El TANV se puede identificar desde la edad preescolar, ya que es un trastorno del desarrollo neurológico que está presente desde el nacimiento. Sin embargo, las primeras señales pueden pasar fácilmente desapercibidas, ya que muchos niños pequeños con TANV tienen grandes habilidades verbales que ocultan sus dificultades.
Señales del TANV a diferentes edades
Cómo aparecen y cambian los síntomas en niños con el trastorno del aprendizaje no verbal.
Experto clínico: Amie Wolf, PhD
in EnglishPuntos clave
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El TANV con frecuencia pasa desapercibido en la primera infancia porque las habilidades verbales sólidas de los niños ocultan sus limitaciones visoespaciales.
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Las primeras señales del TANV incluyen habilidades motoras limitadas, dificultad para construir con bloques o hacer rompecabezas, así como una menor exploración física en comparación con otros niños.
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A medida que los niños avanzan en sus años escolares, el TANV afecta las matemáticas, la comprensión lectora, el funcionamiento ejecutivo, la coordinación motora, así como la forma de abordar y comunicarse a nivel social.
Los niños que tienen el trastorno del aprendizaje no verbal o TANV (NVLD en inglés) con frecuencia obtienen un diagnóstico hasta que están en la middle school o incluso la high school. Pero si sabes qué buscar, hay señales del trastorno a una edad mucho más temprana.
Esto se debe a que el TANV es un trastorno del desarrollo neurológico, como el autismo o el TDAH, lo que significa que está presente durante todo el proceso de desarrollo infantil. Las primeras señales de que un niño o niña tiene TANV a menudo se pasan por alto o se malinterpretan como flojera o falta de atención.
Aunque el TANV se conoce y se estudia desde hace décadas (en inglés), no es un trastorno oficial en el DSM-5. Además, no es muy conocido entre padres, educadores e incluso profesionales de la salud mental. Se centra en lo que se denomina procesamiento visoespacial, que son las habilidades que utilizamos para interpretar la información visual. (De hecho, el TANV está en proceso de ser renombrado como trastorno del desarrollo visoespacial o DVSD). Pero el procesamiento visoespacial afecta a los niños de maneras que pueden resultar confusas. Y las áreas que se ven afectadas varían tanto de un niño a otro, que no siempre es evidente cómo se relacionan entre sí.
Además, el TANV suele pasar desapercibido en el caso de niños pequeños, porque tienen habilidades verbales típicas o incluso excepcionales, las cuales utilizan para compensar sus limitaciones visoespaciales.
“Es frecuente que los niños con TANV tengan habilidades verbales muy sólidas”, señala Amie Wolf, doctora en neuropsicología que evalúa, trata e investiga el TANV. “No siempre, pero a menudo, esto puede ocultar algunos de sus desafíos, especialmente porque en los primeros años escolares se presta mucha atención al aprendizaje de la lectura, y esto es algo que hacen bien”.
Las personas adultas a su alrededor escuchan un vocabulario apropiado para su edad, o inusualmente sofisticado, y asumen que los niños se están desarrollando con normalidad. Los desafíos que enfrentan los atribuyen erróneamente a falta de motivación, esfuerzo o atención. Por lo general, no es sino hasta que la escuela se vuelve demasiado difícil como para que puedan seguir el ritmo, que se les evalúa y diagnostica. Pero una identificación temprana les abriría las puertas a un tipo de apoyo que les puede resultar muy útil, no solo en lo académico sino también en lo social.
¿Qué es el procesamiento visoespacial?
El procesamiento visoespacial es la capacidad de integrar y manipular mentalmente la información visual. Interviene en la capacidad de comprender patrones, descifrar información que se presenta de manera visual, organizar ideas (¡o una mochila!), orientarse en un lugar o barrio y coordinar movimientos. Aunque hay ocho habilidades visoespaciales específicas que se pueden ver afectadas, hay mucha variación entre los niños con TANV en cuanto al número y las áreas afectadas.
Las señales del TANV cambian a medida que los niños crecen. En el caso de niños más pequeños, el trastorno afecta la forma en que arman un rompecabezas, dibujan, construyen con bloques o atrapan una pelota. Cuando llegan a la high school, afecta de forma más amplia su funcionamiento académico, social y físico.
Lo que sigue es un retrato etapa por etapa de cómo puede ser el TANV:
Niños pequeños y de preescolar
En los primeros años, el indicio más evidente del TANV son los retrasos motores. “Una señal temprana —afirma la Dra. Wolf— es una brecha entre su desarrollo motor y su desarrollo del lenguaje ”. “Podrían evitar o no disfrutar actividades que requieren mucha motricidad fina o capacidad visoespacial, como hacer rompecabezas o jugar con Legos o Magna-Tiles”.
Posibles señales
- Retrasos en las habilidades motoras: Torpeza en los movimientos, dificultad para usar crayones o tijeras, para abrocharse la ropa o para aprender a usar un triciclo.
- Menos exploración física que en el caso de niños con desarrollo típico: Es posible que estos niños prefieran señalar un objeto y hacer preguntas sobre él, o pedirlo, en lugar de gatear hacia él o trepar para alcanzarlo.
- Dificultades visoespaciales: Tal vez les cueste dibujar formas simples, construir con bloques o Legos, o hacer rompecabezas.
- Señales sociales: Puede que jueguen mejor con personas adultas que con sus pares, y podrían tener dificultad para interpretar las expresiones faciales o el lenguaje corporal, posiblemente debido a sus déficits visoespaciales.
- Dificultad con las nuevas experiencias y las transiciones: Puede que prefieran la rutina, que repitan sus actividades favoritas y que experimenten ansiedad con los cambios.
Desde el kínder hasta el segundo grado
Una vez que comienzan la escuela, los niños con TANV pueden tener problemas con las habilidades motoras finas, el seguimiento visual y la conciencia espacial.
“En matemáticas tienen problemas con cosas como alinear números y usar el espacio en la página de forma adecuada”, señala la Dra. Wolf. “Creo que la dificultad para aprender a decir la hora es una señal de TANV. Hay muchos procesos visuales y espaciales que intervienen en la lectura de la hora en un reloj analógico, y una falla en cualquiera de esos sistemas podría ser un buen indicador”.
Posibles señales
- Motricidad fina y escritura: Letras desordenadas, poco espaciado, escritura lenta y frustración al dibujar.
- Seguimiento visual: Estos niños se pueden saltar líneas cuando leen, tienden a perder el hilo en la página y tienen dificultad para copiar de la pizarra. Puede que se cansen fácilmente con hojas de ejercicio muy saturadas.
- Lectura temprana: Pueden tener facilidad para decodificar, pero les cuesta la comprensión de imágenes o diagramas, o que requiere hacer inferencias.
- Matemáticas: Puede que les cueste alinear números, leer señales (+/–/×/÷), comprender el valor posicional y utilizar líneas numéricas, tareas que requieren la organización espacial. Aprender a leer la hora en un reloj analógico puede ser un problema.
- Lenguaje pragmático: Tal vez no comprendan las bromas o el sarcasmo, hagan interpretaciones demasiado literales y les cueste interpretar el tono de la voz.
- Educación física y patio de recreo: Podrían sentir incomodidad con los juegos en grupo y parecer que se mueven con torpeza o indecisión.
- Transiciones: Podrían sentir ansiedad o portarse mal cuando cambian las rutinas. A veces tienen dificultad para lidiar con situaciones nuevas o inesperadas.
Grados 3 a 5
Alrededor del tercer y cuarto grado, se amplían tanto la carga de trabajo como el mundo social. El énfasis en la lectura pasa de “aprender a leer” a “leer para aprender”, lo que ejerce más presión sobre la comprensión e interpretación de textos. Las matemáticas se vuelven más abstractas y las expectativas sociales más complejas.
Los problemas de coordinación y de juicio visoespacial dan lugar a un síntoma impreciso pero continuo: la torpeza. “Oigo a muchos padres describir esta torpeza: sus hijos se chocan con las cosas. Quizás tienen una mayor propensión a los accidentes”, dice la Dra. Wolf. Los deportes de equipo pueden ser difíciles de manejar. Ella recuerda a una estudiante que le dijo que había evitado todos los deportes de equipo desde que era pequeña. “Probé el fútbol y fue horrible. Me encanta pescar, es lo único que hago”. La Dra. también describe cómo algunos estudiantes se pierden dentro del edificio cuando van hacia su consultorio, a pesar de que están en tratamiento allí desde hace meses.
Posibles señales
- Comprensión lectora: Estos niños pueden tener dificultades para comprender el significado, especialmente cuando depende del contexto o de elementos visuales.
- Expresión escrita: Puede que sus ideas sean claras, pero les cuesta organizarlas en un párrafo. Su trabajo escrito puede ser lento y laborioso.
- Matemáticas: La dificultad se acrecienta con el valor posicional, los problemas de varios pasos, las fracciones, la geometría y los gráficos.
- Funciones ejecutivas: Dificultad para empezar tareas, llevar un control de los materiales, calcular el tiempo y supervisar el progreso sin la ayuda de una persona adulta.
- Comunicación social: Pueden pasar por alto las señales no verbales o situarse demasiado cerca o demasiado lejos de otras personas. Pueden querer relacionarse, pero les cuesta “captar cómo está el ambiente”.
Middle school
La middle school implica una mayor presión académica. Los horarios alternados, los múltiples maestros y los proyectos complejos ejercen más presión sobre las habilidades organizativas. “La middle school es el momento en el que empiezan a aparecer muchos de los problemas, porque no solo aumentan las exigencias hacia el funcionamiento ejecutivo, sino también las exigencias académicas”, afirma la Dra. Wolf. “Tienes que establecer muchas más conexiones. Los conceptos matemáticos son más complejos y tienes clases de ciencias en las que tienes que seguir procedimientos de laboratorio. Y hay muchas más cosas, como interpretar gráficos y tablas, que aumentan las exigencias visoespaciales”.
Los cambios en la dinámica entre pares también pueden suponer un reto para las habilidades sociales. En middle school es donde se empiezan a ver las consecuencias emocionales de estas dificultades, señala la Dra. Wolf: ansiedad e incomodidad en situaciones grupales. Evitar los grupos puede parecer una ansiedad social típica, explica, pero en realidad puede estar generada por problemas visoespaciales. “He tenido niños que me han dicho que no les gustaba asistir a los bailes porque les causaba nerviosismo”, explica. “Pero cuando lo analicé, no era porque les preocupara que las personas les juzgaran, sino porque una sala llena de personas bailando les resultaba abrumadora”.
Posibles señales
- Organización: Estos niños pueden tener dificultades para llevar un seguimiento de sus tareas, así como de los materiales y las fechas de entrega de todas sus materias. Sus casilleros y mochilas se pueden convertir en verdaderos hoyos negros.
- Manejo de las tareas: Pueden tener dificultades para empezar y terminar el trabajo de forma independiente, cambiar de estrategia cuando se atascan y manejar su tiempo.
- Lectura y escritura: Pueden tener dificultades para abordar textos más largos, tomar apuntes de diapositivas y escribir ensayos estructurados basados en evidencia.
- Matemáticas y ciencias: La geometría, la mayor dependencia de gráficos, tablas, procedimientos de laboratorio y cálculos de varios pasos suponen un reto.
- Estrés social: El sarcasmo, las bromas internas, los “códigos de grupo” y la exclusión sutil son difíciles de detectar. Los momentos no estructurados (el almuerzo, los descansos entre clases) les pueden resultar abrumadores.
- Salud emocional: Los estudiantes que sienten que constantemente se quedan atrás, o que las demás personas no les comprenden, pueden desarrollar ansiedad u otros trastornos de salud mental.
High school
Las exigencias académicas y de funcionamiento ejecutivo siguen aumentando en la high school. Y las expectativas sociales se intensifican aún más, lo que puede provocar ansiedad y aislamiento social. “Veo a niños que tienen dificultades para seguir el discurso social”, dice la Dra. Wolf. “Se pueden sentir completamente perdidos en la conversación porque esta avanza demasiado rápido o porque hay inferencias que no están haciendo”.
También podrían tener dificultad para desplazarse de forma independiente en la high school, ya sea para ir a la escuela en autobús o en tren o para aprender a conducir. “Algunos jóvenes se pierden en el edificio de la escuela, olvidan dónde está el aula o se equivocan de piso de forma repetida”.
Posibles señales
- Alfabetización avanzada: Estos jóvenes pueden tener dificultad para analizar temas, interpretar el lenguaje figurado y sintetizar información de diferentes fuentes.
- Redacción a gran escala: Puede que se les dificulten los trabajos de investigación y los informes de laboratorio. Tal vez sepan mucho, pero les cuesta decidir qué es lo más importante, lo que da como resultado borradores desorganizados o excesivamente largos.
- Exigencias en cuanto a STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas): Pueden tener dificultades con las matrices, la trigonometría, la estadística, las demostraciones geométricas y los experimentos de laboratorio de varios pasos, es decir, cosas que requieren un gran razonamiento espacial y precisión procedimental.
- Funciones ejecutivas: Pueden tener dificultad para compaginar proyectos a largo plazo y múltiples plazos, calcular el tiempo con precisión, desglosar tareas de varios pasos y abogar por sí mismos ante sus maestros.
- Habilidades para la vida diaria: Puede que les cueste encontrar rutas, manejar el tiempo, cumplir con los horarios o recordar materiales. Hay quienes tienen dificultad para aprender a conducir debido a que su criterio espacial es más limitado.
- Social y emocional: Los grupos de amigos, las citas y las habilidades sutiles para “captar cómo está el ambiente” pueden superar su capacidad. La ansiedad o el bajo estado de ánimo se pueden intensificar sin apoyo.
La Dra. Wolf señala que los niños a quienes se les diagnostica TANV en high school probablemente hayan vivido durante mucho tiempo sintiendo que nadie les comprende, porque nadie sabía realmente lo que les pasaba. Con frecuencia han tenido varios diagnósticos anteriores, ninguno de los cuales captaba completamente lo que estaban experimentando. “Eso en sí mismo puede contribuir a malestar psicológico, así como a una invalidación —`algo me pasa, pero nadie me cree´— y eso puede llevarles a comunicar su malestar de formas inadaptadas, como por ejemplo mediante el consumos de sustancias o las autolesiones”.
Si tu hijo muestra señales de dificultades visoespaciales como las que se mencionan aquí, conviene solicitar una evaluación neuropsicológica completa. Dado que no todos los neuropsicólogos que realizan este tipo de pruebas tienen plena conciencia sobre el TANV, la Dra. Wolf aconseja plantear tus preocupaciones visuales y espaciales antes de la prueba, para asegurarte de que el profesional conoce del tema.
“Hay tantas superposiciones en la forma en que se presentan todos estos trastornos del desarrollo neurológico —añade— que es importante realizar una evaluación psicoeducativa o neuropsicológica exhaustiva para ayudar a desentrañar esas cosas”.
Preguntas frecuentes
En los primeros años de la escuela primaria, los niños pueden mostrar dificultades en la motricidad fina y la escritura, problemas con el seguimiento visual al leer, dificultades con los conceptos matemáticos que implican organización espacial y torpeza en la comunicación social. Entre los grados 3 y 5, se observa con frecuencia problemas crecientes en la comprensión lectora, la organización de la escritura, la comprensión de matemáticas más abstractas, la organización e interpretación de señales sociales o de los espacios físicos.
En middle school, la combinación de una mayor carga de trabajo, horarios que alternan y dinámicas sociales más complejas puede hacer que el TANV sea mucho más visible: los niños pueden tener dificultades para organizarse, manejar su tiempo, interpretar gráficos y tablas, completar trabajos de varios pasos y manejar entornos sociales no estructurados. En high school, las exigencias académicas, como analizar textos o completar tareas matemáticas complejas, se vuelven más difíciles, y las expectativas sociales se intensifican, lo que lleva a algunos adolescentes a experimentar agobio, ansiedad o aislamiento, especialmente si han pasado años sintiendo que nadie les comprende.
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