma imprudente o tener relaciones sexuales de riesgo, y la persona que lo experimenta recurre a estas conductas como una forma de adormecer su dolor.

En el peor de los casos, el autodesprecio puede conducir al suicidio. “Las personas que se odian a sí mismas a veces se ven como una carga que hay que eliminar del mundo”, dice el Dr. Aguirre. “Hay una sensación persistente de ‘nunca seré una persona lo suficientemente buena’”.

¿Cómo se desarrolla el autodesprecio?

“Nadie nace odiándose”, observa el Dr. Aguirre. Los niños aprenden a odiarse cuando reciben mensajes de las personas adultas a su alrededor de que son malas personas, de que algo les falta o que no son personas dignas de amor.

Esos mensajes pueden provenir de padres y otras personas adultas severas, abusivas o negligentes. Pero el autodesprecio también se puede desarrollar cuando niños muy sensibles reaccionan de forma muy emocional a cosas que no parecen tan importantes para las personas, por lo que sus padres, con buena intención, descartan o rechazan sus sentimientos. Que te digan constantemente “estás exagerando”, o “no seas tan sensible”, puede hacer que los niños concluyan que hay algo malo en su persona.

El autodesprecio también se puede desarrollar, argumenta el Dr. Aguirre, cuando a los niños se les dicen cosas como que no se esfuerzan, que no sirven o que seguramente tienen algo mal. En el caso de niños muy sensibles, las etiquetas se quedan grabadas. Los elogios a otros niños de la familia también se pueden interpretar como una prueba de que no están a la altura.

El autodesprecio puede entonces echar raíces y convertirse en “una creencia fundamental dolorosa”, señala el Dr. Aguirre, reforzada aún más por un monólogo interior que filtra o descarta todas las experiencias positivas. “Dado este diálogo negativo continuo, es completamente comprensible que lleguen a la conclusión del autodesprecio”, dice.

Además, los niños también reciben mensajes de la cultura, incluyendo la publicidad y las redes sociales, argumenta el Dr. Aguirre. “Creo que comercializamos el odiarnos”, explica. “No tienes la suficiente altura, fuerza, belleza, peso, inteligencia, habilidad para cocinar, simpatía, organización. Simplemente no eres suficientemente persona. Pero si compras este producto…”.

¿Qué significa ser niños altamente sensibles?

Los niños altamente sensibles tienen un nivel de reactividad emocional más alto que la mayoría de los niños, explica el Dr. Aguirre. “Tienen reacciones más intensas ante estímulos aparentemente menores. Y luego, una vez que se produce la reacción, les cuesta más tiempo recuperar su estado emocional habitual”.

Esta reactividad les hace especialmente sensibles a las críticas. Y, como niños, no tienen la capacidad de ver las críticas en perspectiva, por lo que una queja menor les podría resultar determinante.

¿Cómo saber si tu hijo o hija es altamente sensible? Por lo general, la reactividad emocional se manifiesta muy pronto, afirma el Dr. Aguirre. “Los padres me dicen con frecuencia que sus hijos eran sensibles desde que nacieron”.

Madres y padres podrían notar que uno de sus hijos tiene una mayor reactividad que sus hermanos u otros niños de su entorno. Por ejemplo, algo que una niña podría aceptar con naturalidad, puede resultar abrumador para otra niña.

El Dr. Aguirre, que tiene cuatro hijos, pone como ejemplo a su propia familia. Recuerda que, cuando llevaba a sus dos hijos pequeños a las clases de judo, les animaba gritando desde la grada. “Si estaban en el suelo, les gritaba: ‘¡Levántate! ¡Túmbalo!’”, cuenta. A uno de sus hijos le motivaban los gritos, aceptaba el reto y se sentía orgulloso de sí mismo. El otro lo interpretaba como una crítica y acababa llorando y abandonando el entrenamiento. “Les decía exactamente lo mismo a los dos —recuerda— pero ellos oían cosas completamente diferentes”.

¿Cuáles son las señales del autodesprecio?

El Dr. Aguirre destaca algunos comportamientos que son sintomáticos de que una persona se odia a sí misma:

  • Pensamiento de todo o nada: Por ejemplo, cometen un pequeño error y luego sienten que su vida está arruinada o que fracasaron.
  • Buscar aprobación y reafirmación constante: Necesitan que las demás personas les digan que valen, ya que por su cuenta no creen que sea así.
  • Hacer todo lo posible por encajar: Les preocupa de forma excesiva que si no hacen ciertas cosas, no le agradarán a las personas y no querrán juntarse con ellos, lo que refuerza la idea de que no valen nada.
  • Tomar cualquier comentario como una crítica o un ataque personal: Incluso las recomendaciones o sugerencias amistosas las toman como hostiles.
  • Menospreciar a las demás personas: Hacen sentir mal a las personas intencionalmente, para que eso les haga sentir mejor a ellos.
  • Temer a los vínculos saludables: Alejan a sus amistades, parejas o personas sanas de su vida porque temen que, si se acercan demasiado, descubrirán lo horribles que son y se irán.
  • Temer tener grandes sueños y metas, o negarse a tenerlos: No creen que nada vaya a salir bien, o que si se proponen algo grande, fracasarán inevitablemente.
  • Ejercer una autocrítica excesiva: Si cometen un error, les cuesta mucho tratarse con amabilidad y, en cambio, tienden a asumir toda la culpa de lo sucedido.

Terapia para niños que se odian

La terapia puede ayudar a los niños a reconocer estos patrones en su comportamiento. “La concientización es el primer paso para romper el ciclo del autodesprecio y empezar a pensar y comportarse de una manera más consistente con el cuidado personal y, en última instancia, con la autocompasión”, afirma el Dr. Aguirre.

Aunque no existe ninguna forma de terapia diseñada específicamente para tratar el autodesprecio, el Dr. Aguirre señala que se han utilizado varias formas de terapia con cierto éxito. Todas ellas trabajan con los niños para reformular su autoimagen. Es un proceso doloroso, afirma, ya que es muy difícil disuadir a alguien de una creencia fundamental que comenzó a desarrollarse en la primera infancia.

El Dr. Aguirre les dice a sus pacientes: “Aunque tu yo más joven tenía una capacidad de acción limitada en este proceso, ahora tienes el poder de erosionar y, con el tiempo, desmantelar los bloques de construcción tóxicos que llevaron a esa creencia fundamental tan dañina”.

Las terapias que implican este tipo de replanteamiento incluyen:

¿Qué pueden hacer madres y padres?

Si como madre o padre te preocupa tu hijo, debes empezar por escuchar, aconseja el Dr. Aguirre.

“Creo que si los padres prestan mucha atención, notarán las formas en que los niños hablan de sí mismos y se menosprecian”, afirma. “Dicen: “Soy un fracaso”, “no soy lo suficientemente inteligente”, “no soy lo suficientemente fuerte”, “no le gusto a nadie” y cosas por el estilo. Es posible que el niño o la niña no identifiquen eso como autodesprecio (y tampoco sus padres). Pero creo que si escuchas eso de forma persistente, debes preguntarte qué efecto tiene en el sentido fundamental de identidad del niño o la niña”.

El objetivo no es intentar que se convenzan de lo contrario. “No sirve de nada que los padres solo se limiten a darles consuelo (‘Eres increíble, eres muy inteligente”) porque eso no es lo que sienten”, afirma. “Hay que explorar el tema y aceptar la incomodidad de su experiencia”.

Eso significa hacer preguntas sobre cómo han llegado a pensar así sobre sí mismos. Sugiere decir algo como: ‘Dices cosas bastante desagradables sobre ti, y parece como que no te gustas mucho. ¿Qué te hace decir eso?”.

También recomienda que los padres eviten utilizar etiquetas críticas (como “eres buen/a estudiante” o “eres mal/a estudiante”). En su lugar, intenta evaluar qué está pasando y cómo puedes ayudar. “Por ejemplo: ‘Bueno, no te ha ido muy bien en el examen. ¿Qué puedes hacer diferente la próxima vez?’”.

A partir de mayo, el Dr. Aguirre ofrecerá un curso de capacitación continua para profesionales de la salud mental titulado Targeting Self-Hatred in Psychotherapy (en inglés) a través de Praxis Continuing Education and Training.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes ¿Qué es el autodesprecio?

El autodesprecio es un rechazo intenso y persistente hacia ti que viene acompañado de sentimientos de culpa y baja autoestima. Es un sentimiento tan doloroso que puede llevar a comportamientos peligrosos, como conducir de forma imprudente o tener relaciones sexuales de riesgo, que la persona que lo siente utiliza para adormecer su dolor. En el peor de los casos, el autodesprecio puede llevar al suicidio.

¿El autodesprecio es un trastorno de salud mental?

El autodesprecio o sentir odio hacia ti no es un diagnóstico oficial de salud mental como la depresión o la ansiedad, pero sí se da en adolescentes o jóvenes que tienen algún diagnóstico, con frecuencia el trastorno límite de la personalidad.

¿Qué tipo de terapia puede ayudar con el autodesprecio?

No existe ninguna forma de terapia diseñada específicamente para tratar el autodesprecio, pero se han utilizado varias formas de terapia para tratarlo con cierto éxito, como la terapia de aceptación y compromiso (ACT) y la terapia dialéctico-conductual (DBT). Estas terapias trabajan con los niños para reformular su autoimagen intensamente negativa en algo más positivo y saludable.

Última revisión o actualización: 16 de febrero de 2026.

Conoce más sobre nuestro Centro de recursos para las familias y nuestra misión editorial.

Lectura relacionada

Más relacionadas