Los primeros síntomas del trastorno bipolar incluyen cambios en el nivel de energía (más hiperactividad que lo habitual o una repentina disminución en el nivel de energía), necesidad de dormir menos, períodos de gran excitación o irritabilidad, hablar más rápido de lo habitual y tener pensamientos acelerados.
Señales tempranas del trastorno bipolar en adolescentes
Detectar el trastorno antes de que se manifieste por completo mejora los resultados.
Experto clínico: Anna Van Meter, PhD
in EnglishPuntos clave
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Reconocer las primeras señales de alerta del trastorno bipolar (conocidas como pródromo) en adolescentes puede ayudar a las familias a intervenir antes de que se produzca un episodio en toda su extensión.
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Síntomas como cambios en el sueño, en el nivel de energía, mayor irritabilidad y tener pensamientos acelerados, aunque sutiles, pueden indicar la aparición del trastorno bipolar, especialmente en adolescentes con antecedentes familiares.
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El tratamiento temprano, que suele incluir terapia para reducir el estrés y regular el sueño, puede retrasar o disminuir la gravedad del trastorno bipolar, lo que ofrece a niños y adolescentes una mejor perspectiva a largo plazo.
Cuando las personas escuchan “trastorno bipolar”, piensan en cambios de humor extremos o en alguien que de forma repentina cae en una espiral de manía. Pero, ¿y si pudiéramos detectar las señales antes de que se produzca un episodio? Eso es lo que promete la comprensión de lo que se conoce como pródromo del trastorno bipolar o simplemente pródromo bipolar, la fase de alerta temprana que se manifiesta en muchos niños y adolescentes mucho antes de contar con un diagnóstico formal.
¿Por qué intentar detectar estas señales tempranas? Porque ayudar a los niños antes de que el trastorno perturbe sus vidas puede retrasar su aparición y reducir su gravedad. “Cuanto antes intervengamos, mejor será el resultado”, afirma Anna Van Meter, PhD, psicología clínica e investigadora del Child Study Center de la NYU.
El trastorno bipolar en toda su extensión provoca cambios extremos en el estado de ánimo, la energía y el comportamiento: períodos de felicidad, irritabilidad o energía inusuales (manía), seguidos de momentos de profunda tristeza, fatiga o aislamiento (depresión). Hasta hace un tiempo relativamente reciente, se sabía poco sobre cómo identificar los síntomas que precedían al primer episodio maníaco o depresivo.
“Hace diez años, no hablábamos del pródromo bipolar”, afirma la Dra. Van Meter. “Ahora lo estamos estudiando, estamos desarrollando intervenciones y ayudando a las familias desde antes. Eso es muy importante”.
¿Qué es el pródromo bipolar?
Piensa en el pródromo como la fase de “señales tempranas”. Es un período en el que alguien puede mostrar algunos indicios del trastorno bipolar, pero sin cumplir todavía con todos los criterios que incluyen un episodio maníaco o depresivo. La Dra. Van Meter lo explica así: “El pródromo bipolar es un momento en el que los niños o adolescentes pueden tener cambios en su energía, estado de ánimo o forma de pensar, pero no son suficientes para que se los califique como un episodio completo de alteración del estado de ánimo. Estos cambios podrían parecer pequeños o fugaces, pero es importante fijarse en ellos”.
La mayoría de las veces, estas señales tempranas aparecen en adolescentes, aunque a veces pueden comenzar incluso antes. “El trastorno bipolar es muy poco común en niños pequeños”, explica la Dra. Van Meter. “Pero cuando los niños llegan a la pubertad, empezamos a ver más señales, especialmente quienes tienen antecedentes familiares. Sabemos que el trastorno bipolar es una enfermedad hereditaria”.
La Dr.a también destaca que no se trata solo de reconocer los síntomas individuales, sino además la forma en que evolucionan con el tiempo: “No solo buscamos un comportamiento que llame la atención, sino patrones a lo largo de semanas o meses que no encajan del todo. Ahí es donde se esconde el pródromo”.
¿Qué señales tempranas deberían tener en cuenta los padres?
Lo que hace que el pródromo sea especialmente difícil de detectar es lo sigiloso que puede ser: los síntomas tienden a ser sutiles y fáciles de atribuir al mal humor o al estrés típicos de la adolescencia.
Estas son algunas de las señales más comunes:
- Cambios en la energía: más hiperactividad que lo habitual o una disminución repentina en el nivel de energía.
- Problemas de sueño: dificultad para conciliar el sueño o necesidad de dormir menos sin sentir cansancio.
- Cambios de humor: períodos de gran excitación o irritabilidad que no llegan a convertirse en manía.
- Cambios en el habla: hablar más o más rápido de lo habitual.
- Cambios en la concentración: distraerse con facilidad o tener pensamientos acelerados.
El pródromo puede ser difícil de detectar si no se le presta atención. “Empieza lentamente”, dice la Dra. Van Meter. “Quizás tu hijo duerma menos o parezca tener más energía por la noche. Quizás hable más o se comporte de forma impulsiva. Estos pequeños cambios se acumulan”. La Dra. Van Meter anima a los padres a confiar en su instinto. “Los padres son quienes mejor conocen a sus hijos. Si algo te parece raro, aunque no sepas exactamente qué es, confía en tu instinto y empieza a prestar atención”.
¿Por qué son difíciles de detectar las señales tempranas?
Una palabra: superposición. Muchos de los síntomas tempranos del trastorno bipolar se parecen a otras cosas, o simplemente a los altibajos normales de la adolescencia.
La pubertad también juega un papel importante en esta dificultad de llegar a un diagnóstico: “Los cambios hormonales pueden imitar los síntomas del estado de ánimo —dice la Dra. VanMeter— y eso hace que sea aún más difícil separar lo que es clínico de lo que es del desarrollo”.
Los antecedentes familiares pueden ser una pista importante. “Si uno de los padres o hermanos tiene trastorno bipolar, prestamos especial atención a aspectos como los cambios de humor, los cambios de energía o la impulsividad”, añade. “Esto no significa que el niño vaya a desarrollar trastorno bipolar, pero aumenta el nivel de preocupación”.
Por qué es importante la detección temprana
La detección temprana de señales no consiste solo en ponerle una etiqueta a los niños. Se trata de adelantarse a los acontecimientos y ayudarles antes de que se encuentren en una situación de crisis. Reducir el estrés y centrarse en una buena nutrición y, lo más importante, en un sueño constante, puede ayudar a retrasar la aparición de la enfermedad: una racha de insomnio puede desencadenar un episodio de manía. “Podemos enseñar a las familias a manejar el estrés, fomentar un sueño saludable y detectar cuándo las cosas pueden estar yendo por mal camino”, afirma la Dra. Van Meter. “Eso puede marcar una gran diferencia”.
Las investigaciones también respaldan la teoría del “kindling”, la idea de que cuantas más crisis emocionales tenga una persona, más probable es que siga teniéndolas. “Si podemos ayudar a un joven a evitar o retrasar su primera crisis, eso podría cambiar realmente el curso de la enfermedad”, añade. La Dra. Van Meter también destaca el papel de la resiliencia. “Estamos tratando de crear un amortiguador, de ayudar a los niños a desarrollar herramientas emocionales antes de que se encuentren en una crisis. No se trata solo de prevención, sino también de empoderamiento”.
¿Qué tratamientos son útiles?
Esta es la buena noticia: existen tratamientos eficaces que pueden ayudar durante el pródromo, incluso antes de que un niño (normalmente adolescente) reciba el diagnóstico oficial de trastorno bipolar. La psicoeducación suele ser el primer paso. “Eso significa ayudar al niño y a su familia a comprender lo que está sucediendo”, explica la Dra. Van Meter. “Hablamos de los síntomas, el estrés, el sueño y cómo detectar las señales de alerta”. A partir de ahí, muchas familias se benefician de la terapia, en especial de los enfoques basados en la familia. Algunas de las mejores opciones basadas en evidencia incluyen:
- Terapia centrada en la familia (FFT): ayuda a las familias a comunicarse mejor, reducir los conflictos y crear rutinas.
- Terapia del ritmo interpersonal y social (IPSRT): se centra en crear ritmos diarios estables (como el sueño, las comidas y las actividades) para regular el estado de ánimo.
- Terapia dialéctico-conductual (DBT): enseña habilidades de regulación emocional, que pueden ser muy útiles en el caso de adolescentes que experimentan cambios de humor intensos.
“No estamos tratando de impedir necesariamente que se desarrolle el trastorno bipolar”, dice la Dra. Van Meter. “Pero sí intentamos reducir su impacto y ayudar a los niños a desarrollar habilidades desde una edad temprana”. También destaca la importancia de adaptar la terapia a cada persona. “No existe un enfoque único que sirva para todas las personas. Queremos adaptar la intervención a las necesidades de cada niño, y eso requiere un seguimiento continuo”.
¿Qué hay de la medicación?
La medicación no siempre es la opción más adecuada durante la fase prodrómica, lo que sorprende a muchos padres. A menudo, las familias esperan que la primera línea de defensa sea la medicación. Sin embargo, los médicos suelen empezar con terapia, educación y cambios en el estilo de vida, en especial si los síntomas aún no son graves.
Muchos padres se preguntan: “¿No deberíamos hacer más?”. Pero, en las primeras etapas, crear buenos hábitos y una comunicación sólida puede ser tan eficaz como la medicación, si es que no más. De hecho, la medicación se suele reservar para síntomas más graves o situaciones en las que la seguridad es una preocupación. “Si un adolescente está pasando por muchas dificultades, si muestra señales claras de manía o depresión grave, entonces sí podríamos considerar la medicación”, dice la Dra. Van Meter. “Pero en el caso de niños que apenas comienzan a mostrar señales, por lo general comenzamos con terapia y cambios en el estilo de vida”.
Cuando se utilizan medicamentos, los médicos podrían prescribir estabilizadores del estado de ánimo como el litio o ciertos antipsicóticos. Pero cada caso es diferente, y es importante que las decisiones las tome un psiquiatra infantil que entienda el trastorno bipolar en niños y adolescentes. La Dra. Van Meter aconseja a las familias que se mantengan involucradas. “Los padres deben participar en la conversación sobre el tratamiento desde el primer día. Los medicamentos pueden ayudar, pero no son mágicos: funcionan mejor cuando se combinan con estructura y apoyo”.
¿La tecnología puede ayudar?
Resulta que todo ese tiempo que tu hijo adolescente pasa con el teléfono tiene un lado positivo. La Dra. Van Meter y su equipo están estudiando formas de utilizar la tecnología para detectar los cambios de humor antes de que se conviertan en episodios en toda su extensión. La tecnología capta cambios sutiles en el comportamiento antes de que nadie los note. La nueva tecnología nos ayuda a comprender la salud mental en tiempo real y, para muchos padres, ese tipo de aviso temprano puede ser un salvavidas. “Utilizamos algo llamado fenotipado digital”, explica la Dra. Van Meter. “Básicamente, hacemos un seguimiento de los datos del teléfono inteligente de un adolescente para buscar cambios en su comportamiento. ¿Duerme menos? ¿Se mueve menos? ¿Se queda en casa más de lo habitual? Estos pequeños cambios nos pueden decir mucho”.
El objetivo es crear una “línea de base” personalizada para cada adolescente y luego señalar cuando hay desviaciones. “Es como un Fitbit pero para la salud mental”, dice. “Aún no hemos llegado a ese punto, pero esperamos que algún día podamos utilizar estos datos para avisar a las familias y a los médicos antes de que se produzca una crisis. Estamos tratando de pasar de una atención reactiva a una atención proactiva. La tecnología es una de las herramientas que nos pueden ayudar a conseguirlo”.
¿Qué pueden hacer los padres para ayudar?
Si eres padre o madre y te preocupa tu hijo, lo más importante es mantener tu curiosidad, estar en contacto y no entrar en pánico. La Dra. Van Meter ofrece estos consejos:
- Aprende a reconocer las señales: “Cuanto más sepas sobre el trastorno bipolar y el pródromo, mejor será tu preparación”.
- Sigue los patrones: “Lleva un diario sencillo sobre el estado de ánimo y el sueño. Les ayudará a ti y a tu hijo a notar las tendencias a lo largo del tiempo”.
- Da prioridad al sueño: “El sueño es muy importante. Incluso pequeñas interrupciones pueden provocar cambios de humor”.
- Mantén una actitud de apertura y comprensión: “Los niños se desenvuelven mejor cuando sienten que les escuchan y no les juzgan. Mantén la conversación”.
- Busca la ayuda adecuada: “Busca terapeutas o psiquiatras que comprendan las primeras señales del trastorno bipolar. Necesitas a alguien que sepa qué hay que vigilar”.
Y, por último: “No esperes a que se produzca un episodio completo para actuar”, insiste la Dra. Van Meter. “Si notas cambios, habla con tu hijo, haz un seguimiento de lo que observas y ponte en contacto con un profesional. Esa acción temprana puede cambiar la trayectoria. El apoyo temprano no solo reduce el sufrimiento, sino que fomenta la confianza. Les muestra a los niños que no están por su cuenta en esto y que hay ayuda disponible”.
Preguntas frecuentes
Las señales de que alguien está desarrollando un trastorno bipolar incluyen una mayor hiperactividad que lo habitual, necesitar menos horas de sueño, periodos de gran excitación o irritabilidad y hablar más rápido de lo habitual.
Los síntomas bipolares tempranos comienzan lentamente y se pueden parecer a otras cosas o tan solo a los altibajos normales de la adolescencia. Tal vez el niño o adolescente duerma menos o parezca tener más energía por la noche. Tal vez hable más o se comporte de forma impulsiva. Estos pequeños cambios se acumulan.
El tratamiento no puede evitar que alguien desarrolle un trastorno bipolar, pero puede retrasar su aparición y reducir significativamente la gravedad de los síntomas. La terapia consiste en trabajar con el niño y la familia para ayudarles a comprender lo que está sucediendo, cómo detectar las señales de alerta y reducir los factores estresantes que pueden desencadenar un episodio. Las terapias basadas en evidencia incluyen la terapia centrada en la familia (FFT), la terapia del ritmo interpersonal y social (IPSRT) y la terapia dialéctico-conductual (DBT).
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Referencias bibliográficas
El Child Mind Institute se compromete a brindar información vigente, fiable y práctica sobre la salud mental y el bienestar de los niños. Publicamos artículos y guías basados en una amplia investigación, así como entrevistas con expertos especializados en esa área, incluidos psiquiatras de niños y adolescentes, psicólogos clínicos, neuropsicólogos clínicos, pediatras, psicólogos escolares y especialistas en el aprendizaje. Lee nuestra misión editorial si deseas conocer más sobre nuestro trabajo.
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Van Meter, Anna. “Assessing Bipolar Disorder in Children and Adolescents.” The Carlat Report, 18 de octubre de 2021.
https://www.thecarlatreport.com/articles/3552-assessing-bipolar-disorder-in-children-and-adolescents
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