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¿Qué es el trastorno de conducta?

¿Y qué significa que algunos niños con este trastorno tengan rasgos de insensibilidad y falta de emociones?

Gia Miller

Si su hijo se porta mal repetidamente de una manera que lastima a otros, es probable que le hayan dicho que podría tratarse de una condición conocida como trastorno de conducta.

Por definición, el trastorno de conducta o TC es un patrón de comportamiento en el que un niño viola repetida e intencionadamente los derechos básicos de los demás, y rompe las normas y reglas sociales. Eso no significa que todos los niños que son agresivos o desafiantes tengan un trastorno de conducta, aunque es posible que se les etiquete así.

Hay muchos niños que tienen comportamientos muy problemáticos que no se ajustan al patrón del trastorno de conducta, dice Stephanie Lee, PsyD, directora del ADHD and Behavior Disorders Center del Child Mind Institute. Puede que sean impulsivos o ansiosos, o que no puedan manejar sentimientos intensos.

“Es importante comprender que solo un pequeño porcentaje de niños con problemas de conducta tienen realmente un trastorno de conducta”, dice el doctor Paul Frick, quien estudia el TC en la Louisiana State University.

¿Qué es el trastorno de conducta?

El trastorno de conducta (DC, por sus siglas en inglés) es un trastorno que afecta a entre el dos y el tres por ciento de la población, puede ser diagnosticado a cualquier edad y es más frecuente en los hombres. Los niños pueden ser diagnosticados con TC si:

  • Son agresivos con las personas o los animales.
  • Destruyen la propiedad.
  • Roban.
  • Desafían regularmente las reglas.
  • Sus comportamientos son tan severos que repercuten en su desempeño académico y social.

¿Qué significa rasgos de insensibilidad y falta de emociones?

Del pequeño porcentaje de niños que realmente tienen esta condición, el Dr. Frick calcula que alrededor del 10 por ciento, es decir, algo menos del uno por ciento de la población, tiene un trastorno de conducta que incluye lo que se conoce como “rasgos de insensibilidad y falta de emociones”. Esta condición es diagnosticada cuando los niños no desarrollan el mismo nivel de empatía, sentimientos de culpa y otros aspectos de conciencia que otros niños de su edad.

Los niños que reciben un diagnóstico del trastorno de conducta con rasgos de insensibilidad y falta de emociones (también llamado “con emociones prosociales limitadas”) suelen ser descritos como fríos e indiferentes. Carecen de empatía y se preocupan más por cómo los afectan a ellos mismos sus acciones, incluso si lo que han hecho puede dañar a otro ser vivo.

Los padres de estos niños afirman que su hijo haría lo que sea necesario para conseguir lo que quiere, como mentir, robar o lastimar físicamente a alguien, sin ningún tipo de remordimiento. Los investigadores han descubierto que existen algunos indicadores tempranos de que un niño pudiera tener un trastorno de conducta con rasgos de insensibilidad y falta de emociones.

“Hay algunos comportamientos sociales y emocionales inusuales que señalan que algo es diferente en la forma en que el cerebro de este niño puede estar desarrollándose, explica la doctora Abigail Marsh, que estudia este tema como profesora adjunta en la Georgetown University. Cuando estos niños están en edad preescolar, suelen mostrar una inusual intrepidez o insensibilidad ante cosas que preocupan o ponen nerviosos a la mayoría de los niños, como la oscuridad, las alturas o los perros. Demuestran una sorprendente falta de reacción ante cosas que suelen asustar. Por ejemplo, una madre me dijo una vez que a su hijo le gustaba jugar en su sótano, muy oscuro y espeluznante, un lugar al que ningún otro niño se acercaría”.

Otros indicios de que un niño puede tener un trastorno de la conducta con rasgos de insensibilidad y falta de emociones son:

  • Tienen un umbral de dolor muy alto.
  • No responden a algunas señales sociales y solo les interesa relacionarse con los demás si eso los beneficia.
  • No buscan el afecto físico y no son muy cariñosos con los demás.
  • No los motivan las recompensas por buen comportamiento.
  • No le temen al castigo.

Los expertos, incluidos la Dra. Marsh y el Dr. Frick, reconocen que los rasgos de insensibilidad y falta de emociones son señales de advertencia tempranas de una serie de riesgos a los que se pueden exponer los niños en la edad adulta (en inglés), como personalidad psicopática, trastorno de la personalidad antisocial y agresión. Ellos destacan la importancia de reconocer este patrón de rasgos lo antes posible, idealmente en la infancia, para aumentar las posibilidades de un tratamiento exitoso y para prevenir consecuencias más graves en la adultez. Sin embargo, advierten enfáticamente acerca de aplicar términos como “psicópata” a los niños, bajo el argumento de que puede ser estigmatizante y peligroso.

Riesgo de un diagnóstico equivocado

Cuando un niño se porta mal repetidamente y no parece importarle, no significa automáticamente que tenga el trastorno de conducta o el trastorno de conducta con rasgos de insensibilidad y falta de emociones.

La Dra. Lee explica que cuando un niño tiene problemas serios de comportamiento, y los médicos aún no están seguros de qué es lo que ocurre, puede que utilicen un diagnóstico llamado trastorno del comportamiento disruptivo no especificado (DBD-NOS, por sus siglas en inglés). Pero cuando ese diagnóstico se da como base para los servicios, podría ser catalogado por una compañía de seguros como una forma de trastorno de conducta. Y cuando las escuelas o las autoridades ven eso, interpretan el diagnóstico como trastorno de conducta.

Es importante señalar esto, porque diagnosticar erróneamente a un niño con trastorno de conducta puede tener consecuencias perjudiciales (página en inglés), especialmente para los niños de color.

Existe mucho estigma asociado al trastorno de conducta, señala la Dra. Lee. Y puede ser difícil que los niños con este trastorno reciban atención, ya que muchos proveedores no ofrecen servicios a los niños con el diagnóstico de TC. Pueden mostrarse cautelosos a la hora de trabajar con estos niños, debido a la posible responsabilidad legal si el niño al que están tratando lastima a alguien o realiza otros actos peligrosos.

Además, cuando un niño es diagnosticado incorrectamente con TC, no recibe un tratamiento eficaz para los problemas que tiene, que pueden ser desregulación emocional o ansiedad o impulsividad, y no aprenderá a controlar su comportamiento. Esto, junto con el estigma asociado al TC, aumenta el riesgo de que termine en prisión.

Identificar los rasgos de insensibilidad y falta de emociones

El Dr. Frick dice que hay diferencias clave entre un niño que tiene rasgos de insensibilidad y falta de emociones y otro que solo tiene serios problemas de comportamiento. Los comportamientos de los primeros suelen ser premeditados y realizados para intimidar a los demás. Los segundos actúan por alguna otra razón, y accidentalmente hieren a alguien en el proceso. Para ilustrarlo, el Dr. Frick comparte la historia de dos jóvenes que fueron remitidos a su consulta por crueldad con los animales. Uno de ellos le disparó a un gato que estaba en un árbol y el otro le hacía cortes a un gato.

“El joven que le disparó al gato del árbol intentaba asustarlo para que bajara del árbol, recuerda el Dr. Frick. Utilizó la pistola de su padre para disparar a un lado del gato, con la esperanza de asustarlo para que bajara. En el proceso, le disparó accidentalmente al gato. Sus acciones fueron impulsivas: esa era una forma muy peligrosa de bajar a un gato de un árbol, y debería haber sabido que podría haber herido a alguien, incluso al gato”.

Por otro lado, el Dr. Frick dice: “Cuando hablé con el joven que le hacía cortes al gato, me dijo: `Ah, sí, llevo mucho tiempo haciendo esto, soy un científico como usted. Quiero ver qué pasa y cómo reacciona el gato a medida que le voy cortando más y más la cola. Debería haber visto la mirada del gato cuando le corté la cola'”.

Aunque ambos niños lastimaron a los gatos, concluyó, uno lo hizo de forma impulsiva, sin pensar, y el otro fue insensible, sin importarle el daño que le hacía al gato.

Entender por qué el niño se comporta de una manera determinada es la clave para un diagnóstico adecuado. La Dra. Lee señala que los padres a veces se apresuran a concluir que su hijo, u otro niño, tiene un trastorno de conducta cuando el comportamiento es realmente el síntoma de otra condición.

Tratamiento para el trastorno de conducta

Los niños con problemas de conducta suelen responder bien al refuerzo positivo de los comportamientos deseados y a las consecuencias apropiadas para los comportamientos no deseados. Los programas de capacitación para padres les enseñan a los padres a ser consistentes a la hora de recompensar a los niños por los comportamientos que quieren fomentar, así como al aplicar las consecuencias para aquellos comportamientos que quieren desalentar.

Recompensar a los niños por su buen comportamiento debe ser, como dice la Dra. Lee, algo “importante, llamativo e inmediato”.

Si se les presta atención positiva cuando hacen algo bien, es probable que lo vuelvan a hacer.

Los doctores Frick y Marsh están estudiando actualmente si los niños con trastorno de conducta con rasgos de insensibilidad y falta de emociones pueden ser tratados de forma similar, aunque más intensa. Lo llaman “crianza cálida y receptiva”.

La doctora Eva Kimonis, profesora de la University of New South Wales de Australia, ha adaptado un programa de capacitación para padres llamado terapia de interacción padres-hijos (PCIT, por sus siglas en inglés) para niños con TC y rasgos de insensibilidad y falta de emociones. En la PCIT, un terapeuta capacita a los padres mientras interactúan con el niño, enseñándoles las habilidades que necesitan para crear interacciones positivas.

Recompensas para los niños con rasgos de insensibilidad y falta de emociones

Los niños con rasgos de insensibilidad y falta de emociones a menudo no responden a la retroalimentación social positiva, señala la Dra. Marsh. “Por lo tanto, no desarrollan la sensación de que las otras personas y las relaciones son intrínsecamente gratificantes. No aprenden que tienen que esforzarse por mantener las relaciones e intentar no dañarlas”.

Esto, añade, en teoría se puede cambiar, para que lleguen a ver las relaciones sociales como algo intrínsecamente gratificante. “El enfoque consiste en utilizar un refuerzo social realmente grande y positivo. Una pequeña sonrisa no va a servir. En su lugar, debe haber grandes emociones positivas con mucha calidez e incluso chocar los cinco. Pero esto requiere capacitación. Los padres necesitan trabajar con un profesional de la salud mental que los ayude a aplicarlo de forma que sea eficaz.”

Consecuencias para los niños con rasgos de insensibilidad y falta de emociones

Además de recompensas aún mayores, los padres de niños con estos rasgos deben utilizar consecuencias para los comportamientos no deseados que se adapten específicamente a ellos.

“Los castigos están diseñados para reducir un comportamiento, pero los padres suelen aplicar consecuencias que en realidad no acaban siendo muy punitivas, explica la Dra. Lee. Eso no hará que el comportamiento desaparezca realmente”.

Al disciplinar a un niño con diagnóstico de trastorno de conducta con rasgos de insensibilidad y falta de emociones, no se le puede inducir a cambiar su comportamiento porque está hiriendo los sentimientos de alguien, o porque perderá amigos o se meterá en problemas. Eso no funcionará.

“En lugar de decir: ‘Si haces esto, vas a herir los sentimientos de tu hermano’, hay que decir: ‘Si haces esto, vas a perder el tiempo del iPad durante 30 minutos porque estás hiriendo los sentimientos de tu hermano y eso es perjudicial para la familia'”, recomienda la Dra. Lee.

Y, de acuerdo con la Dra. Frick, hay que convencerlos de que cambiar su comportamiento va en su propio interés. “Muchos padres piensan que si encuentran un castigo mejor, su hijo se dará cuenta del error de su conducta. Eso no funcionará –dice– pero, cuando se les señala que sus comportamientos no parecen funcionar para ellos y que no están consiguiendo lo que quieren, entonces es posible que estén interesados en aprender a cambiar”.

Sabemos que la capacitación para padres, como el PCIT, funciona con algunos niños a los que se les ha diagnosticado TC, aunque la Dra. Lee señala que a algunos de ellos se les puede haber diagnosticado equivocadamente el trastorno. Todavía no sabemos si funciona con los niños con rasgos de insensibilidad y falta de emociones. Hay pruebas anecdóticas de cierto éxito, pero hasta ahora no hay datos suficientes para demostrar que sea eficaz, y la Dra. Lee expresa nuevamente su preocupación por el hecho de que los niños que han mejorado con la PCIT modificada puedan ser niños que no tienen realmente el trastorno. Sin embargo, los doctores Frick y Kimonis han solicitado financiamiento para realizar un ensayo de intervención controlado. Podría ser un avance importante en la percepción de los niños con rasgos de insensibilidad y falta de emociones, así como una gran ayuda para esos niños y sus familias.